Plaza de la democracia

López Obrador y Mexicanos contra la corrupción

El gobierno mexicano exige al norteamericano suspender los recursos económicos que entrega a la organización Mexicanos contra la corrupción y la impunidad

Por Alfonso Yáñez Delgado

Le causa indignación al presidente Andrés Manuel López Obrador el financiamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés) a los grupos enemigos de su gobierno.

En un comunicado oficial, el gobierno mexicano exige al norteamericano suspender los recursos económicos que entrega a la organización Mexicanos contra la corrupción y la impunidad que presiden, María Amparo Casar, presidenta ejecutiva, Claudio X. González y Salvador Camarena.

Desde luego que Mexicanos contra la corrupción no es la primera ni será la única institución que recibe fondos internacionales para su trabajo, entidades de investigación científica, de espionaje político o contra el narcotráfico, han existido desde que Joel Roberts Poinsett fue nombrado primer embajador de los Estados Unidos en México y se interesó por la flora y fauna de nuestro país invitando a mexicanos a informarle sobre diversos temas de su interés; es de recordarse que fundó una de las dos corrientes de la masonería mexicana y de los primeros en apoyar la separación de Texas del territorio mexicano.

Retornando a la indignación presidencial, al parecer no hay suficientes motivos para que su exigencia sea obsequiada por el gobierno norteamericano interesado en este tipo de instituciones, pues desea que la corrupción sea sino eliminada, cuando menos reducida pues es parte de su discurso político que usan tanto republicanos como demócratas.

Pero por otra parte la organización Mexicanos contra la corrupción ha creado prestigio y entregado buenos estudios que los gobiernos estatales y el federal no atienden. Veamos.

La organización fue fundada el 19 de noviembre de 2015. Recibe fondos privados de la Confederación Suiza, de las fundaciones Ford, MacArthur, Nacional Endowment for Democracy, y la Usaid. Entre sus principales trabajos de investigaciones  periodísticas y académicas, se cuentan: la corrupción inmobiliaria del exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo; la triangulación de la estafa maestra que condujo a la cárcel a Rosario Robles; el caso Odebrecht y otros más.

Ocho premios y reconocimientos nacionales y extranjeros ha recibido la organización desde 2018 a la fecha, pero también ha sido objeto de extrañamientos; en febrero de 2021, Raquel Buenrostro, jefa de Administración Tributaria señaló que Mexicanos contra la corrupción y la impunidad utiliza sistema de evasión fiscal colocando a personas que no existen en su nómina, y registra donativos que no lo son, por ejemplo en 2016, según el SAT, la organización reportó 66 millones 983 mil 975 pesos cuando habían recibido 136 millones 45 mil 512 pesos.

La divergencia entre esa organización y el gobierno lopezobradorista, la atribuyen, los primeros mencionados a una campaña de desprestigio “para generar corrientes de opinión adversas a organizaciones de la sociedad civil que expresan críticas al gobierno o simplemente para acosar a quienes consideran adversarios”.

Ahora bien, divergencias entre funcionarios del sector público y privado habrán de crecer pues hay un empeño internacional contra la corrupción. Naciones Unidas convocó en el año 2000 a crear un grupo intergubernamental del cual México es integrante y por ese motivo se están desarrollando encuentros, seminarios y eventos para adiestrar a mexicanos a manejar herramientas sociales para distinguir conductas corruptas e impunes. En ese propósito organizaciones de la Sociedad Civil se capacitan contra la corrupción, aunque en varios estados, entre ellos, Puebla ese quehacer está distante.

El departamento de colonias de los Estados Unidos, conocido como Organización de Estados Americanos, también se ha sumado a la lucha anticorrupción, olvidando parte de su historia de la segunda mitad del siglo pasado cuando fomentaba la entrega de recursos económicos y apoyos logísticos a quienes servían a su campaña anticomunista, podíamos afirmar y existen muchos testimonios periodísticos que el chayote (la entrega de recursos a comunicadores) tuvo su origen en el mencionado departamento. Así las cosas.

Usted, generoso lector ¿qué dice?


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