¡Échale Malena!

Los ataques con ácido aumentaron en años recientes en México y en varias partes del mundo... la epidemia de odio contra de las mujeres sigue como una peste que enferma nuestra sociedad y envenena nuestra convivencia
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Columnas / México / Puebla

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Ocurrió hace unos meses, el 19 de marzo, en el Vive Latino, Autódromo Hermanos Rodríguez. Después de dos años de suspensión por la pandemia, los festivales volvieron a la Ciudad de México y como debe ser, regresaron con todo. Con su voz ronca y potente, Rocco Pachucote anunció la próxima canción: Chacahua, el mismo nombre de la mítica playa oaxaqueña. Explicó que esta rola nació de las raíces africanas que también forman parte de la historia de México, de las costas del Pacífico, del mar, del sol y del mezcal. La Maldita Vecindad, uno de los grupos de mis amores y de mis recuerdos, reinició su concierto.

¡Échale Malena! Grito Rocco. Ella apareció en el escenario. Vestido verde, tenis blancos, larga cabellera negra, cubrebocas y saxofón. Después siguió Kumbala. Tocó con el corazón, el público, la banda, se le entregó en cuerpo y alma. Aplausos fuertes, reconocimiento a su valor, a sus ganas de vivir. Se veía hermosa, poderosa, sobre todo, viva. Su presencia, su alegría, su voluntad fue la mejor respuesta a los miserables que en 2019 le arrojaron ácido y qué aún no han sido castigados por su crimen. Corrupción, negligencia, olvido. Nadie puede matar la belleza del Mundo, menos unos cobardes.

Crimen de odio, nacido del rincón más oscuro del alma del hombre. Celos, despecho, venganza, maldad e impunidad. Malena no es la excepción. Los daños físicos y emocionales son permanentes. El tratamiento de recuperación es largo y costoso. Las víctimas requieren tratamiento especializado, una enorme paciencia y una gran cantidad de amor de familiares y amigos.

Los ataques con ácido aumentaron en años recientes en México y en varias partes del mundo. Colombia, China, Afganistán registran hechos terribles de esta naturaleza. Por miedo, por vergüenza, por la falta de atención de las autoridades, cientos, quizá miles de mujeres, y también hombres, son víctimas de ataques con ácido y otras sustancias corrosivas de fácil adquisición en ferreterías, industrias y talleres. En nuestro país el caso más reciente ocurrió en Puebla.

Leyes que castigan los ataques con ácido existen, están vigentes, pero como ocurre con muchos ordenamientos de nuestro país, son casi letra muerta. Obvio, necesitamos sanciones ejemplares, pero sobre todo terminar con la impunidad. Al agresor no lo detiene la severidad de la sanción, se requiere que cada agresor reciba el castigo que merece. Buena voluntad, ganas de hacer las cosas existen. Servidores públicos dispuestos a ayudar, asociaciones de apoyo a las víctimas, también, pero la epidemia de odio contra de las mujeres sigue como una peste que enferma nuestra sociedad y envenena nuestra convivencia.

Ver a Malena en el escenario es un respiro para el alma. Que toque su saxofón, que lo toque fuerte, que lleve alegría al mundo. Así como Malena queremos ver a las víctimas de estos ataques, con fuerza para luchar, para sobreponerse de la maldad y el odio. Nada, ni el más potente de los ácidos, puede destruir la belleza del alma y la fortaleza del corazón. ¡Échale Malena!

@onelortiz

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