Pese a la evidencia científica, diversas plataformas de promoción turística y venta de excursiones continúan utilizando descripciones que aluden a la presencia de decenas de miles de ejemplares de pingüinos de Magallanes, lo que ha abierto un debate sobre la forma en que se informa, visita y gestiona este espacio protegido.
La Isla Magdalena, ubicada en pleno Estrecho de Magallanes y a pocos kilómetros de Punta Arenas, ha sido por décadas uno de los paisajes más icónicos de la Patagonia chilena. Como parte central del Monumento Natural Los Pingüinos, este farallón batido por los vientos australes se transformó en una vitrina de la fauna subantártica y en uno de los principales atractivos turísticos de la región.
Sin embargo, ese escenario ha cambiado de manera drástica y silenciosa. Estudios científicos advierten que la colonia de pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus) que habita la isla atraviesa un colapso poblacional , con una caída sostenida que ha reconfigurado por completo este ecosistema.
La alarma inicial, que no ha perdido vigencia, fue encendida por una investigación liderada por la médica veterinaria Claudia Godoy Reyes, presentada en 2019. Dicho estudio, que analizó censos realizados hasta 2018 en Isla Magdalena y Seno Otway, reveló una disminución abrumadora. La población de pingüinos de Magallanes en la Isla Magdalena se redujo en más de un 85%, pasando de cerca de 60.000 parejas reproductivas a comienzos de los años 2000 a alrededor de 6.000 hacia 2018. Estas cifras, obtenidas mediante metodologías científicas, contrastan con la información que aún circula en gran parte de la promoción turística y en fuentes oficiales.
Cifras de 2025 confirman disminución poblacional de pingüinos de Magallanes
A seis años de aquella advertencia, la situación no muestra signos de recuperación. Un informe técnico del Servicio de Monitoreo de Pingüinos, facilitado a dicho medio por la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y elaborado en noviembre de 2025, estima que la colonia se mantiene en un nivel críticamente bajo.
El documento, basado en el análisis de 62 parcelas de muestreo, calcula un total de 7.014 pares reproductivos, con un intervalo de confianza entre 6.090 y 7.896 pares, consignó CNN Chile,
El informe aclara que esta estimación se realizó después del período máximo de postura, «lo que podría implicar una leve subestimación», y que el cálculo final requiere una segunda salida a terreno, por lo que los valores podrían variar. No obstante, confirma que la colonia permanece en un orden de magnitud diez veces menor al histórico.
Este escenario choca frontalmente con la información pública disponible. En la página oficial de CONAF sobre el Monumento Natural Los Pingüinos, se señala que en Isla Magdalena «nidifican aproximadamente 69.000 parejas de pingüinos de Magallanes», una cifra que no se ha actualizado y que distorsiona gravemente la realidad de la colonia.

Influencia de factores externos
Para el guía del Monumento Natural, Cristóbal Sepúlveda, este desfase es uno de los núcleos del problema.
«El principal problema no es solo la caída poblacional, sino la forma en que esa información se comunica y se traduce en medidas de manejo», sostuvo Sepúlveda en diálogo con CNN Chile.
«Si la magnitud de la caída no se refleja en la información pública, se dificulta abrir una discusión sobre ajustes en la conservación y el turismo», añadió.
Un dato crucial del estudio de 2019 es que el éxito reproductivo de los pingüinos que aún nidifican en la isla se mantiene dentro de rangos normales. Esto indica, según los científicos, que la disminución catastrófica «no se explica por un fracaso reproductivo local, sino por factores externos como cambios ambientales, presiones en las rutas migratorias o redistribución de la especie hacia otras zonas del Cono Sur».

Modelo de turismo en la Isla Magdalena bajo la lupa
El pingüino de Magallanes, que mide entre 60 y 70 centímetros y se caracteriza por sus dos franjas negras en el pecho, emprende migraciones invernales de miles de kilómetros, llegando hasta las costas de Brasil. La alteración de sus rutas o de las condiciones oceánicas que afectan su alimento podrían estar impulsando este abandono.
En este contexto de vulnerabilidad extrema, el modelo de turismo en la isla es puesto bajo la lupa. A diferencia de otras colonias protegidas, Isla Magdalena permite el desembarco de cientos de visitantes diarios en temporada alta, quienes recorren a pie senderos que atraviesan directamente las zonas de nidificación.
«Es demasiado cerca, se espera que las especies estén a al menos 50 metros de las personas, aquí no se respetan ni 5», aseguró con preocupación el guía Cristóbal Sepúlveda.
Si bien no existe aún un vínculo causal directo establecido por la ciencia entre la visita turística y el colapso poblacional, los expertos y guías locales consideran que la presencia humana intensa y cercana actúa como «un factor de presión adicional sobre una colonia que ya se encuentra reducida» en su etapa más sensible.
El fantasma de lo ocurrido en Seno Otway, una colonia continental cercana a Punta Arenas que desapareció por completo en la última década, planea sobre el debate. Allí confluyeron actividad industrial, depredación y aumento del turismo sin medidas de protección oportunas.
Sepúlveda y otros actores han planteado a CONAF la necesidad de revisar urgentemente los límites de visitantes, las distancias de observación y el diseño del sendero en Isla Magdalena.
El desafío, ahora, es si los datos de los monitoreos técnicos –que dan cuenta de una pérdida ambiental de proporciones– se traducirán en una actualización de la información pública y en un ajuste de gestión y el modelo de visita , antes de que el paisaje emblemático de la Patagonia chilena pierda para siempre a los pingüinos de Magallanes

