¿Avala AMLO las trapacerías de Delgado?

 El fundador de Morena también ha reiterado una y otra vez que se debe acabar con el favoritismo, el nepotismo, los conflictos de interés y la falta de legalidad

Por John M. Ackerman

El discurso más socorrido por los defensores del presidente ilegítimo de Morena, Mario Delgado, es que supuestamente él estaría siguiendo instrucciones “de arriba”. De acuerdo con estos corifeos del líder partidista egresado del ITAM e impuesto por las encuestas a modo ordenadas por Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, hoy todavía viviríamos en el viejo sistema autoritario del partido de Estado en que literalmente “no se mueve una hoja, sin que lo supiera el presidente” (Augusto Pinochet dixit).

Estas voces subestiman terriblemente la inteligencia y la congruencia de Andrés Manuel López Obrador. Quienes le atribuyen al Presidente de la República la responsabilidad por los errores, las mentiras y las traiciones del Presidente del Partido, reducen a AMLO al nivel de Delgado y ponen al desnudo su pesimismo con respecto a la posibilidad de consolidar la Cuarta Transformación a largo plazo.

López Obrador es un demócrata convencido que ha declarado en múltiples ocasiones que se acabaron los tiempos del partido de Estado en que el Presidente de la República decidía sobre la vida interna del partido gobernante y los Gobernadores actuaban como señores feudales. El fundador de Morena también ha reiterado una y otra vez que se debe acabar con el favoritismo, el nepotismo, los conflictos de interés y la falta de legalidad. El Presidente de la República también ha impulsado la tipificación como “delitos graves” a las violaciones a la normatividad electoral, tales como el acarreo, la compra y coacción del voto y la manipulación de los resultados electorales.

Sugerir entonces que López Obrador estaría de acuerdo con el contenido de la Convocatoria al III Congreso Nacional Ordinario de Morena, que abre las puertas del partido para ser asaltado por grupos corporativos provenientes del PRD y el PRI, y que además garantiza la permanencia ilegal de Mario Delgado y de Citlalli Hernández como dirigentes (véase mi análisis en estas mismas páginas: https://www.jornada.com.mx/2022/06/27/opinion/019a1pol), implica acusar de manera temeraria al fundador de Morena de incumplir su palabra, es decir, de ser un hipócrita.

Pero no, el hipócrita no es López Obrador, sino Mario Delgado. El Presidente del Comité Ejecutivo Nacional es el único responsable del derroche de los recursos del partido sin transparencia alguna, de la conducción de los fraudes electorales internos, de permitir la selección como candidatos a familiares de la Comisión Nacional de Elecciones e integrantes de la Comisión Nacional de Encuestas, de pisotear y excluir a los militantes fundadores, de fomentar la ilegal reelección de diputados plurinominales, y en general de empoderar a chapulines y corruptos, entre una infinidad de otras trapacerías.

Quienes creen en la importancia de defender los principios fundacionales de Morena, de no mentir, no robar y no traicionar, deben rechazar de manera tajante las insinuaciones de que López Obrador supuestamente estaría atrás de las peores acciones de la dirigencia actual. Estos ataques velados al Presidente de la República muestran una profunda desconfianza hacia el fundador de nuestro movimiento-partido que simplemente no podemos compartir.

Ahora bien, en el contexto específico de la convocatoria rumbo al Congreso Nacional del partido, una medida urgente sería renovar en su totalidad a los miembros de la Comisión Nacional de Elecciones que estará a cargo tanto de determinar las candidaturas como de contar los votos. Esta Comisión debe ser integrada exclusivamente por personajes externos al partido “de probada honestidad y reputación reconocida en la cultura, las artes, la ciencia y la vida pública” siguiendo el artículo 39 del Estatuto.

Sin embargo, hoy esta comisión se encuentra ilegalmente bajo el control directo y personal de los mismos Delgado Carrillo y Hernández Mora, así que simplemente no cuenta con la autonomía necesaria para conducir un proceso apegado a los estándares más básicos de ética, autonomía y legalidad.  Resulta evidente que no podemos confiar en un proceso de supuesta renovación partidaria conducida por los mismos responsables por el desastre actual del partido y que además se niegan a renovarse.

“Si fracasa Morena, fracasa la Cuarta Transformación”, señaló el intelectual y activista español Juan Carlos Monedero durante nuestra entrevista-debate en el marco de la Novena Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales (CLASCO) transmitida la semana pasada vía TV UNAM (véase: https://www.youtube.com/watch?v=Y6T_gddWRos).

El ejemplo histórico de los gobiernos progresistas de Sudamérica demuestra claramente que la continuidad del legado de López Obrador después de 2024 dependerá de nuestra capacidad de construir juntos un partido-movimiento sólido y potente desde las bases y cercano al pueblo. No desaprovechemos la oportunidad.

www.johnackerman.mx

 (@JohnMAckerman)

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