Vestidos con camisetas de la selección nacional y armados simbólicamente con pipetas, libros y tizas, miles de científicos y estudiantes argentinos rodearon el Obelisco de la ciudad de Buenos Aires, durante una protesta realizada el pasado martes, en la que dejaron en claro que «la soberanía también está en la ciencia» y denunciaron que el gobierno de Javier Milei está hundiendo a este sector a mínimos históricos.
La movilización se produjo luego de que la semana pasada, el denominado libertario calificara a los que defienden al sistema científico argentino como “terroristas disfrazados de estudiantes, profesores e investigadores”, una acusación que los manifestantes rechazaron al grito del himno nacional y con un comunicado en el que afirmaban: “No van a poder con nosotros. Aquí estaremos defendiendo la patria siempre”.
La concentración, replicada en varias ciudades del país, no solo buscó visibilizar el descontento, sino también denunciar lo que consideran un desmantelamiento sistemático del sistema científico y tecnológico argentino, que alcanza niveles de inversión jamás vistos desde el retorno de la democrática.
Presupuesto científico en caída libre
Los datos oficiales revelan una realidad contundente que supera incluso los momentos más críticos de la historia reciente. En lo que va del año, la inversión en Ciencia y Tecnología representa apenas el 0,14 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) , el registro más bajo desde que se tiene memoria, superando el piso histórico del 0,17 por ciento registrado en 2003.
Este número contrasta fuertemente con el 0,30 por ciento del PBI destinado al sector en 2023, lo que implica una reducción de más del 50 por ciento en apenas tres años de gestión libertaria.
Ni siquiera durante la “fuga de cerebros” registrada durante la administración del expresidente Carlos Menem o con las políticas de ajuste del entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, quien llegó a sugerirle a una investigadora del Conicet que “lavara los platos”, el presupuesto cayó a niveles tan alarmantes, advirtió el diario Página/12.
El modelo productivo de Milei y la desarticulación institucional
La comunidad científica interpreta esta profundización del ajuste de Milei como parte de un plan mayor que trasciende lo meramente económico.
«En esa política actual de entrega de recursos naturales de forma primarizada no se necesita gente pensando. Por eso somos un obstáculo”, sentenció Bibiana Vilá, bióloga e investigadora superior del Conicet, quien estudia a las vicuñas en Jujuy y asistió a la marcha con un paraguas patriótico.
La lógica detrás del recorte, según los investigadores, busca desmantelar la capacidad crítica y técnica del país para facilitar la explotación de materias primas sin valor agregado. Paralelamente, el Gobierno de la Libertad Avanza (LLA) impulsa la disolución o reestructuración de instituciones emblemáticas como el Instituto Nacional del Cáncer, el INASE y el Instituto Nacional del Agua, un ataque que Antonella Santin, becaria doctoral, define como “un ajuste estructural que busca concentrar ganancias y redistribuir miseria”, subrayando que la producción de conocimiento está vinculada al bien común y a la soberanía nacional.
Destrucción de más de 6.000 empleos
La magnitud del recorte aplicado por Milei se refleja en la pérdida sistemática de puestos de trabajo calificados. Desde diciembre de 2023, se han destruido más de 6.400 empleos en el sector, lo que equivale a casi 8 trabajadores por día. El Conicet ha perdido a 2051 profesionales, mientras que el INTA, el INTI y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) suman cientos de despidos más.
La situación se agrava para los jóvenes investigadores, como Federico Lindenboim, becario posdoctoral que quedó en un limbo al no renovarse su beca, junto a otros 380 colegas.
“Los resultados del concurso van a estar en octubre de 2027. Nos están expulsando tres años del sistema científico y creen que seguimos investigando y viviendo del aire”, denunció en declaraciones a Página/12, visibilizando la precariedad de un salario de poco más de 1.400.000 pesos que evidencia que el ajuste no responde a una razón presupuestaria sino a una decisión política.
Persecución del pensamiento crítico
Mientras la administración de Javier Milei avanza con la motosierra, en el Congreso las iniciativas para proteger al sector encuentran un muro infranqueable.
El diputado Jorge Taiana (Unión por la Patria) denunció que “LLA frena cualquier debate” y que la mayoría legislativa se construye “con favores y prebendas”, impidiendo el tratamiento de proyectos que no sean de origen oficial.
Esta obstrucción política se combina con un discurso presidencial de alta violencia simbólica, que según Sheila Suárez, becaria doctoral en Psicología, responde a un modelo de país. “Todo lo que genera pensamiento crítico en las personas es atacado por Milei. Quiere que puedan circular noticias falsas de manera rápida”, explicó la joven, para quien la ciencia y el periodismo son vistos como enemigos desdela Casa Rosada por su labor de verificación de información.
*Imagen destacada: REUTERS/Agustín Marcarian
