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Siete poderosas mamás de la gran pantalla

En el marco del Día de las Madres, celebrado cada 10 de mayo en México, te presento siete mamás atípicas del cine.
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Artes / Cine / Cultura / México

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¿Qué representa una «mamá»? ¿Qué idea aloja el imaginario colectivo ante la idea de una madre? En mi experiencia personal “mamá” es este ser que irradia divinidad, este ser que calma las múltiples ansiedades del fracaso y que alienta al éxito; que si quiere, hace a una creer que tal cosa como el éxito es posible en el páramo que a veces es la vida. 

Aunque, en estos tiempos modernos, y tras varios golpes de madurez, he comprendido que, si bien hay estigmas terribles, también hay prejuicios endulzados a base de surrealismo. ¿Las mamás golpean? ¿Las mamás matan sueños? ¿De qué es capaz una mamá que no entra en el prototipo maternal? 

Las películas para niños (quizás de nuevo en los arquetipos irreales) nos dicen que las mamás son incapaces de cualquier atrocidad; pero ¿qué hay de otros géneros más allá de lo infantil? ¿Qué tiene el cine slasher, el de terror, el de suspenso, el de acción, el de arte, que decir ante el discurso optimista de la mujer-mamá? 

El cine aborda las diferentes perspectivas de lo que consideramos verdadero y las visualiza desde infinitos ángulos. No es de sorprender que rompa con estereotipos o presente verdades alternas (curioso juego de palabras “verdades alternas»). Estas son algunas de las mamás más infames, poderosas, ásperas o simplemente sueltas de todo molde típico: 

1. Mo’Nique de Precious (2009) 

Empecemos duro. Mo’Nique es, lo que mi abuelita llamaría, una canija (con palabras quizás un poco más, digamos, subidas de tono). Pero me estoy adelantando. 

Precious es una chica adolescente, negra y con sobrepeso. Ha sufrido de un constante abuso por sus dos figuras paternales: su padre ha abusado de ella desde que era un bebé (yep, así como suena, un bebé), dando como resultado dos embarazos no deseados, una enfermedad venérea y una vida llena de odio. Por otro lado, su madre, Mo’Nique, sufre de celos y envidias hacia ella, la maltrata física, verbal y emocionalmente, además de usarla para sostener a la familia y de justificar las monstruosidades que su esposo hace con Precious. 

La historia es en verdad una tragedia en toda la extensión de la palabra. A pesar de las adversidades que sufre, Precious usa su imaginación para sobrellevar todo lo que le pasa. En cambio, Mo’Nique es otro caso: es un monstruo, un parásito que vive a costa de un odio sin fundamentos y una envidia patética por su única hija. 

Esta es una película muy triste que recuerdo con una mueca en mi cara. Tenía unos 13 años (sólo tres menos que Precious) cuando salió en cines, y recuerdo que cuando mi mamá me recogió del cine, la abracé un buen rato. Es una película que definitivamente recomiendo por su crudeza y la fortaleza con que Precious se libra de la toxicidad de su madre. 

2. Erica de Black Swan (2010) 

La obra de ballet del Lago de los cisnes trata de cómo una joven reina es maldecida para convertirse en cisne durante el día y regresar a su forma humana por la noche; un joven príncipe se enamora de ella pero jura el amor eterno que podría salvarla, a otra mujer que toma la forma de la reina cisne. 

Black Swan de Aronofsky retrata la idea de la obsesión por la perfección y el sentimiento de sentirse duplicado, con la historia de una sobresaliente bailarina neoyorkina; poniendo como trasfondo un contexto emocional complicado y una compleja relación entre la protagonista y su madre. 

Erica y su hija, Nina, están dedicadas en su totalidad a que Nina pueda triunfar en el mundo del ballet, cosa que Erica no pudo lograr en su momento. Esta meta se ha convertido en su obsesión, lo que las ha llevado a tener una relación autoritaria; donde Erica juega un rol de titiritera con su hija. 

