Soberanía energética:

Energía nuclear: ¿opción limpia?

Uno de los temas que poco se han comentado en la estrategia de autonomía energética del gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador es el de la ampliación de la producción de electricidad por medio de plantas nucleares.

Francisco Herrera Coca

Desde octubre de 2020, la secretaria de Energía del gobierno federal, Rocío Nahle, anunció el plan de construir una planta de energía nuclear en Baja California.

En la página del Servicio Geológico del Gobierno de México, se define a la energía nuclear como: “La energía que se obtiene al manipular la estructura interna de los átomos, útil habitualmente para producir electricidad aunque también se puede aplicar en otros sectores como en aplicaciones médicas, medioambientales o bélicas. Se puede obtener de dos formas: por fusión nuclear y por fisión nuclear”.

Es esta última, la fisión, la que utilizan las central nucleares para producir electricidad. Esta técnica consiste en separar los átomos para formar otros más pequeños; estos, al perder masa, liberan calor, el cual permite convertir el agua en vapor de alta presión y temperatura que pone en marcha las turbinas de la central.

Por ello, las centrales eléctricas deben ubicarse cerca de grandes cuerpos de agua como ríos, lagos o el mar. Los expertos prefieren el agua dulce a la salada porque simplifica la operación de estas plantas; entonces ¿por qué elegir un sitio como Baja California para instalar una de estas plantas?

Al respecto, el ingeniero Armando Etcheverry, asesor de la Sener, nos comenta que Baja California tiene una ubicación estratégica, no sólo por a lo complicado que es para la Comisión Federal de Electricidad (CFE) llevar electricidad a ciertos sectores de ese estado, sino por su cercanía con California, donde hay una gran demanda de energía que podrían comprarle a México.

Acabar con la dependencia del gas

Uno de los principales problemas de México es que depende de la exportación de gas, principalmente desde Estados Unidos, para poder suministrar energía eléctrica a todo el país. Esto provocó una crisis el mes pasado cuando, debido a las fuertes nevadas, el estado de Texas decidió suspender de forma temporal la venta de gas al exterior, lo que provocó apagones en varias ciudades del país y originó fuertes pérdidas económicas a empresas mexicanas superiores a los siete mil millones de pesos, según estimaciones de la Cámara de la Industria de Transformación de Nuevo León (Caintra).

Etcheverry señaló que otra de las ventajas de utilizar energía eléctrica es que es estable, a diferencia de fuentes eólicas o solares, que son intermitentes y requieren de coordinación por parte de la CFE para no saturar las líneas y provocar cortes al suministro de energía eléctrica.

Para el asesor de la Sener, la energía nuclear permitiría producir esa electricidad sin problemas de intermitencia y de paso permitiría reducir el uso de combustibles fósiles, que son los que más contaminan el aire. De esta forma, los excedentes de la producción de gasolina más contaminantes, como el combustóleo, se podrían utilizar más bien para producir asfalto para calles y carreteras que para producir electricidad.

Hasta 2014, Estados Unidos tenía 104 centrales nucleares, donde producía 798.7 terawatts de energía eléctrica, es decir, el 20.2 por ciento de su consumo total nacional. Francia, segundo en la lista, contaba con 58 centrales y una producción de 391.7 terawatts, un 75.2 por ciento de lo que se consume en el país.

Se prevé que para el 2035, el mundo produzca 375 gigawatts (GWe) de electricidad por medio de plantas nucleares. Cabe señalar que una de estas centrales consume hasta 30 toneladas anuales de uranio.

Explotación de uranio

Etcheverry apuntó que México cuenta con yacimientos suficientes de este mineral en el estado de Chihuahua, pero también recordó a que el país abandonó la exploración de uranio cuando en 1985 desapareció la paraestatal dedicada al tema: Uramex.

En 1972, el Congreso de la Unión reformó el artículo 27 de la Constitución para que “los yacimientos de uranio, torio y otras sustancias de las cuales puedan obtenerse isótopos hendibles o materias radioactivas que puedan producir energía nuclear”, fueran declaradas Reservas Mineras Nacionales y sólo pueden ser explotadas por el Estado.

Según datos del Servicio Geológico Mexicano (SGM), dependiente del gobierno federal, hasta 2004, los estados con mayores yacimientos de uranio eran: Sonora, Durango, Chihuahua, Coahuila y Oaxaca.

En 1972 se inició en México la construcción de la planta nuclear Laguna Verde, en Veracruz, pero debido a múltiples factores, esta fue inaugurada hasta 1990.

La página del SGM señala la ventaja del ahorro, ya que “generar energía en Laguna Verde permite un ahorro anual en combustóleo por unidad de alrededor de un millón 96 mil metros cúbicos (seis millones 895 mil barriles), que aportan el 3.6 por ciento del suministro total de energía”.

En 2010, producir un kilowatt por hora (kWh) con carbón costaba en 2.47 dólares y con gas, 6.28 dólares; en contraste, el costo de kWh producido por medio de energía nuclear costaba 1.176 dólares.

Entre los pendientes a corto plazo está la renovación de uno de los reactores de la planta de Laguna Verde, que está a punto de terminar su vida útil, además de reactivar la exploración y explotación del uranio para surtir a la nuevas plantas.


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