En un paso histórico para la conservación marina a nivel global, Chile ha dado un salto cualitativo en la protección de sus océanos. Este martes, el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático aprobó la creación de los Parques Nacionales Mar de Juan Fernández II y Nazca Desventuradas II, ambos ubicados en la Región de Valparaíso.
Esta decisión no solo resguarda ecosistemas de valor incalculable, sino que posiciona a Chile en la vanguardia internacional, ya que nuestro país Chile pasa a contar con un 54% de su zona económica exclusiva bajo algún tipo de protección ambiental, convirtiéndose así en el cuarto país del mundo con el mayor porcentaje de su zona económica exclusiva en estado de conservación.
Un hito para la biodiversidad
La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, destacó la riqueza biológica de estas zonas, que justifica plenamente la medida adoptada por el Consejo. Explicó que «este archipiélago tiene una biodiversidad única, con un alto endemismo y sumamente valioso que necesitamos cuida»
«Estamos muy contentos y orgullosos porque con la decisión del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático, Chile se posiciona dentro de los cinco países a nivel mundial que tienen un mayor porcentaje de su mar -perteneciente a la zona económica exclusiva- protegido», señaló la secretaria de Estado, citada en un comunicado de prensa.
Este orgullo no es solo del gobierno central, sino que resuena las propias comunidades que han sido guardianas históricas de estos territorios.
La creación de estos parques marinos es el resultado de un largo anhelo y un trabajo comunitario persistente. Así lo manifestó el alcalde de Juan Fernández, Pablo Manríquez, quien celebró la medida.
“Estamos muy felices porque el día de hoy se crearon los parques marinos Mar de Juan Fernández II y Nazca Desventuradas II, un anhelo muy profundo de nuestra comunidad. Esto sitúa a nuestro país entre uno de los mayores protectores de su mar jurisdiccional, con más del 50% de su protección marina. Este es un legado de la actual generación de isleños quienes siguiendo el trabajo de generaciones previas han trabajado arduamente por la protección del mar más prístino de Chile», indicó.
El jefe comunal enfatizó el carácter unitario del proyecto y agradeció en el especial al Presidente Gabriel Boric, cuyo mandato finaliza este 11 de marzo,
«Mi agradecimiento al Presidente de la República por hacer de esto un proyecto no solamente de Gobierno, sino también de Estado, el que inició la Presidenta Michelle Bachelet, continuó el Presidente Sebastián Piñera y hoy día lo decreta el Presidente Gabriel Boric”, afirmó el edil.
Dimensiones de la protección
La materialización de este acuerdo se traduce en cifras concretas que reflejan la magnitud del compromiso ambiental. El nuevo Parque Nacional Mar de Juan Fernández II abarca una vasta superficie de 193.998 kilómetros cuadrados. A esta extensión se suma el Parque Nazca Desventuradas II, que protege otros 143.323 kilómetros cuadrados de océano.
En conjunto, la creación de estas dos nuevas áreas marinas protegidas representa un aumento sustancial en la conservación a nivel regional.
En concreto, la superficie total bajo resguardo en la Región de Valparaíso alcanza ahora un 10% de su territorio marino, lo que equivale a 260.416 kilómetros cuadrados.
Este avance se enmarca en una tendencia de las últimas décadas, donde el Estado de Chile ha demostrado un compromiso con la protección de estos frágiles ecosistemas insulares y oceánicos.
Características excepcionales de los nuevos parques
Más allá de las cifras, el valor de los Parques Nacionales Mar de Juan Fernández II y Nazca Desventuradas II reside en sus características ecológicas únicas. Estas zonas son descritas como enclaves biogeográficos de excepcional valor no solo ambiental, sino también científico y cultural.
En sus aguas se desarrollan procesos ecológicos clave para el equilibrio del ecosistema marino del Pacífico suroriental. Funcionan como corredores biológicos esenciales y albergan hábitats críticos para una amplia variedad de especies, muchas de ellas altamente migratorias, en peligro de extinción o endémicas de la región.
El rasgo más distintivo de estas ecorregiones es su alto endemismo. Esto significa que una proporción notable de las especies que allí habitan no existen en ningún otro lugar del planeta. Los datos son contundentes: un 87% de los peces presentes en el archipiélago de Juan Fernández y un 72% de los peces de las Islas Nazca Desventuradas poseen esta característica de ser únicos en el mundo. Esta singularidad biológica los hace particularmente vulnerables a las actuales condiciones ambientales y a las presiones externas, lo que justifica la urgente necesidad de su protección integral.
La nueva delimitación de estas áreas protegidas no es arbitraria. La propuesta de ampliación fue diseñada específicamente para incorporar sectores que hasta ahora permanecían desprotegidos dentro de la zona económica exclusiva. Se puso especial atención en la conservación de hábitats vulnerables y en las rutas migratorias de especies clave. Entre ellas destacan los tiburones mako, diversas especies de atunes, las larvas de langosta e incluso especies endémicas como el lobo fino de dos pelos.
Esta conectividad ecológica que se busca garantizar es fundamental, ya que sostiene las poblaciones de recursos vitales para la comunidad isleña, como la langosta de Juan Fernández (Jasus frontalis), que constituye el pilar de la actividad pesquera local y un importante sustento económico y cultural para los habitantes del archipiélago.
Por su parte, la geografía submarina de estos parques añade otra capa de valor ecológico, ya que los ecosistemas de Juan Fernández y Desventuradas se caracterizan por la presencia de montes submarinos, que constituyen verdaderos oasis de biodiversidad.
En las laderas y cimas de estas formaciones geológicas prosperan comunidades de invertebrados que incluyen corales de aguas frías que pueden tener una antigüedad milenaria, esponjas hexactinélidas y extensos campos de crinoideos.
Con esta decisión, Chile no solo protege su mar, sino que asegura la perpetuidad de esta biodiversidad para las generaciones futuras.
*Fotografía destacada: Andy Mann/ Ministerio del Medio Ambiente.

