Opinión

Se reduce el espacio público, lo destinan a negocios privados

Ayer, a mediodía, murió un fino amigo. Locutor y animador de las mejores causas, Javier López Díaz; a su familia y amigos que lo querían, reciban un afectuoso saludo. Descanse en este buen hombre

Una de las desviaciones más graves que ha tenido el desarrollo de la ciudad es el referente a los espacios de recreación, de circulación, y aprendizaje como lo son la plaza pública, jardines, parques infantiles, deportivos públicos por áreas comerciales, muchas de ellas de pésimo diseño que tiene como fin la comercialización.

Un grupo de urbanistas poblanos han puesto el acento en la  falta de vigilancia de las autoridades municipales para hacer cumplir los reglamentos de construcción  de nuevos fraccionamientos y se preguntan ¿Qué pasó con esos espacios en los cuales las personas se reunían a platicar, a recorrer el parque lo jardín, o en ocasiones a jugar dominó, ajedrez o hacer ejercicios físico para conservar la salud? ¿En dónde quedó la convivencia comunitaria para inquietudes culturales?

En manos de los mercaderes municipales, se podría responder, que llegan a cargos públicos para autorizar la ocupación de los espacios de recreación, circulación, esparcimiento. Con el pretexto de fomentar el turismo se cedió miles de metros de arroyo (parte de la calle donde suelen correr las aguas para estacionamiento de hoteles) con esa misma justificación se permitió la construcción de inmuebles en el viejo paseo de San Francisco donde se puede observar construcciones de dos pisos. 

Con la administración municipal Claudia Rivera Vivanco los espacios públicos se redujeron aún más. Los bolardos (postes de hierro para impedir el paso de vehículos) se enterraron en las bocacalles sin ninguna planeación y reduciendo los espacios. Al respecto, Francisco Vélez Pliego, sobre el patrimonio público cobró sus primeras víctimas en los acervos históricos, símbolos de épocas pasadas, de grupos sociales y políticos desplazados del poder.

 Los nuevos requerimientos funcionales, continúa Vélez Pliego, urbanos y arquitectónicos demandados por el crecimiento demográfico de las ciudades, se tradujo en no pocas ocasiones en una destrucción significativa del legado histórico público. 

“La situación actual de la ciudad y del área histórica es pues el resultado de un proceso cuya duración en el tiempo ha sido larga y en el transcurso del cual se ha producido una sustitución de usos del suelo y de acciones de modificación de inmuebles para adaptarlos a los nuevos aprovechamientos que el mercado inmobiliario le ha asignado a este segmento de la sociedad”.

Frente a esa situación que ¿queda por hacer? Aplicar la ley municipal y los reglamentos. Los vendedores ambulantes son una mínima parte del problema. Los comercios que se han apropiado de los arroyos para facilitar el acceso de sus clientes ocupan mayor espacio que los ambulantes y ni las autoridades municipales, ni tránsito municipal hacen algún esfuerzo para reorganizar la ocupación de los espacios públicos. Antes fue la corrupción, se dijo; después la ineptitud de morena, ahora los panistas, de nueva cuenta, están el gobierno municipal qué harán, los  mismo que en los gobiernos municipales anteriores: colocar en parques y jardines figuras religiosas.


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