Los ojos de Yrma Lydya

El Tirantes ejemplifica lo peor del hombre y lo que deseamos eliminar en la sociedad y el país; es corrupto, prepotente, cobarde, patán, extorsionador y lo que faltaba, asesino
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Columnas / México / Puebla

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Sus enormes ojos negros se abrieron aún más suplicando auxilio. Miró fijamente a su asesino. Sintió la primera bala en su cuerpo; una punzada fría, luego un dolor quemante. Yrma Lydya se mantuvo firme y digna. La segunda bala le provocó un dolor punzante que se extendió por su cuerpo, mientras su sangre manchaba el vestido. Le mantuvo la mirada al criminal. El tercer proyectil terminó de arrebatarle la vida. Así, la muerte encontró otra víctima en una noche de verano, en el privado de un restaurante de lujo, en nuestra Ciudad.

No fue un crimen pasional, ni un arrebato, sabedor de su fechoría, el asesino arrojó el arma homicida sobre la mesa, se quitó el saco y como cobarde que es, intentó huir mientras uno de sus esbirros entró al reservado por la pistola y el saco. Al cobarde se le escuchó decir: “se lo merecía, era una hija de la chingada”. Lo tenía planeado y calculado. A sangre fría, con premeditación, alevosía y ventaja, El Tirantes mató a Yrma Lylya. Una vendedora ambulante recomendaba a los testigos que se fueran, que no declararán, que era un sujeto muy pesado.

El Tirantes representa lo peor del hombre y todo lo que deseamos eliminar de nuestra sociedad y nuestro país. Además de su pésimo gusto para la ropa y el vestir, que no es delito, sino simple vulgaridad, El Tirantes es corrupto, prepotente, cobarde, patán, extorsionador y ahora, asesino. Tiene un enorme complejo de inferioridad que sólo puede controlar con la violencia, la amenaza y el asesinato. No es abogado, es un simple coyote que acumuló dinero siendo servil, haciendo el trabajo sucio de otros corruptos de la jerarquía católica y de la clase política, lavando los pecados con dinero y amenazas. Se trata de un ser detestable que debe pagar su crimen.

¿Un abogado puede representar a un criminal de esta calaña? Sí, porque hasta el peor asesino tiene derecho a un proceso justo. No entiendo cómo los abogados de El Tirantes pueden dormir por las noches. Cómo pueden mentir de la manera que lo hacen, diciendo que su cliente no disparó, que hubo una tercera persona que entró a ese privado y que fue éste el asesino. Por supuesto que alguien entró, pero fue después de los tres disparos, con el propósito de alterar la escena del crimen y dar elementos a los abogados de El Tirantes para encontrar recovecos legales para liberarlo. Mañoso es y lo seguirá siendo.

Los patrulleros detuvieron al Tirantes. La fiscal actuó, el juez dio la prisión preventiva. No hay impunidad, esperemos que haya justicia. Que en estas noches de lluvia, los testigos encuentren el temple para declarar. Que la autoridad cumpla su deber. Que por una ocasión la corrupción no gane. Se lo debemos a Yrma Lylya, lo merecemos.

Todo es ficción. No existe El Tirantes, ni la pistola, ni los disparos, ni los grandes ojos de Yrma Lylya pidiendo auxilio. Cualquier parecido con la realidad es culpa de la realidad.

@onelortiz

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