Arturo, un hombre que conoce el dolor, pero no pelea con él

Mil «desafíos» son nada cuando te aferras a no morir

Nuestro entrevistado surge del desprecio, de la enfermedad, de la tristeza, de simplemente vivir su vida, a través de un pensamiento "estoy vivo, y tengo que hacer eso, vivir"

Esta es nuestra segunda vida excepcional; una que no se rinde a pesar de las muchas llamadas “pruebas” o “batallas” que ya ha librado en su vida. Como siempre te pedimos que compartas y te dejes llevar por esta historia, y ¿por qué no?, al final, te inspires para seguir

Arturo tiene 39 años de edad. Su madre tuvo un parto en seco; es decir, sin líquido amniótico, debido a malas decisiones médicas y muy tardadas. Tal negligencia le originó una hernia hiatal, que significa que una porción del estómago penetra a la zona torácica, debido a una ruptura en el diafragma.

El diagnóstico médico fue que no crecería, que tendría diversas afecciones en su salud; sin embargo, él siguió su vida normal. Con medicamentos, que tomaba de manera discontinua.

Se caracterizó por ser un niño introvertido, con un autoestima y personalidad callada, lo cual lo hizo blanco de bullying, de mediana a intensa gravedad.

Es necesario mencionar que le tocó la crianza aceptada y normalizada en las familias de hace 60 años.

Cuenta que una vez, uno de los castigos de su mentora en quinto grado de primaria, fue ponerse bajo el sol, de rodillas, con las manos en la cabeza, más de dos horas. Lo que lo llevó al hospital, por un cuadro grave de broncoespasmo.

El comienzo de una vida libre

Así siguió sus días, hasta la universidad, donde lejos de una supervisión más cercana de sus padres, empezó a liberarse y a conocer más gente, pero también acentuó el gusto por la bebida y el tabaco.

Aunque él nos revela que en realidad desde muy chico comenzó a beber, en reuniones familiares; incluso cuenta que su primer encuentro con el alcohol fue a los 8 años de edad.

Pasaron los años, en donde él dejó la carrera de Mecánica y Productica, en la UTP; conoció a su primer amor, que lo abandonaría; se volvió integrante de una banda de música africana, donde se especializó y llegó a volverse el máximo exponente del tambor Sangban. Incluso su último grupo, del cual por largo tiempo fue base del ritmo, y encargado de los negocios, llegó a ser emblema musical del show “Africam Safari Nocturno”.

Música, una exigente y desenfrenada pasión

Alrededor de los 20 años decidió que la música africana era su pasión y decidió dedicarse de lleno a ello. Participaba con su grupo en festivales, como el Internacional de Puebla, en eventos culturales de la Casa de la Cultura del estado. Tuvo un primer grupo, y se puede decir que con éste introdujeron, de manera formal y estudiada, los sonidos africanos al estado. Conoció a personas originarias de África que les daban clases para pulir más sus técnicas.

Todo iba bien, pero el alcohol y el tabaco seguían presentes en su vida, acompañados de desveladas, problemas en casa, y con sus compañeros de grupo. Había sido corrido de su hogar debido a las fricciones ya irremediables con sus papás; nos platica que también tuvo que salir de una casa donde vivía con sus compañeros, debido a problemas fuertes.

Tras este caos, terminó en una casa donde compartía la compañía de “cuates”, amigos que ofrecen una mano a quien se ha quedado sin nada, porque también ellos estaban igual. Pero nos narra que hubo días que no comía. También pasó días para el olvido, donde su sombra era lo único que lo acompañaba. De tenerlo “todo”, la palabra nada se quedaba corta.

Cuando hundirse no es tocar fondo

Después conoció a la mujer que hoy sería su esposa; alguien que se enamoraría y amaría a un alcohólico. Aunque la luz en su vida aún estaba lejos. Él ya estaba muy enviciado al inicio de sus 30 años, lo que traería problemas a su relación, y a su salud, que no mejoraban; al contario empeoraban.

También nos hace énfasis que asistió a Alcohólicos Anónimos (AA), donde estuvo de 6 a 7 meses asistiendo a las pláticas de «24 horas». Acentúa que el programa y el libro sí sirven, pero depende mucho del enfermo y también de los integrantes del grupo al que se asiste; porque en ocasiones:

«La verdad hay más lucha por tener el cargo de «padrino» (guía del alcohólico), que de verdad apoyar a los enfermos”

Arturo

De complicado a difícil

Fue así que la “cuerda se reventó” a sus 37 años de edad, al ser diagnosticado con cáncer de esófago, en etapa avanzada. La noticia no lo tomó por sorpresa porque ya venía viendo su salud mermada. Él siempre había sido hombre muy delgado, pero llegó a pesar 10 kilos menos de lo habitual.

