Ponencia “Gobernanza para la Seguridad”

Percepción, vital para crear políticas de seguridad: investigadora

Nancy A. Canjura, investigadora de Causa en Común. estuvo presente en el foro “Seguridad como columna vertebral del crecimiento en México”
Publicado en

Actualidad / México / Puebla

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“La gobernanza para la seguridad es un cambio de paradigma enfocado hacia la ciudadanía; se modifica la concepción de la seguridad en la que el Estado busca el orden a través del castigo. Ahora el paradigma está enfocado en la convivencia y la tolerancia de las relaciones personales y el Estado garantiza el funcionamiento del respeto. Este paradigma busca la protección de las libertades”, dijo Nancy Angélica Canjura, investigadora de Causa en Común.

Al presentar su ponencia “Gobernanza para la Seguridad” durante el foro “Seguridad como columna vertebral del crecimiento en México” dijo que algunos municipios están en un proceso de modificación de lo que ciudadanía y Estado entienden por seguridad pública, como parte de una transición para lograr municipios más seguros.

La percepción, dijo en el foro organizado por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), de Puebla y la Upaep, es muy importante como parte de las políticas de seguridad.

“De nada sirve tener mil policías si la gente no se siente segura en las calles”, enfatizó.

Nancy Angélica Canjura
Investigadora de Causa en Común

Sobre este tema, dijo que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), 60 por ciento de los hombres considera que vivir en su ciudad es inseguro; mientras que 71 por ciento de las mujeres consideran que su ciudad es insegura.

Elementos de la gobernanza para la seguridad

Canjura expresó que la seguridad debe dejar de concentrarse en el ámbito policial y gubernamental, para dar paso a que la ciudadanía se pueda involucrar.

Explicó que el modelo de seguridad pública que promueve tiene cuatro factores integrales para mejorar la política pública en materia de seguridad:

  • Coordinación Multinivel. Este eje señala que debe haber coordinación entre mandos policiales y la ciudadanía; así como con otras instituciones.
  • Corresponsabilidad. Significa que cada sector reconozca y tome su papel; es decir, de qué manera las familias, las escuelas y los empleos ayudan a que se rompa con los ciclos de violencia, según dijo.
  • Proximidad. En este eje se busca que se garanticen prácticas de transparencia, rendición de cuentas y confianza y se prioriza la idea de pertenencia; “todos somos parte del problema así como de la solución”, expresó la investigadora.
  • Subsidiareidad. Que cada localidad asuma la responsabilidad y actúe desde su ámbito de competencia. En este caso, según Canjura, los municipios son los primeros responsables de atender sus propias dinámicas y en caso de verse rebasados, deben pasar a otros niveles de gobierno.

La recuperación de Nezahualcóyotl

La investigadora analizó el caso de Ciudad Nezahualcóyotl, en el Estado de México, en donde, señaló, se ha logrado disminuir los niveles de percepción de violencia y mayor involucramiento de la gente contra esta problemática.

Lo que describió como la recuperación de este municipio comenzó con una encuesta en la que la gente señaló que lo que más le disgustaba de su ciudad era que “era muy fea”. Con eso, el ayuntamiento comenzó un proceso de embellecimiento y de recuperación de espacios.

Al contrastar el paradigma que promueve con la situación de este municipio, encontró que, por ejemplo, en el caso del eje de Coordinación Multinivel se logró una coordinación efectiva, al establecerse redes vecinales; en las que incluso había empresarios y comerciantes de mercados.

Reconoció que el Ayuntamiento construyó todo un discurso para reivindicar la identidad, pues “era una vergüenza decir que se era de Neza”.

Largo camino por delante

Pese a que los avances y los esfuerzos por varios órdenes de gobierno, de la ciudadanía y del sector privado son grandes, la investigara también evidenció que en México aún falta mucho por hacer.

De ello dio cuenta al señalar que el estado de fuerza municipal —es decir las policías municipales— sigue siendo deficiente en gran parte del territorio mexicano, pues de los 2 mil 457 municipios que existen, el 26 por ciento no tiene una fuerza policial propia.

Del 77 por ciento que sí tiene, no sobrepasan los 50 elementos; y el 23 por ciento tienen una policía municipal que no funciona.

“De nada sirve tener mil policías si no existen las condiciones y no se privilegia el desarrollo de inteligencia; se debe reconocer la participación ciudadana como herramienta para la reducción de la violencia y la prevención del delito no solo el diseño de programas y políticas”

Nancy Angélica Canjura
Investigadora de Causa en Común

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