Erica, como tal, no aparece mucho en escena. Sin embargo, su presencia e influencia son las que orillan a Nina a un mundo irreal, de sufrimiento auto infringido, de dolor y desesperación ante el rechazo. La ha convertido en una niña insegura, con problemas físicos y mentales. 

Esta película juega con varios ejes temáticos, y tiene de todo: locura, bulimia, drogas, sexo, ansiedad, perversión, control disfrazado de amor, alucinaciones, represión, violencia, ballet. La idea de la madre abnegada se trunca con aspiraciones frustradas. 

3. Joan Crawford de Mommie dearest (1981) 

Mommie dearest está basada en la controversial relación entre Joan Crawford y su hija adoptiva Christina. La película muestra la faceta “maternal” de una de las actrices norteamericanas del siglo XIX, Joan Crawford, a través de la visión de su hija Christina. 

La historia refleja parte de la vida de Crawford y el punto central es la tormentosa relación que tiene con su hija Christina (así de telenovelesco como suena). El largometraje muestra a una madre cruel, incapaz de criar con afecto, violenta, alcohólica y desequilibrada. 

Si bien tanto la película como el libro en el que se inspiró, escrito por la misma Christina, han generado mucha polémica. Por un lado, esta narrativa fue un golpe duro para la reputación de la actriz; y por el otro, se habla de las inconsistencias y el sesgo de la visión de Christina, que ha sido desmentida por sus hermanas y varias personas cercanas a Joan. 

Aunque el drama familiar de la vida real es por sí solo un reflejo de una relación madre-hija anormal; la película encaja bien a esta lista. (¿Hasta qué punto la memoria puede deformarse tanto?) 

4. Beverly de Serial mom (1994) 

Beverly es la madre perfecta: comprometida a todo por sus hijos, incluso a matar por ellos. Literalmente. Esta sátira narra la historia de cómo Beverly, una ama de casa y madre ejemplar, se convierte en una asesina serial. 

La película completa responde a la pregunta ¿Qué tipo de persona mata sin reparos, a sangre fría y puede continuar con su vida normal? Beverly es una madre preocupada que no tolera a la gente que busca dañar a su familia, así que comienza a matarlos con la misma naturalidad y carisma con que mantiene su rol como madre modelo. 

Serial mom también aborda críticas a varios otros aspectos de la sociedad americana: como la burla a la familia promedio de EUA, la hipocresía de la cotidianidad, la ineptitud de la policía, la falsedad de la política y la fascinación mediática alrededor de los psicóticos, asesinos y otros criminales. Joya.

5. La otra madre de Coraline (2009) 

Dejando de lado el increíble trabajo de la productora Laika, el diseño de personajes y escenarios, más los recursos de animación; Coraline en su guion es toda una joya. Narra la mudanza de Coraline, una chica soñadora que tiene que mudarse con sus padres a una casa de huéspedes extraña. 

Coraline desde el principio está renuente a la mudanza, espera que su vida sea toda una aventura y en su nuevo hogar sólo encuentra lodo e insectos. O eso cree en un inicio. Conforme la película avanza Coraline descubre otro mundo, en el cual la vida es justo como ella la desea. 

O al menos como cree que la desea. En ese otro mundo se encuentra con su Otra madre, una bruja carismática que quiere engatusar a Coraline para formar parte de su colección de niños fantasma. 

Adoro esta película por sus múltiples moralejas: sobre no ser prejuiciosos, tener la mente abierta a un cambio de paradigmas y aceptar que a veces la gente mayor a uno ha olvidado lo que ser niño significa. 

La relación dual de madre e hija en Coraline es también una versión histriónica de lo que en realidad puede llegar a ser; lo que suma puntos y te da una excusa más para verla. [Dato curioso: aunque lo parezca esta no es una película de Tim Burton, es del director de El extraño mundo de Jack (1993), Henry Selick]. 

