Estados Unidos (EE.UU.) cerró el año 2025 anunciando sanciones contra a cuatro empresas “por operar en el sector petrolero de Venezuela» y tras la agresión militar del pasado 3 de enero que incluyó el secuestro de su presidente Nicolás Maduro, Washington logró obtener de la nación caribeña el crudo necesario para abastecerse en medio de la guerra que mantiene contra Irán.
Las estadísticas de la Administración de Información Energética (EIA), por sus siglas en inglés) revelaron que en medio del conflicto bélico en Asia Occidental, durante la semana terminada el 1 de mayo, Venezuela continuó desplazando durante la tercera semana de abril a Arabia Saudita como el segundo proveedor de petróleo para EE.UU.
Tras la muerte del expresidente y líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez en 2013 y la elección de Nicolás Maduro, la administración de Barack Obama impuso sanciones a Venezuela. Posteriormente, tras su llegada al poder en 2017, Donald Trump endureció la agresión y prohibió también la compra de bonos emitidos por Caracas y la petrolera estatal PDVSA. En 2019 impuso un embargo petrolero a la nación caribeña y congeló sus activos en territorio estadounidense con el objetivo de asfixiar la economía del país y forzar así la salida del presidente Maduro y en 2025 al iniciar su segundo mandato, el magnate republicano puso fin a las licencias petroleras, con excepción de Chevron, autorizada a operar sin entregar recursos al gobierno venezolano.
Tras el secuestro de Maduro y la designación de la vicepresidenta Delcy Rodríguez como mandataria interina, Washington y Caracas han emprendido una nueva etapa de relaciones políticas, diplomáticas y económicas.
Bajo este escenario la Casa Blanca confirmó que Estados Unidos se encargaría de comercializar formalmente el petróleo venezolano que se encontraba bajo sanciones. Según indicó a mediados de enero la portavoz Karoline Leavitt, la medida implicó la liberación de millones de barriles que permanecían “congelados” en buques y depósitos debido al bloqueo impuesto por Trump.
A la par, ambas naciones establecieron un convenio mediante el que el gobierno venezolano acordó entregar a Estados Unidos hasta 50 millones de barriles de petróleo de “alta calidad” que serían comercializados en el mercado de la nación norteamericana.
Según el magnate repúblicano, los ingresos de estas ventas, calculados potencialmente en miles de millones de dólares, serían administrados bajo su supervisión para “asegurar” que beneficien tanto a la población venezolana como a la estadounidense. Asimismo, convocó a empresas petroleras estadounidenses a participar e invertir en proyectos energéticos en Venezuela, cuyas reservas probadas y certificadas de petróleo superan los 303 mil millones de barriles.
En paralelo, la Asamblea Nacional del país caribeño aprobó la reforma a la Ley de Hidrocarburos, con la finalidad de impulsar la apertura del sector petrolero al capital privado. Desde el gobierno interno de Delcy Rodríguez calificaron esta medida como un paso histórico hacia la reactivación de la industria y la atracción de inversiones extranjeras
Como muestra de los avances de su estrategia económica, la presidenta encargada firmó el primer contrato de exportación de gas licuado de petróleo en la historia de Venezuela y anunció acuerdos con EE.UU. para la comercialización de petróleo venezolano por el valor de 500 millones de dólares, que permitirán la inyección de divisas a sectores claves.
Venezuela exporta a EE.UU. más de 300 mil barriles diarios de crudo
Las estadísticas de la EIA revelan que las exportaciones de Venezuela hacia la nación norteamericana se ubicaron 400.000 barriles diarios (bpd), lo que representa un alza de 29% en contraste con el lapso previo.
De acuerdo con los cálculos elaborados a partir de cifras preliminares, la agencia internacional señaló que durante as primeras 17 semanas de 2026, Venezuela ya exportó aproximadamente 62% del total de los envíos de 2025 hacia ese destino.
El organismo también señaló que el promedio móvil de cuatro semanas, un indicador que refleja con mayor claridad la tendencia en un plazo mayor, se ubicó al 1 de mayo en 406.000 bpd, un 5% más que la medición previa y 201% por encima del mismo período del año pasado, detalló Banca y Negocios.
«En ese indicador, Venezuela también se ubica como segunda en el ranking de proveedores estadounidenses, un puesto que ha mantenido en la última quincena», señaló el medio digital.
Esta cifra se registra en medio un contexto que combina las dificultades que tiene Arabia Saudita para movilizar sus buques, debido a la guerra iniciada por EE.UU. e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, que ha desencadenado restricciones al paso de embarcaciones por el estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima controlada por la nación islámica, por donde circula el 20% del crudo y el gas licuado de petróleo que se comercializa en el mundo.
Durante la semana culminada el 24 de abril, los envíos saudíes a EE.UU, se calcularon en 174.000 bpd, su cifra más baja en 21 semanas.
Según la EIA, este contexto ha permitido que Venezuela se sitúe por debajo de Canadá, desplace a Arabia Saudita y ocupe en segundo lugar en el ranking de los principales proveedores de crudo a Estados Unidos. un puesto que ha ocupado en 38 semanas de las 830 que registran las estadísticas de la agencia,
