Opinión

La inequidad en la BUAP

¿Qué criterios rigen la distribución del presupuesto universitario?

Por Guadalupe Grajales

Con base en el presupuesto aprobado por la SEP y el Gobierno estatal para la BUAP en enero de este año, podemos concluir que el salario más alto al que un docente puede aspirar es el titular “C” de tiempo completo equivalente a 30 193.37 pesos mensuales. Sin embargo, la plantilla de mandos medios y superiores nos arroja un promedio de 32 467 pesos. En otras palabras, ni el más alto salario de un docente, con la calificación académica más alta, le llega al salario promedio de un administrativo perteneciente a la llamada “burocracia dorada”.

Esta plantilla de mandos medios y superiores está encabezada por el rector, con un sueldo mensual de 105 676.39 pesos. Claro, a éste hay que agregar la antigüedad. El mando medio de categoría más baja gana 14 916.00 pesos. Si vemos la plantilla de los docentes y sacamos un salario promedio entre los 5 157 con que cuenta la universidad, resulta que ni siquiera este salario promedio de 12 708 pesos alcanza al salario más bajo de un mando medio.

Sabemos perfectamente cuáles son los requisitos para acceder a las plazas académicas, pues éstos están establecidos en el Reglamento de Ingreso, Permanencia y Promoción del Personal Académico (RIPPPA), pero desconocemos cuáles sean para acceder a las distintas categorías, en total 18, de los mandos medios y superiores. Con excepción, claro, de los requisitos que las autoridades personales y algunos funcionarios deben cumplir según el Estatuto Orgánico.

Lo que no entendemos es por qué, por ejemplo, hay 5 plazas de secretario general si en la universidad sólo conocemos uno, con un sueldo de 77 605.54 pesos; o 45 directores académicos de facultad con 62 875.33 pesos de sueldo y, aparte, 14 directores académicos de escuela con 56, 736.31 pesos de salario. Digo esto porque en la universidad hay 44 unidades académicas, ahora con la partición de la Facultad de Derechos en dos, y ahí están incluidos los Complejos Regionales, las Preparatorias y los Bachilleratos.

Como ven ustedes, un director de facultad o instituto le dobla el salario base al docente con la categoría más alta. No es de extrañar que con la famosa comisión de auscultación para la nominación de los candidatos idóneos, los directores(as) reconozcan que le deben el puesto no a la comunidad que los “elige”, entrecomillado porque pululan las candidaturas únicas, sino al aparato que se echa a andar con cada elección. Sin embargo, debemos reconocer que el rector y los directores son las únicas autoridades personales y tienen responsabilidades de las que deben responder. Ellos tienen el poder de la firma, para decirlo en pocas palabras.

Pero lo más escandaloso de todo esto es que el 46.3% de los docentes de la universidad, o sea, 2388, son profesores por Asignatura y ellos ganan 100 pesos por hora clase. De manera que si dan 12 horas clase/semana/mes ganan 5 196 pesos al mes. O si dan 15 horas, como un medio tiempo, ganan 6 495 pesos mensuales. O si dan 18 horas como un tiempo completo, ganan 7 794 pesos al mes. En otras palabras, si como profesor hora clase trabajas como tiempo completo dando 18 horas a la semana, sólo obtienes la mitad de lo que gana el mando medio más bajo y el equivalente a lo que gana la categoría más baja del personal académico que es el Técnico Académico Asistente de tiempo completo con un salario de 7 490.70 pesos.

¿Por qué es escandaloso? Por muchas razones: por la cantidad de tareas que le asignas a este maestro hora clase que realiza las tareas de cualquier profesor de carrera: preparan sus clases, califican exámenes, asesoran a sus estudiantes, son tutores, son responsables de servicio social, deben acudir a las reuniones de academia, deben tomar cursos de capacitación, y si quieren hacer carrera académica tienen que desempeñar todas las actividades que les “valen” y que están en el “instrumento de evaluación”.

Además, en la enorme mayoría de los casos están sobre calificados: tenemos muchos doctores(as) contratados como horas clase. ¿Se dan cuenta del abuso que representa el pedirles la preparación y el dictado de entre 5 y 6 materias, muchas veces todas ellas distintas?

Es tal la precariedad salarial que los jóvenes docentes tienen que contratarse en varias instituciones educativas para que puedan tener un ingreso mínimamente suficiente para satisfacer todas sus necesidades.

Por eso, cuando nos dicen que la evaluación tiene el propósito de mejorar la calidad de la educación no podemos sino pensar que son unos “cara dura”.

La brutal diferencia entre los salarios de los docentes y de los que pertenecen a la administración central, “la burocracia dorada”; los abusos que se cometen en contra de los profesores por asignatura y la disminución constante del salario real, no pueden ser sino el resultado del desprecio más profundo por el magisterio y la más ignominiosa inequidad en la distribución del gasto universitario.

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