Monedero y pepena

Especialistas afirman que el alza de precios en los productos obedece a la pandemia y el conflicto bélico entre Rusia a Ucrania, aunque... en realidad son el resultado de especuladores y políticos ineficientes y corruptos, o ¿usted qué opina?
Publicado en

Columnas / México / Puebla

0 0


Son las seis de la tarde. El día laboral termina. Pronto el sol se ocultará atrás de las montañas que rodean a la Ciudad de México. En el mercado de Medellín, en la Colonia Roma Sur, a unas cuadras de donde Alfonso Cuarón vivió y después filmó Roma, los locatarios guardan sus mercancías, lavan sus mostradores y hacen las cuentas del día. Doña Rosa llega al puesto de carne y pollo. Ella también tiene prisa, quiere volver a su casa a preparar la cena para su marido y dos hijos. Ve los precios, baja los ojos y busca los cien pesos que tiene para el mandado, los mira y los mira, un sentimiento de tristeza e impotencia la invade. No le alcanza. Apenas tres años antes, cien pesos le eran suficientes para la cena de ella y su familia. Detrás del mostrador el dependiente la apura, quiere cerrar. Doña Rosa le extiende los cien pesos y le dice con voz entre cortada. Cien pesos de retazo por favor.

Doña Rosa sale rápido, con los cien pesos de retazo en su bolsa. No se da cuenta del hombre mayor que se encuentra cerca de los contenedores de basura del mercado. Don Juan tiene 79 años, vive solo en una vecindad de la Colonia Buenos Aires. Sobrevive con la pensión del gobierno y lo poco que gana haciendo mandados a los vecinos. No le alcanza, no llega al mes. Tiene meses que en las tardes viene a la pepena. Busca entre la basura verdura o fruta en buen estado. Después de buscar y buscar encuentra unos plátanos que limpia con un papel y unos jitomates, que guarda en su bolsa. Tendrá algo que cenar.

No son estadísticas, son personas que viven en la pobreza y que la inflación les pega con toda su crudeza. No se rajan, son sobrevivientes. Ante estas necesidades, qué frívolos aparecen los pocos que tienen que cuidar la dieta, que miden las calorías y carbohidratos de su ingesta diaria. Qué superficiales aparecen los veganos que pagan a precio de oro, los productos “orgánicos” que consumen. La maldita desigualdad y la pobreza que vive la mayoría de los mexicanos.

Para Doña Rosa y Don Juan no es la primera ocasión que viven una situación así. Las cifras oficiales ubican a la inflación en 8%, pero los productos básicos subieron sus precios más allá de los cálculos oficiales.

Los especialistas dicen que el aumento de precios es producto de dos años y medio de pandemia y de la invasión de Rusia a Ucrania, pero en realidad son el resultado de la ambición de especuladores y de políticos ineficientes y corruptos.

El gobierno anunció la pobreza franciscana. ¿Qué significan esas palabras en la boca de los poderosos?  A todos ellos, sería bueno recordarle que no fue San Francisco de Asis, ni las clarisas las que liberan a los hombres de la cadena de la esclavitud. Ni ninguna congregación religiosa ha salvado a los pueblos. La misericordia no es la solución.

Ni Doña Rosa, ni Don Juan necesitan caridad. Tampoco servidores públicos que hagan votos de pobreza para taparle el ojo al macho. Se necesitan servidores públicos responsables, ingeniosos, que manejen con responsabilidad las finanzas públicas y eviten abusos. Que bien los programas sociales, los apoyo, pero el gobierno debe dar el siguiente paso.

Así es nuestra Ciudad, a lado de los grandes edificios, corporativos y plazas comerciales del Paseo de la Reforma y Presidente Masaryk, cientos de mujeres y niños indígenas venden o piden limosna. A lado de los cafés y restaurantes de Polanco, Roma o Condesa, habitan cientos de personas que sobreviven de los trabajos eventuales y de la pepena. Nuestra Ciudad, nuestra hermosa metrópoli, corazón político del país, la Ciudad de los Palacios, la “región más transparente del aire”, también es el epicentro de la desigualdad y la pobreza.

@onelortiz

Recuerda suscribirte a nuestro boletín

📲 bit.ly/2T7KNTl
📰 elciudadano.com


Comparte ✌️

Comenta 💬