Su familia nuclear, como es natural, cayó en catarsis al conocer la situación, al igual que su esposa. Sin embargo, él decidió no decaer y mirar las posibilidades, hacerlas y luchar por su vida, como nunca antes lo hizo.

La hernia hiatal que permaneció en él, no soportó la ingesta de alcohol, aunque el peor veneno fue el tabaco. Es de informar que la hernia ocasiona reflujo, lo que incesantemente “quema” con ácidos gástricos el esófago.

Él nos dice sereno que ha asistido a sus quimioterapias y toma sus medicamentos, que aclara nunca ha dejado de recibir; sólo en una ocasión, pero le hablaron por teléfono del Issstep, (donde se atiende), para avisarle que ya estaba su medicamento.

También detalla que el apoyo de su familia ha sido primordial en su recuperación. Además, de ayuda alternativa, como una “doctora de los Ángeles” que sus parientes le recomendaron.

Vencer al Covid-19 en tiempos de cáncer

Sólo que un día al estar en recuperación de una cirugía debido a un sangrado que derivó en la colocación de una sonda, fue contagiado de Covid-19, en el Issstep; porque el familiar de otro paciente, ya contagiado, no quiso ponerse el cubrebocas, bajo el argumento de que era insalubre.

Por esa irresponsabilidad ajena estuvo en el área Covid del Issstep o Covitario unos días, para que siguiera su tratamiento de cáncer bajo estrictas medidas sanitarias; aunque nos dice que no tuvo grandes dificultades por el virus, sólo calentura y pérdida del gusto y olfato. Al final libró esta enfermedad, y de nuevo siguió.

Ser papá y disfrutarlo

Posterior a esta nueva embestida de la vida, algo increíble pasa en sus días; su esposa y él se enteran de que serán papás. Ella tuvo un embarazo de alto riesgo, pero aún así nació su bebé, aunque tres semanas antes de lo señalado. Aseguran que esperaban a una niña, porque eso siempre les dijeron en el hospital, pero al final nació un niño.

Arturo, dice que ha sido la mejor noticia que ha recibido en su vida:

“Me tocó recibir a mi bebé en el Issstep. Ha sido lo más hermoso de mi vida”  

Arturo

La alegría por su bebé fue mucha e inmensa, pero otra complicada situación se avecinaba. La rápida muerte de su suegro en mayo, a causa de cáncer.

Enfermedad devora vidas

A colación, en México, de entre enero a agosto de 2020 se registraron 683 mil 823 defunciones, de las cuales 9% fueron por tumores malignos (60 mil 421)

Un año antes, en 2019, se registraron 747 mil 784 defunciones, de las cuales 12% se deben a tumores malignos (88 mil 683).

Y la distribución porcentual por sexo indica que hay más fallecimientos en mujeres (51%); mientras que en los hombres (49%) por esta causa.

De vuelta a nuestro entrevistado, esto no lo detuvo, y una vez más optó por seguir. Su suegro era una persona muy especial para él; dice que él lo impulso a estudiar Ingeniera Civil, carrera que terminó en 2013, a los 32 años de edad. Además, relata que ejerció sus estudios por 6 años en dos empresas.

“Era un gran ser humano, de las mejores personas que he conocido en mi vida”.

Arturo

Continuar es una decisión y trabajo muy personal

Finalmente, también señala que ha recibido ayuda por parte de las actuales autoridades de gobierno estatal; a través del DIF, porque recién le entregaron una dotación de 12 despensas, especiales para enfermos con cáncer, a las cuales tuvo acceso al inscribirse al programa.

Arturo reflexiona que sigue en pie por su ánimo, por sus ganas de seguir vivo, más ahora por su bebé. A él no le gusta que lo vean como un desahuciado, ni que le digan mensajes como “échale ganas”, “tú puedes”, porque el paciente que desea la vida, lo hace diariamente con toda su existencia.

“A mí me gusta sentirme útil, hacer mis cosas. No me quedo pensando en que estoy enfermo, sigo mi vida normal; porque sigo aquí. No pienso que me voy a morir, pienso en que estoy vivo y tengo muchas cosas por hacer aún”

Arturo

Hay esperanza…

Actualmente él presenta bajos niveles de cáncer; la metástasis ha disminuido, y el tumor grande ha reducido su tamaño.

La vida no es de suerte. No es buena o mala, es un número infinito de posibilidades para hacer de ella lo que decidamos. Arturo nos demuestra que a pesar de todos los impensables obstáculos que se te presenten, lo único que sigue es eso. Seguir e ir venciendo todo hasta que lleguen los demás.

Nos leemos en la próxima Vida Excepcional.


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