Historia de la política rectorial

La lucha por el destino de la Universidad no ha terminado

Una mirada a las propuestas que hiciera el rector Barrios Sierra, de la UNAM, y que siguen siendo válidas para instituciones como la BUAP

El 15 de mayo de 1966, la revista Política de Manuel Marcué Pardiñas dedicó la portada, segunda y cuarta de forros, a los sucesos universitarios que esa primavera tuvieron como escenarios las instalaciones de la UNAM; la tercera de forros la destinó al mensaje que el ingeniero Javier Barrios Sierra dirigió a la comunidad universitaria con motivo de la protesta como rector de esa prestigiada institución.

“Tengo fe plena en esta institución (UNAM) —expresó emocionado el nuevo rector— y por eso estoy seguro de que la convulsión que ha sufrido no la dañará irreparablemente, sino que de ella saldrá fortalecida, siempre y cuando todos sus hijos nos lo propongamos con la inteligencia y el corazón.

“Es indispensable —continuó Barrios Sierra— que revisemos a fondo la estructura y los métodos en la docencia, en la investigación, en el gobierno interno y en lo administrativo, para actualizarlos, no por el prurito de marcar sellos personales o el de encajar demandas irrazonables, sino para que cumplamos de modo más eficaz con las misiones clásicas, comunes a todas las universidades”.

Revista Política, 1966

Traemos a colación parte de lo expresado por el rector Barrios Sierra por la coyuntura que presenta la elección, el 20 del presente mes, del nuevo rector o rectora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Son tres los aspirantes: María Lilia Cedillo Ramírez, María del Socorro Guadalupe Alicia de la Inmaculada Concepción Grajales y Porras, y Ricardo Paredes Solorio. Hasta hoy no se conoce lo que pretenden hacer de llegar al máximo cargo universitario, pero sería saludable tener en cuenta las propuestas que hiciera el rector Barrios Sierra y que siguen siendo válidas para instituciones como la BUAP. Veamos:

Es urgente revisar el contexto social de producción del conocimiento; al respecto Hugo Aboites, en su trabajo La encrucijada de la universidad latinoamericana, sostiene que la crisis se combina con la crisis del proyecto neoliberal que se intentó imponer a partir de los años ochenta.

“Ese proyecto se ha rebelado como un pacto social que excluye y subordina todavía más profundamente a las grandes mayorías de las sociedades latinoamericanas, especialmente a los trabajadores y pobres de las ciudades y a los campesinos e indígenas del campo. Una propuesta que pauperiza, además, a las clases medias a través de modelos de trabajo precario que afectan cada vez más también a los educandos”.

La BUAP ha formado profesionales que laboran como profesores en más de 200 instituciones privadas de enseñanza superior, cuyos propietarios fueron funcionarios de los gobiernos estatal, municipal y universitario y que pagan a sus profesores salarios infames. Egresados con licenciatura y maestría en funciones de rectores, en esas instituciones, perciben, en ocasiones, 15 mil pesos mensuales por laborar sin horarios definidos y de lunes a domingo.

¿Alguno de nuestros candidatos a la rectoría ha mencionado o criticado la existencia en la BUAP de más de 400 trabajadores, académicos o administrativos, contratados bajo el régimen outsorcing? Por fortuna Andrés Manuel López Obrador lo eliminó nacionalmente y, aunque desapareció este sistema de contratación para que la totalidad de empleados universitarios pasaran a ser “institucionales”, al parecer no respetaron los salarios que tenían bajo el sistema de outsorcing, porque les fueron reducidos sus ingresos. 

Desde luego, como sostiene Aboites:

“Esta política económica que polariza sociedades y agrava las contradicciones sociales, afecta también en las universidades y se sostiene, además, en estructuras de poder sumamente endebles y autoritarias que abiertamente promueven los intereses de las clases dominantes”. 

Además de revisar a fondo lo concerniente a la docencia e investigación, Barros Sierra propuso también tratar el gobierno interno y lo administrativo. Al respecto, Efrén Carpizo, rector de la UNAM, en la presentación del libro: Seguridad, transparencia y derechos humanos, de Ernesto Villanueva, sostiene:

“Las instituciones las hacen funcionar y las actualizan las personas, éstas son la sangre y la energía de aquellas. Instituciones correctamente estructuradas no funcionan adecuadamente si en los cargos directivos no se encuentran las personas idóneas. Cuando los servidores públicos son incompetentes, irresponsables, no comprometidos con su labor o corruptos, o una combinación de algunos o de todos estos aspectos, las mejores instituciones se encaminan ineludiblemente al fracaso, el cual puede ser de proporciones mayores, si además se aúnan estructuras mal o débilmente concebidas.

La situación anterior resulta más grave si se inscribe en un clima social de desprecio a la ley, tolerancia a la corrupción, de impunidad, de valores morales laicos y de mentiras”.

Además, Carpizo, hace hincapié en señalar tres de los instrumentos más importantes en contra de la corrupción y la impunidad, que son: “la transparencia, el acceso a la documentación pública y la rendición de cuentas”, éstas son algunas de las cosas que se deben tomar en cuenta por quienes deseen ocupar la rectoría de la BUAP.

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