Se trata de una zona privilegiada ubicada al Este de la Gran Caracas

Altamira, la urbanización que la mediática insiste en referenciar como «Venezuela»

Desde 2002, cuando se gestó el golpe de Estado contra Hugo Chávez, "Altamira" ha sido mostrada por los medios que apoyan a la extrema derecha venezolana como la imagen de todo un país, algo que se distancia por mucho de la realidad

Desde 2002, cuando se gestó el golpe de Estado contra Hugo Chávez, «Altamira» ha sido mostrada por los medios que apoyan a la extrema derecha venezolana como la imagen de todo un país, algo que se distancia por mucho de la realidad


Es una de las zonas preferidas por los corresponsales de prensa extranjeros para alquilar apartamentos por el tiempo de residencia que le ameritan tomar sus labores en Venezuela. De hecho, varios medios de comunicación y agencias de noticias internacionales tienen sus sedes en las cercanías del conocido obelisco ubicado en la Plaza Francia.

Se trata de la urbanización Altamira, una zona residencial y comercial ubicada en el municipio Chacao del estado Miranda, un ayuntamiento de los más pequeños del país que apenas cuenta con 13 kilómetros cuadrados y que forma parte de la Gran Caracas.

Allí se encuentran gran parte de los hoteles más lujosos y costosos de Venezuela. Los alquileres de apartamentos, quintas y oficinas sólo pueden ser canceladas en divisas (dólares y euros). Los hoteles también ofrecen esa opción, al igual que comercios y sitios de entretenimiento.

Y es precisamente esa urbanización «Altamira» -que no abarca más de 5 kilómetros cuadrados del municipio Chacao- la que es considerada nuevamente por la mediática internacional como «Venezuela», para así presentar al mundo una serie de informaciones descontextualizadas de la realidad y que pretenden hacer ver que un grupo violento de personas que realizan acciones de calle en esa zona, son sinónimo de los otros 334 municipios del país bolivariano.

Desde 2002, cuando se gestó el golpe de Estado contra el entonces presidente Hugo Chávez, «Altamira» ha sido mostrada por los medios que difunden los propósitos de la extrema derecha venezolana como la imagen de todo un país, algo que se distancia por mucho de la verdadera realidad del país sudamericano.

Siendo Altamira el lugar predilecto de las distintas intentonas golpistas en Venezuela desde 2002 y con sus respectivas reediciones en 2006, 2008, 2011, 2013, 2014, 2017 y ahora, 2019, se vuelve a repetir el libreto mediático de magnificar acciones focalizadas en un sector puntual de uno de los municipios más pequeños de Venezuela para difundir a través de plataformas como la cadena CNN, El Mundo, BBC, ABC, RCN, NTN24 y otros medios pertenecientes a grupos de poder económico de Venezuela radicados en Miami como VPI, La Patilla, El Venezolano TV, TVV Noticias y otros, que todo un país está en llamas.

Mapa de la Gran Caracas, incluye a Distrito Capital y cuatro municipios del estado Miranda (Chacao, Sucre, El Hatillo y Baruta)

Amauri Chamorro, analista internacional entrevistado por Actualidad RT, indicó que lo sucedido este martes -30 de abril- son acciones aisladas, muy bien planificadas que utilizan el factor sorpresa y las redes sociales como WhatsApp, Twitter, Instagram, Facebook, entre otras, para que luego sean tomadas por la prensa conservadora internacional y genere una redifusión de hechos focalizados -con fotos y videos- para argumentar que los militares están en contra del Gobierno legítimo de Nicolás Maduro y que el falso autoproclamado «presidente encargado», Juan Guaidó, tiene un «gran» apoyo popular.

Lo cierto es que lo ocurrido -desde tempranas horas de la mañana- ha sido una nueva intentona golpista organizada por Guaidó, su jefe y cabecilla de la célula terrorista Voluntad Popular, Leopoldo López, quien ahora es prófugo de la justicia venzolana, tras fugarse de su beneficio procesal de casa por cárcel.

A López y Guaidó lo acompañaron un grupo minúsculo de militares y miembros del servicio de inteligencia venezolano (Sebin) que custodiaban a López mientras estuvo pagando condena por su responsabilidad en el plan «La Salida», otra intentona golpista realizada en 2014 y en la que fallecieron más de 40 personas, otras más de 100 resultaron heridas, torturadas y mutiladas, así como multimillonarios daños contra el patrimonio público y privado.

De hecho, la propia familia de Leopoldo López confirmó en el momento de su entrega a las autoridades, que le habían aconsejado que enfrentara a la ley debido a que habían serias amenazas contra su vida, pues habían intereses ligados a Washington y a poderes económicos de la extrema derecha venezolana en asesinarlo para crear un mártir de la oposición y así crear mayor violencia y desestabilización en el país, incluso al punto de justificar una invasión militar estadounidense junto a sus aliados de la región contra Venezuela.

