Opinión

Política y comedia

Un escenario es la parte del teatro u otro lugar destinado a la representación de un espectáculo ante un público
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Columnas / México / Puebla

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Un profesor de la universidad muchas ocasiones dijo que la guerra siempre será una tragedia y la política una comedia. Día a día, la experiencia, el ejercicio profesional y la historia, confirman el planteamiento de mi profesor. La política es una comedia, lamentablemente cada día de menor ingenio y calidad, para tornarse vulgar y de mal gusto.

Desde la segunda mitad del Siglo XX, la ciencia política utiliza conceptos provenientes de otras disciplinas. Particularmente interesante son los conceptos que ha tomado del teatro, frecuentemente utilizados por estrategas electorales, publicistas y columnistas, aunque poco analizados, como los de “escenario” y “actor”. Con ligereza se habla de escenarios y actores políticos, desenlaces y  clímax. Categorías del marxismo, como la lucha de clases, del estructuralismo o incluso, las viejas y sabias lecciones de Maquiavelo, han quedado relegadas al cajón de la nostalgia o de los trabajos académicos.

Hablemos de escenarios y actores. En su definición simple, un escenario es la parte del teatro u otro lugar destinado a la representación de un espectáculo ante un público. Subrayemos la palabra “espectáculo”.  Un actor, es una persona que representa un papel en el teatro, la televisión, la radio o el cine, en especial si se dedica a ello profesionalmente. Una segunda definición dice que un actor es quien tiene gran capacidad para fingir. La nueva palabra clave es “fingir”.

Si un político es un actor, entonces es una persona que nunca se presenta como es y además  tiene una enorme capacidad de mentir. Representa un papel, sigue un guion. No busca la verdad o el conocimiento, como el filósofo o el científico, sino el poder.

¿Qué tipo de actores son los políticos? ¿Trágicos o cómicos? Sin duda cómicos. Los políticos aspiran a ser dramáticos e involucrarnos en sus tragedias, pero al final terminan siendo cómicos de narices rojas y pastelazos. Que gran tino tuvo José Agustín de titular a sus crónicas de la vida política como la Tragicomedia Mexicana.

Ver a hombres y mujeres adultos haciendo casi cualquier cosa por ganar una elección, ser empáticos, simpáticos o graciosos resulta divertido. La proliferación de las redes sociales han potenciado esta tendencia hasta niveles inimaginables. El ejemplo más reciente en México son los videos en Instagram y Tik Tok del gobernador de Nuevo León Samuel García.

Los propios políticos lo reconocen. Por ejemplo, cuando el canciller Marcelo Ebrard dice que las acciones antimexicanas del gobernador de Texas o la nueva ola de declaraciones del expresidente Donald Trump en contra de México, deben entenderse en la coyuntura política que vive  Estados Unidos, realmente quiere decir que no hablan en serio, que mienten para ganar votos. Por eso a los políticos nunca debe tomárseles en serio del todo. Ojo. La política se vuelve tragedia cuando se convierte en guerra o hay muertes.

¿Y que es la mañanera del presidente AMLO? ¿En qué género la ubicamos, comedia o tragedia? ¿Lección de civismos o stand up matutino? Usted tiene la respuesta.

La política es de bronce.

@onelortiz


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