La calle le pertenece a la izquierda

El pueblo que siempre ha caminado, que siempre se ha expresado desde el territorio; sudando esperanzas, respirando sueños realizables, lo volverá hacer el domingo 27 de noviembre

Por Jorge Hernández Aguilera

“¿Qué culpa tengo yo de tener la sangre roja y el corazón a la izquierda?”

– Ernesto Guevara de la Serna

El conservadurismo en México marchó hace unos días con la justificación de “defender la democracia” en nuestro país. La tesis fundamental es que la iniciativa de reforma constitucional en materia político – electoral, impulsada por el presidente López Obrador, pone en riesgo la libertad de decisión colectiva. Acercándonos a una dictadura sin retorno.

Resulta absurdo e inverosímil suponer que la transformación del fastuoso órgano electoral, donde se ha planteado mediante la reforma, la disminución del exorbitante gasto que implica tener al Instituto Electoral más costoso en el mundo; la desaparición de los legisladores plurinominales; la elección democrática de los Consejeros y Magistrados en materia electoral; así como la disminución presupuestal a los partidos políticos, signifique un peligro en la vida democrática de México. Contrario a ello representa un peligro a los intereses cupulares de las élites políticas y empresariales de nuestro país, dado que perderían sus privilegios.

Cientos de testimonios difundidos ampliamente en redes sociales mostraron que la marcha en oposición a la reforma electoral fue solamente un pretexto para manifestarse en contra del gobierno de transformación. Las entrevistas realizadas a los asistentes dieron fe de la desinformación sobre el contenido que plantea la reforma. Ridiculizando así la falaz retórica de que la aprobación de la multicitada reforma electoral, haría fenecer la democracia en México.

¡Los asistentes desconocían el sentido de la reforma!

Incluso, algunos, a preguntas intencionadas, respondieron que estaban de acuerdo con la eliminación de los plurinominales, por ejemplo. Así como a favor de la elección de consejeros a través del voto ciudadano. Justo lo que se plantea en la iniciativa de reforma electoral. Un muestreo de que hay sectores que no están en contra de lo planteado por el presidente López Obrador, sino en contra, porque es él quien lo plantea. No entienden que no entienden.

Aunado a lo anterior, ¿qué legitimidad puede tener una marcha, encabezada por los enemigos del pueblo de México? Si se pudiera cuantificar el mal, el daño al país, que porcentaje se le atribuiría de daño al México moderno a Vicente Fox; Roberto Madrazo; Claudio X González, a los desinformadores Carlos Alazraki; Pedro Ferriz de Con; Joaquín López Dorgia; Héctor Aguilar Camín… ¿Están del lado del pueblo? ¿Cuándo lo han estado?

Dentro del delirio de la oposición, los cálculos aumentados no fueron escasos. En Puebla, por ejemplo, la realidad es que no acompañaron el teatro de defensa al INE más de cuatro mil poblanos. La caballada fue sumamente flaca.

Interpretando con sensatez que la marcha en defensa del INE fue en los hechos una marcha en contra del gobierno de AMLO, el gobernador Miguel Barbosa convocó a la sociedad poblana a marchar en apoyo y defensa a la Cuarta Transformación, el próximo domingo 4 de diciembre rumbo al zócalo de Puebla. Marcha que anticipó, él encabezará.

Cual coincidencia mística, el presidente de México anunció recientemente que el informe público que se celebraría en el zócalo de la CDMX el primero de diciembre del año en curso, cambiaría, para realizarse una marcha y concentración el 27 de noviembre próximo, para celebrar los cuatro años de gobierno transformador; la citada marcha en el zócalo de la Ciudad de México será encabezada por el presidente de la república.

El mensaje político es uno: la calle le pertenece a la izquierda.

El pueblo que siempre ha caminado, que siempre se ha expresado desde el territorio; sudando esperanzas, respirando sueños realizables, lo volverá hacer el domingo 27 de noviembre. Lo hará como históricamente lo ha hecho. Seremos testigos de la muestra de apoyo y de celebración ciudadana tanto en Puebla como en la Ciudad de México, de lo que se vive en lo largo y ancho de nuestro país. Felicidad porque la transformación avanza, porque el México diferente y nuevo se está consolidando. Que nos cuenten bien, los ex analistas de lo que fue el Cisen.

En Puebla seremos decenas de miles. En la Ciudad de México, más del millón.

@JorHeAguilera


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