6. Dee Dee de Mommy Dead and Dearest (2017) 

Si bien esta es un documental, ha despertado mucha curiosidad sobre el llamado síndrome de Münchhausen por poder. Una patología mental que lleva a una persona a provocar, prolongar o exagerar la enfermedad de algún ser cercano; esto con la finalidad de sentir compasión y empatía de los demás y sentirse necesitados. 

Dee Dee fue una madre horrenda con dicho síndrome, lo que la llevo a fingir que su hija Gypsy Rose tenía cáncer, epilepsia, asma, parálisis del tronco inferior, trastorno muscular, entre otras enfermedades. Esto gracias al engaño y el maltrato de Dee Dee a su hija. 

En el documental se muestra cómo las cosas se comenzaron a complicar a medida en que Dee Dee iba creciendo y requería de mayores libertades. Lo que concluyó en que Gypsy descubriera la verdad de su madre y decidiera matarla con ayuda de su novio Nick, un chico que conoció en internet. 

Este caso es sin duda asombroso, en el sentido en que es difícil concebir que alguien sea capaz de dañar a la gente que más ama, sólo con el fin de obtener algo más. Dee Dee muestra ese lado egoísta del ser humano y cómo ese so-called sentido maternal no es una herencia genética propia de las mujeres. 

7. Ma de Room (2015) 

Puff, para mí, esta es la película más devastadora, junto a Precious. Se trata de una adaptación del libro homónimo de Emma Donoghue, en el que un pequeño de cinco años cuenta, desde su propia voz, la experiencia que tiene en un lugar llamado Cuarto, su mundo entero, con su mamá, la única persona con la que ha convivido en toda su vida. 

Esta película narra la vida de Jack, un niño que es producto de un secuestro. Ma, en aquel entonces Joy, es una chica que es secuestrada por el viejo Nick, quien abusa de ella constantemente y que la mantiene encerrada en un sótano secreto. 

Jack es hijo de Ma y el viejo Nick. La historia muestra cómo Ma cría a Jack haciéndole creer que el mundo entero está en un cuarto; esto con la idea de ayudar a Jack a ser feliz y enfrentando la posibilidad de que ninguno pueda nunca más salir al mundo exterior. 

El filme es trágico y agridulce, ya que Jack no conoce nada mejor; cree que su vida es normal; algo que en la trama de la película se le cuestiona mucho a Ma una vez que logran escapar. ¿Por qué sesgar la visión del mundo a tu propio hijo? ¿Es un acto de cobardía y desesperanza, o de astucia y bienestar? 

Personalmente creo que es una pregunta trucada porque aún la persona más empática y sincera del mundo mentiría si contestara esa pregunta. La crianza misma de los hijos, aún dentro de la “normalidad” es un tema complicado. 

Bonus: Beatrice de BoJack Horseman (2014-2020) 

[Sí, otra serie, pero shhh, nada pasó aquí], 

BoJack Horseman es una serie animada de Netflix; trata de un caballo que fue famoso en los 90 gracias a una sitcom en el que era protagonista, pero que en el presente vive repleto de drogas, alcohol y kilos y kilos de autodesprecio. 

Beatrice, la madre de BoJack es un personaje crucial para entender la decadencia en la que vive BoJack. Fue una madre despiadada con una herencia familiar que desencadenó en su tardía demencia y en la ruina de BoJack. 

Este es un gran ejemplo de una madre disfuncional con un pasado triste; una mujer que no supo lidiar con sus propios demonios y mucho menos con los que su hijo desarrolló más tarde. Quizás viéndolo de un modo tan crudo puede resultar incómodo, ya que BoJack en realidad es una serie repleta de humor negro y sátira… 

El episodio “Free churro” de la temporada 5, refleja muy bien lo que BoJack sentía por su madre. El capítulo completo es un monólogo en el que habla peste y media de su mamá en su funeral, donde le dice todo lo que no pudo en vida, y donde se reconcilia (de cierto modo) con ella. 

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