Nota Política

¿Perseguido o delincuente?

¿Qué tanto empeño pondrá Marcelo Ebrard en la extradición de Toledo? ¿Hasta dónde Chile defenderá a un connacional que sólo llegó a evadirse de las autoridades mexicanas?
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Columnas / México / Puebla

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@onelortiz

¿Mauricio Toledo es un perseguido político o un delincuente en fuga? De cómo las autoridades chilenas respondan a esta pregunta, dependerá si el exdiputado local y federal y exdelegado de Coyoacán es extraditado a México o no. ¿Qué tanto empeño pondrá Marcelo Ebrard en la extradición de Toledo? ¿Hasta dónde Chile defenderá a un connacional que sólo llegó a evadirse de las autoridades mexicanas? No es un asunto de suerte, incluso, ni de justicia; sino de decisiones y cálculos políticos, recursos económicos y sobre todo, de la verdad de los hechos.

Decisión política, ya se verá. Las autoridades capitalinas y federales han declarado que buscarán su extradición. Vamos a ver si estas declaraciones son de dientes para afuera o en verdad, las autoridades mexicanas cabildearán con su contraparte chilena para regresarlo a México. Recursos, queda claro que Toledo dispone de mucho dinero. Sólo así puede explicarse como logró contratar los servicios para su defensa de un despacho Premium. Gonzalo Cisternas, Samuel Donoso y Luis Masferrer, no son almas de la caridad, ni pertenecen asociaciones sociales, no trabajan probono o son parte de colectivos que defiendan los derechos humanos o a perseguidos políticos. Son abogados de prestigio, con amplias relaciones en los circuitos políticos y judiciales chilenos.

Estos tres destacados abogados litigan por dinero, no por causas. En consulta con connotados juristas de aquel país, que pidieron el anonimato, tan sólo para tomar el caso, Mauricio Toledo tendría que haberles entregado alrededor de un millón de dólares; es decir, más de 20 millones de pesos. ¿De dónde obtuvo Toledo esos recursos, si en sus declaraciones patrimoniales sus únicos ingresos han sido como legislador y como alcalde? Hay que seguir la pista del dinero, lo cual dejaremos para otro momento.

Un perseguido político es una persona que tiene que salir de su lugar de origen por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones y acciones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual. Busquen, pregunten, investiguen. Mauricio Toledo nunca ha defendido una causas social. Su trayectoria se basa en la búsqueda de un puesto público y de lograr el control corporativo de Coyoacán. Se le puede recordar repartiendo despensas, pollos rostizados en carretillas, haciendo colectas, pero no defendiendo una causa o a un movimiento.

A Ernestina Godoy, fiscal de la CDMX, le tomo más de dos años armar el expediente en contra de Toledo y a la Cámara de Diputados más de medio año desaforarlo. Han sido lentos, pero le han respetado su debido proceso. Sus prestigiados y poderosos abogados chilenos tendrían que hacer circo, maroma y teatro; tocar muchas puertas, pedir y comprar favores, para poder acreditar que su cliente es un perseguido político o que se le han violentado sus derechos.

¿A quién le conviene que Toledo se quede en Chile? Vienen varios personajes a la cabeza, pero uno destaca: Miguel Ángel Mancera. Si Toledo fuera extraditado y hablara de su red de complicidades, negocios y protecciones, el exjefe de Gobierno y actual senador, estaría entre los primeros nombres de la lista. La política es de bronce. Eso pienso yo, ¿usted qué opina?


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