Los grupos vulnerables encuentran en el Feminismo un aliado

TERFs y SWERFs: sobre la discriminación y estigmas dentro del feminismo

El feminismo no escapa a la discriminación y estigmas ante la comunidad trans y sexoservidora; estas posturas se conocen como TERF y SWERF

El Feminismo tiene muchas caras, todas cobijadas por su condición de Otredad. Las mujeres han sido por mucho tiempo los sujetos políticos principales del Feminismo; conforme los derechos humanos han cobrado relevancia en la agenda pública, otros sujetos se han anexado a la causa.

Entre ellos se encuentran la comunidad LGBTTTIQ+, pueblos indígenas, anticapitalistas, sexoservidores, sectores socioeconómicos de bajos recursos, personas a favor de los derechos sexuales y reproductivos, entre otros grupos vulnerados por el sistema patriarcal.

A pesar de que estas agrupaciones han encontrado en el Feminismo una ideología afín, muchos grupos radicales y abolicionistas no comparten su visión respecto a qué causas contempla la lucha feminista.

Resulta chocante creer que un movimiento integral como el Feminismo pueda estar atravesado por ejes de discriminación; sin embargo es una realidad que ha conflictuado a esta ideología desde sus inicios.

Estigma y discriminación: dos constantes ante el trabajo sexual

El Día Internacional de la Trabajadora Sexual se conmemora cada 2 de junio desde 1975; luego de que en Lyon, Francia, cien prostitutas ocuparon la Iglesia de Saint-Nizier con la intención de visibilizar su precariedad laboral.

En 2021, a 46 años después, la situación de los sexoservidores ha mejorado drásticamente. Muchos países ya cuentan con normas y legislaciones que contemplan el trabajo sexual como lo que es: un trabajo más. Claro que esto no es una condición global.

En México, además de no existir una homologación legislativa en materia a las condiciones laborales a través de las 32 entidades federativas, la prostitución o el trabajo sexual es una fuente de ingresos en suma discriminada y estigmatizada en todos los aspectos sociales.

Para los mexicanos de las ofensas más grandes que pueden haber es llamarte «hija de puta», en referencia al apelativo con que se conoce a las prostitutas.

En un día como hoy, es importante reflexionar alrededor sobre las afecciones de este sector laboral, para contribuir a la desestigmatización de las personas que lo practican y la desrromantización del rol de quien contrata estos servicios.

Sobre TERFs y SWERFs

El Feminismo también puede ser intolerante. Varios grupos feministas radicales no consideran a las personas trans ni a los sexoservidores como parte de su lucha; incluso llegan a discriminarlos en la misma medida que el Patriarcado.

Hay dos términos que contemplan estas posturas: TERF que significa Trans Exclusionary Radical Feminist (traducido como Feminista Radical Trans Excluyente) y, SWERF, Sexual Worker Exclusionary Radical Feminist (traducido como Feminista Radical Excluyente de los Trabajadores Sexuales).

Conversatorio sobre «Trabajo sexual» de la Coalición Agnes Torres

Del 17 al 23 de mayo, la asociación civil Coalición Anges Torres, llevó a cabo una serie de jornadas y conferencias virtuales en las que conmemoró el Día Internacional contra la LesboGayBiFobia.

El 19 de mayo en la noche tocaron el tema de «Trabajo sexual. Conversatorio sobre la discriminación y estigmatización que sufren las trabajadoras sexuales y si se debería reglamentar o abolirse». Teniendo como invitadas:

  • Lola Dejavu Delgadillo Vargas de Red Vive Trans (México).
  • Erika Ivonne Villegas de Agenda Nacional Política Trans en México (CDMX, México).
  • Janeth Palacios del Área de Trabajo Sexual de la Coalición Agnes Torres (Puebla, México).
  • Agustina Florencia Guimaraes del Centro de Día La Casa de Lohanna y Diana (Argentina).
  • Gabriela Socis Chumacero, presidenta del Grupo Transgénero Puebla (Puebla, México).
  • Diana Vardi, quien presidió y representó también a la Coalición Agnes Torres (Puebla, México).

Trabajo sexual como un ingreso y no un estilo de vida

En el conversatorio uno de los temas abordados fue la distinción de catalogar el trabajo sexual como un trabajo más; para así alejarlo del lugar común que lo engloba junto con un estilo de vida decadente.

La prostitución en Latinoamérica está socialmente asociada a las drogas, el alcohol, la trata de blancas, a epidemias de enfermedades de transmisión sexual, y asuntos relacionados a la aberración sexual.

«Doble negativo»

Como mujeres trans, las participantes enfrentan una condición vulnerable dual, al ser trabajadoras sexuales y transfemeninas. Para ellas esta labor requiere de la misma seriedad y normas que cualquier otra. También es cierto que varias de las personas que ejercen esta carrera han llegado a ella por falta de alternativas.

El que se vean orilladas a la labor sexual tiene que ver con un ciclo de violencia mucho más normalizado, así como la falta de educación alrededor de la diversidad sexual y de género. Un ciclo violento, en el que la familia (como núcleo social primario) está inculcado bajo una perspectiva de intolerancia; donde los hijxs que no encajen con sus normativas son rechazados del seno familiar. A tal grado que hasta pueda ser arrojados fuera del hogar, y se ven en la necesidad de buscar un sustento propio; muchas veces siendo aún muy jóvenes y sin haber acabado estudios superiores. Si bien esta fuente de ingresos es una alternativa viable para sobrevivir, no los exime de los actos violentos de odio y discriminación.

Acciones para que las nuevas generaciones amplíen sus prospectos

En el foro virtual también se abordó la importancia que los grupos activistas y los «mayores» tienen ante el futuro de esta situación. Una de ellas menciona la responsabilidad que han de asumir como activistas trans del trabajo sexual; para poder mitigar los efectos adversos que estos estigmas y prejuicios tienen para las nuevas generaciones.

Otra habla de la prostitución como un obstáculo al que sobrevivió. Como mencionaba, el Feminismo tiene en la mira múltiples causas; sin embargo me atrevo a creer que todas convergen en su defensa por los derechos humanos.

Por lo tanto, la explotación sexual entra tanto en la agenda de los grupos de trabajadoras sexuales y en la del Feminismo. Para ambos la erradicación de este mal social abriría una frontera hacia la inclusión y la desvulnerabilización de este sector de trabajo.

Redes sociales y el trabajo sexual

De igual modo se comentó respecto al rol que las redes sociales han tenido en los últimos años para diluir algunos problemas y generar otros: la migración de la calle a un «centro de trabajo» por el cual clientes te contactan virtualmente, con el riesgo de no saber quiénes pueden ser; además de tener que luchar contra los grupos en redes que buscan estos servicios de forma gratuita.

Las redes sociales implican otra serie de factores que igual afectan a este ramo y del cual tampoco existen regulaciones. Más que beneficios a veces parecieran poner más trabas para este sector.

La labor sexual y las transfeminidades

Tanto el trabajo sexual como las transfeminidades han sufrido de una larga lista de estigmas y prejuicios, los cuales sólo podrán ser eliminadas con más acciones como este conversatorio. Donde el tema salga a la luz y se ventile con perspectivas personales, y no el clásico amarillismo que reviste estas temáticas.

Sin duda hay un camino largo por recorrer para que estas mentalidades y aceptaciones sociales muten, pero no queda más que continuar discutirlo y someterse a largas sesiones reflexivas. Hablarlo hasta que sea normalizado y luego aceptado.

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