Funcionarios guyaneses imponen su ley en territorio en disputa con Venezuela

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Zona reclamada por Venezuela a Guyana

Todo venezolano que se atreva a cruzar el límite de facto de Guyana y que no pague peaje o vacuna a los soldados o policías corruptos de ese país, es juzgado de manera ilegal, sin la presencia consular, sin un traductor de idioma y sin respetar la Convención de Viena.

Así lo denunció, Jorge Luis Fuguett en un artículo de opinión titulado Guyana olvida cuando necesitó de Venezuela, en el que asegura que los funcionarios guyaneses trasladan a 300 kilómetros del noreste de la capital, Georgetown a los venezolanos “obligándolos a cancelar una  multa en $145 y si no cuentan con el dinero, pagan pena de cárcel de dos a ochos semanas con criminales de alta peligrosidad”.

Para Fugett, los guyaneses que desde el año 60 han ingresado al territorio y que actualmente 80 mil habitan en el país específicamente en los estados Delta Amacuro, Bolívar y Anzoátegui, viven tranquilos sin el temor de ser deportados por el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) o la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Destacó que en diferentes momentos, la nación de los libertadores de América ha facilitado a los indígenas esequibanos pasaportes venezolanos, garantizando el derecho al libre tránsito.

De acuerdo, a las conversaciones sostenidas entre el autor y algunos funcionarios guyaneses, estos consideran que los reclamos sobre el laudo arbitral representa una posible amenaza para la seguridad de la integridad territorial de Guyana.

Rebelión del Rupununi

Fuguett cuenta que en los años 60, habitantes del Distrito de Rupununi de Guyana protagonizaron un movimiento de separación de la colonia francesa para unirse a Venezuela o independizarse de ambas naciones. Pero, estos esfuerzos fueron vilmente aplastados por la Fuerza de Defensa de Guyana (GDF).

Sin embargo, la mayoría de los rebeldes que escaparon recibieron refugio en el pueblo venezolano, donde el gobierno los reubicó en dos pueblos, San Martín de Turumban y San Francisco de Yuruaní en el estado Bolívar, al sur del país suramericano.

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Además, el ministro de Relaciones Interiores, de ese entonces otorgó de documentación venezolana a los refugiados de la región de Rupununi que huyeron del Esequibo, quienes eran considerados conciudadanos, ya que habitaban parte del territorio reclamado por su país.  Asimismo, se les prometió trabajo, educación y tierra a quienes por siglos han habitado la localidad venezolana y por hacer uso de su territorio estaban siendo perseguidos.

Añoranza de ser como Kuwait

Jorge Luis Fuguett, opina que Venezuela no ha dejado de ser un país de “puerta abiertas”, y enfatiza que los guyaneses no son vejados ni sufren de xenofobia por su nacionalidad, ni ningún tipo de racismo por su color de piel.

“Lastimosamente Guyana hoy día olvida eso y sigue soñando con un boom petrolero que los convertiría en una nueva Kuwait…. un boom con petróleo venezolano que yace en el subsuelo de las aguas de nuestro Esequibo. Mientras tanto continúan las detenciones al cruzar el río Cuyuni, continúa el desprecio al dueño de esas tierras esequibanas”, puntualizó.

Invasión

Desde el descubrimiento de reservas de petróleo por parte de Exxon Mobil en el espacio marítimo (del Esequibo) ha habido otros adicionales. Al menos cinco de ellos han arrojado resultado de cantidades significativas”, indicó el ministro de Asuntos Exteriores de Guyana, Carl Greenidge.

Exxon Mobil, con permisos del Gobierno guyanés, ha realizado operaciones exploratorias en el territorio. Desde 2015, se han calculado reservas de petróleo por el orden de 2.75 mil millones.

Estas acciones, según han declarado analistas venezolanos, constituyen una violación del Acuerdo de Ginebra, el cual, suscrito en 1966 por ambos países, reconoce la soberanía de Venezuela sobre el territorio del Esequibo.