A partir de este viernes 13 de febrero, los establecimientos de expendio de alimentos como restaurantes, cafeterías, bares, fuentes de soda, locales de comida rápida, entre otros, solo podrán entregar artículos reutilizables o desechables distintos al plástico para el consumo dentro de los locales.
Un hito ambiental largamente esperado se concretó este viernes 13 de febrero de 2026 en Chile. Después de un amplio camino legislativo , que incluyó a justes y postergaciones, entró en plena vigencia el último tramo de la Ley 21.368, más conocida como la Ley de Plásticos de un Solo Uso.
Esta normativa, diseñada con el objetivo fundamental de reducir la generación de residuos en el país, completa así su implementación progresiva, estableciendo nuevas y definitivas reglas para los establecimientos de expendio de alimentos y la industria de bebidas.
A partir de esta jornada, el paisaje en restaurantes, cafeterías, bares, fuentes de soda y locales de comida rápida cambia radicalmente. La nueva fase de la ley estipula que estos establecimientos solo podrán entregar artículos reutilizables o desechables fabricados con materiales distintos al plástico para el consumo dentro de sus locales.
Esto significa el fin de los vasos, platos y envases de plástico de un solo uso en el comedor, dando paso a alternativas como la loza, el vidrio o, en el caso de los desechables, productos de papel, cartón o madera.
Paralelamente, otra disposición crucial que entra en vigor es la exigencia para que los supermercados destinen al menos el 30% de sus vitrinas de bebestibles a botellas retornables, fomentando así una cultura de reutilización y economía circular.
Organizaciones ambientalistas que fueron clave en la gestación y promoción de esta ley celebraron el momento como un triunfo para la conservación de los ecosistemas.
La Subdirectora Ejecutiva de Oceana en Chile, Tania Rheinen, destacó el impacto positivo de la medida. “Gracias a esta Ley, evitaremos miles de toneladas anuales de plásticos de un solo uso”, afirmó, subrayando el alivio que esto significará para el medio ambiente.
En sus declaraciones, planteó que “reducir el uso de estos materiales no solo protege nuestros océanos y las especies que habitan en él, sino que también contribuye a disminuir la carga de desechos que enfrentan nuestras ciudades”.
La idea de la normativa es detener la contaminación por plásticos de un solo uso, considerando
que alrededor del 70% de la basura encontrada en las playas de Chile y el mundo corresponde a
estos desechos. Según los primeros informes de Oceana, se estima que la implementación total de la ley prevendría más de 23 mil toneladas anuales de plásticos de un solo uso generados en locales de expendio de alimentos.
Cabe recordar que la implementación de este tramo final de la normativa estaba originalmente prevista para 2024, pero debió ser postergada tras intensas presiones de sectores contrarios a la medida. Fue así como una modificación publicada el 12 de agosto de 2024 retrasó su implementación por casi un año.
Sin embargo, durante este periodo se lograron frenar los intentos por volver a los plásticos desechables, permitiendo sólo el uso de artículos de papel, cartón o madera para el consumo dentro de los locales, lo que allanó el camino para la transición definitiva.
Roxana Muñoz, Encargada de Incidencia de Campañas en Greenpeace, también celebró la entrada en plena vigencia de la Ley, aunque no ocultó su crítica por los años que consideran perdidos. A través de una reflexión planteó que “si la ley no se hubiese postergado, hoy Chile estaría mucho más adelante en la reducción de la contaminación plástica. Las sucesivas prórrogas y modificaciones significaron años perdidos y toneladas de residuos que terminaron en los ecosistemas”.
Su argumento pone de relieve la urgencia de la acción climática y el costo ambiental de la demora política, recordando que las primeras exigencias de la ley comenzaron a regir en febrero de 2022, con la prohibición de entregar bombillas, cubiertos, palillos, revolvedores y artículos de plumavit en todos los locales de expendio de alimentos, además de exigir la venta y recepción de envases de bebidas retornables en los supermercados, obligación que luego se extendió a minimarkets y almacenes de barrio.

Llamado a velar por el cumplimiento de la Ley de Plásticos de un Solo Uso
Con la nueva etapa en marcha, la mirada se dirige ahora hacia la aplicación efectivo de la Ley de Plásticos de un Solo Uso. En este sentido, desde la Coalición Supera el Plástico —una alianza de organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Fundación Basura, ONG FIMA, Ceus, Uno Punto Cinco, Plastic Oceans, Ecosur, Alianza Basura Cero, Greenpeace, Fundación Lenga, Fundación El Árbol, RADA, Fundación Chile Verde, Fundación Ecociencias, Tremendas, Ojos de Mar y Oceana— extendieron un llamado a las municipalidades, que son los entes fiscalizadores de la regulación, a los locales de expendio de alimentos y también a los consumidores a estar atentos al cumplimiento de la normativa.
La fiscalización municipal será crucial para que la ley no se quede solo en el papel y se traduzca en un cambio real en los hábitos de consumo y producción.
Finalmente, la visión de futuro y los desafíos que aún persisten fueron resumidos por Manuel Rojo, de Alianza Basura Cero, quien valoró el fin de la incertidumbre jurídica pero instó a no bajar los brazos.
«Nos parece bueno que la esta ley entre por fin en vigencia plena, con su reglamento, entregando certeza para locales y también para la ciudadanía», indicó Rojo, reconociendo la importancia de contar con un marco regulatorio claro y estable.
Sin embargo, también planteó un llamado de atención sobre las limitaciones de la normativa actual: «creemos que se puede, y se debe, avanzar más. Esta ley tiene puntos ciegos, y como Alianza Basura Cero abogaremos por mayor fiscalización, y mayores estándares en la reducción de desechos innecesarios».
Con esta advertencia, las organizaciones ambientalistas dejan claro que, si bien hoy se celebra una gran victoria contra la basura plástica, la lucha por un Chile con menos residuos y océanos más limpios sigue vigente.

