Temporalidad Política

Serán momentos de claridad. De constatar la prioridad que los individuos den sobre el interés colectivo. La historia observa. La historia juzgará.

TEMPORALIDAD POLÍTICA

Por Jorge Hernández Aguilera

“¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar -dijo el Gato.-No me importa mucho el sitio… -dijo Alicia.-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes -dijo el Gato. “.

Alicia en el país de las maravillas (Lewis Carroll)

En política la única certeza es el cambio. La historia es gráfica. Las aparentes hegemonías perpetuas tienden a ser diluidas.

En nuestro país podemos ejemplificar con el partido de Estado, que durante más de 70 años consecutivos gobernó nuestra nación. Buscó gestar identidad en el ADN de la cultura mexicana. Oportunamente, el pueblo se sobrepuso.

Los proyectos sociales son desarrollados por individuos: mujeres y hombres con aspiraciones personales. Naturalmente, existen variaciones de rutas, tiempos y objetivos. Diferencias de estilos e intereses. La supervivencia política suele prevalecer sobre la cohesión grupal. En momentos determinantes, cobrar conciencia de la irrepetible coyuntura termina por separar caminos.

Quien se adentra al arte de la guerra diplomática debe hacerlo con la convicción de que la apuesta es incierta, de que las garantías son inexistentes; incluso, indeterminadas. Cada momento es variante, cada segundo la historia se moldea.

Hay que estar preparados para ser, para no ser y para dejar de ser. De lo contrario, la frustración puede convertirse en un estilo de vida. Perdiendo el presente, añorando el pasado. Añorando el futuro que nunca llegó.

El reloj acorta distancias y la designación de quien encabezará el proyecto de nación se encuentra próxima. Sin temor a caer en un futurismo absurdo, es diáfano para las diversas fuerzas políticas que la identidad social gubernamental, así como la estrategia política del presidente López Obrador, ha allanado el camino para una indiscutible ratificación electoral.

La temida interrogante reside en conocer si las fuerzas permanecen agrupadas, posteriormente a que sea anunciada la designación.

Serán momentos de claridad. De constatar la prioridad que los individuos den sobre el interés colectivo. La historia observa. La historia juzgará.

La oportunidad de consolidar el proyecto de nación emprendido es única, irrepetible. La espera social fue cercana a un siglo, son trenes que no pasan dos veces.

Inevitablemente, quién encabece la transformación ante el cambio de estafeta, ejecutará sus decisiones con un tinte personal. La garantía debe centrarse en que la noción de país, de idea de país, no es negociable.

De igual forma, el empuje de la sociedad es imprescindible. Más allá de cualquier actor político, en tiempos de transformación, el protagonista es el pueblo.

La historia nos observa.

@JorHeAguilera

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