La realidad de Caracas es sumamente distinta a la que muestran las corporaciones mediáticas de gran influencia y poder de difusión en el mundo, incluso dentro del propio municipio Chacao, al momento que se difundió el video de Juan Guaidó junto a Leopoldo López mostraba un clima de plena tranquilidad, con personas trasladándose a sus lugares de trabajo y llevando a sus hijos a su jornada escolar.

De hecho, el foco de la cámaras de los medios siempre privilegió los hechos de violencia registrados en las inmediaciones del distribuidor Altamira, ubicado en esa zona y que limita con la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda -popularmente conocida como «La Carlota», lugar que fue atacado por un grupo de civiles, algunos con armas-, mientras en redes sociales y medios de comunicación que acompañaban el plan golpista denominado «Operación Libertad» se encargaron de difundir noticias falsas y manipuladas como «toma de la Carlota» y «el momento final del cese de la usurpación».

Altamira

En 2017, durante otro intento de golpe de Estado que comenzó con una «marcha» a la Defensoría del Pueblo y que terminó con un mes de violencia extrema en las calles, los hechos dejaron más de 140 personas asesinadas, miles de heridas, quemadas, torturadas, Altamira fue el foco de acción

Después de Altamira, ¿Quién concluye la «Operación Llibertad»?

El llamado a la «libertad» hecho por Guaidó y López sólo pretendía volver a incendiar las calles, algo que ha logrado parcialmente en Altamira, pero esa acción sediciosa también pudiera ser un cepo para las autoridades de seguridad venezolana, que en cualquier momento podrían recapturar a López y encarcelar a Guaidó.

Y es precisamente esa captura la que podría ocasionar que el gobierno de Donald Trump decidiera usar como argumento para ejecutar la tan anunciada invasión militar contra Venezuela. Eso le permitiría iniciar una guerra frontal con apoyo de algunos gobiernos surdmericanos aliados -con mayor peso en Colombia- y que estaría ampliamente justificada por los medios masivos y la «comunidad internacional».

De momento, los cinco Poderes Públicos del Estado venezolano: Ejecutivo, Judicial, Legislativo, Electoral y Ciudadano han repudiado el nuevo intento de generar zozobra y violencia en las calles para promover salidas fuera del orden democrático y constitucional. La Fuerza Armada, por su parte, se ha pronunciado en apego a la Constitución, en defensa a las instituciones legítimamente constituídas y bajo el mando de su comandante en jefe y presidente de la República, Nicolás Maduro.

Todos los comandos, regiones y zonas de defensa de las Fuerzas Armadas están en estricto orden constitucional y dispuesta a frenar cualquier intentona golpista. Una evidencia de estas acciones se observa justamente en los alrededores de Altamira, donde los efectivos de seguridad disponen de un operativo para evitar que la Base Aérea «La Carlota» sea atacada por los grupos violentos -como ocurriría en cualquier fuerte militar de cualquier país- que seguramente y como en años anteriores -2014 y 2017- recibieron pagos en dólares para ejecutar las acciones de calle, donde ya se registra al menos la quema de una unidad de transporte urbano perteneciente al sistema Metro de Caracas.

Los grupos violentos, conformados en su mayoría por encapuchados que portan bombas molotov, cuentan con el apoyo de «médicos voluntarios» que portan equipos de radio portátiles de onda corta, motorizados con máquinas de altas cilindradas que movilizan a voceros y organizadores de las acciones violentas, camionetas blindadas de último modelo que resguardan a Guaidó, López y otros involucrados en el plan golpista como Edgar Zambrano de Acción Democrática, Freddy Superlano, quien fue envenenado en Cúcuta por una prostituta con la que pasó la noche en un motel mientras se intentaba invadir a Venezuela desde la frontera colombiana y Luis Florido, estos dos últimos miembros de la célula terorista Voluntad Popular.

La historia que cuentan los medios es que en «Venezuela» está en plena ejecución la «Operación Libertad», los gobiernos que apoyan la salida antidemocrática y voceros élite de la Casa Blanca se hacen eco del llamado de Guaidó que pareciera disolverse a pocas horas de haberse dado con gran impacto mediático y redifundido por sus aliados internacionales y llamados «influencers» de redes sociales, pues lo que sucede en Altamira no es -de ninguna manera- proporcionalmente lo que ocurre en Venezuela.

Algunas protestas focalizadas por grupos opositores que decidieron trancar arterias viales y manifestar su posición política están bajo el control de las fuerzas antimotines. Mientras tanto Donald Trump, su tren ejecutivo y el alto mando militar estadounidense se encuentran a puertas cerrada para definir el siguiente paso a seguir con respecto a sus obsesivos intereses en Altamira, o bueno, sólo en este caso, sí vale decir sobre Venezuela.

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