Bajo la doctrina del “Escudo de las Américas”, Washington ha profundizado en 2026 una densa red de cooperación militar con Chile y Argentina —incluyendo modernización de cazas F-16, venta de blindados y helicópteros—, mientras redirige 52 millones de dólares desde Europa y Oriente Medio hacia cuatro países alineados de la región.
Por Equipo de Investigación El Ciudadano
Chile: modernización de los F-16 y satelización de la cooperación
El año 2026 ha consolidado a Chile como uno de los socios militares más integrados de Estados Unidos en Sudamérica. La cooperación se ha articulado principalmente a través del programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS), con un eje central: la flota de cazas F-16 de la Fuerza Aérea de Chile (FACh).
El hito más significativo fue la adjudicación, en julio de 2026, de un contrato por 177 millones de dólares a Lockheed Martin para la actualización de la flota de F-16 de la FACh a la configuración M6.6 . El contrato, diseñado específicamente para Chile, contempla un precio fijo de 177.048.070 dólares y trabajos que se extenderán hasta el 30 de noviembre de 2032, con operaciones en Fort Worth (Texas), Greenville (Carolina del Sur) y en territorio chileno .
A esta modernización se suma el respaldo técnico continuado para los sistemas críticos de los cazas. En abril de 2026, el Departamento de Guerra de Estados Unidos adjudicó a Northrop Grumman un contrato IDIQ con un techo máximo de 488 millones de dólares para el soporte de ingeniería de los radares AN/APG-66 y AN/APG-68 instalados en los F-16 MLU y Block 50, respectivamente . Chile figura entre los 21 países beneficiados por este acuerdo, con trabajos que se extenderán hasta marzo de 2036 .
La sostenibilidad de la flota también ha sido reforzada. En agosto de 2026, Lockheed Martin recibió un nuevo contrato de ingeniería y soporte para los F-16 chilenos con un valor máximo de 31,3 millones de dólares, vigente hasta 2029 . De forma paralela, Pratt & Whitney fue contratada para la remanufactura de módulos de los motores F100 que equipan a los F-16 MLU chilenos , y BAE Systems brindará soporte y mantenimiento a la flota a 20 años de su incorporación .
En el ámbito de la defensa naval, la Armada de Chile formalizó en enero de 2026 un contrato FMS con Raytheon para el soporte de sus misiles SM-2. En el caso específico de Chile, se comprometieron fondos por 311.850 dólares, equivalentes al 10% de una modificación contractual total de 58.994.042 dólares adjudicada a la compañía .
Más allá del equipamiento, la cooperación se ha extendido a nuevas dimensiones. En mayo de 2026, la FACh y la USAF celebraron en Santiago las reuniones “Operator Engagement Talks” y “Airman to Airman Talks”, donde se abordaron materias como inteligencia artificial para análisis de información, ciberseguridad y el fortalecimiento del Sistema Nacional Satelital (SNSAT), cuya implementación en 2026 otorgará a Chile nuevas capacidades de observación y gestión de datos espaciales . En el encuentro se planificaron intercambios para 2027 a través del State Partnership Program (SPP) con la Fuerza Aérea del Sur y el Departamento Militar de Texas, así como el análisis del concepto Agile Combat Employment (ACE) y la revisión de capacidades de reabastecimiento en vuelo mediante la plataforma KC-135 .
La dimensión multilateral también se ha intensificado. En julio de 2026, el ministro de Defensa Nacional de Chile, Fernando Barros, se reunió con el comandante del PACOM en Hawái en el marco de la participación de la fragata Cochrane en el ejercicio RIMPAC 2026, donde ambos líderes reafirmaron su compromiso de profundizar la cooperación en seguridad e interoperabilidad .
Argentina: F-16, Stryker y la arquitectura del “Peace Condor”
La cooperación militar entre Estados Unidos y Argentina ha experimentado bajo la administración de Javier Milei un salto cualitativo que no tiene precedentes en las últimas dos décadas. El programa “Peace Condor” ha sido el vehículo central de esta transformación.
Los primeros seis cazas F-16A/B MLU —cuatro biplazas y dos monoplazas— llegaron al Área Material Río Cuarto el 5 de diciembre de 2025, procedentes de Dinamarca . La entrega total de las 24 unidades adquiridas se extenderá de forma escalonada hasta 2028, con seis aeronaves por año, e incluye armamento, simuladores de vuelo, motores y repuestos garantizados . En abril de 2026, el Ministerio de Defensa y la Fuerza Aérea Argentina evaluaban adelantar la recepción del segundo lote , y para julio de 2026 se confirmó que los cazas arribarían en septiembre en lugar de diciembre . Los primeros pilotos argentinos volaron por primera vez los F-16 en julio de 2026, tras completar su entrenamiento en Estados Unidos .
El financiamiento de esta adquisición se estructuró con un paquete de 560 millones de dólares, del cual Estados Unidos aportó 40 millones de dólares en Fondos de Financiamiento Militar Extranjero (FMF) —el primer desembolso de este tipo para Argentina desde 2003— para cubrir el pago inicial . A ello se sumó, en diciembre de 2025, una notificación al Congreso de una posible venta por 941 millones de dólares que incluye misiles AIM-120 C-8, bombas guiadas, radios y sistemas de planificación de misión .
La cooperación terrestre también se ha expandido significativamente. En agosto de 2026, Argentina formalizó la aceptación de la oferta estadounidense para incorporar hasta 235 vehículos blindados Stryker 8×8, que se sumarán a las primeras ocho unidades ya recibidas entre diciembre de 2025 y febrero de 2026 . La firma de la Letter of Offer and Acceptance (LOA) fue encabezada por el ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti .
En junio de 2026, Argentina y Estados Unidos suscribieron dos acuerdos de alcance estratégico. El primero establece el suministro recíproco de combustible militar, permitiendo a las fuerzas argentinas abastecerse a través de la red logística estadounidense durante ejercicios y despliegues en el exterior . El segundo incorpora a Argentina al plataforma digital internacional de drones y sistemas antidrón administrada por el ejército estadounidense, con el objetivo de desarrollar las capacidades argentinas en vehículos aéreos no tripulados y defensa antiaérea .
El apoyo aéreo se complementa con la aprobación, en septiembre de 2026, de la venta de cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk y equipamiento asociado por un valor total de 140 millones de dólares .
En el plano bilateral institucional, entre el 2 y el 6 de marzo de 2026 se celebró en el Edificio Libertador la reunión “Security Assistance Management Review / Financial Management Review” del programa FMS, con la participación de la Defense Security Cooperation Agency (DSCA), el Comando Sur y otras agencias estadounidenses . En julio de 2026, Argentina participó en el Foro de Seguridad Hemisférica en Washington D.C., donde reafirmó su compromiso de fortalecer la cooperación en capacidades estratégicas y formación de recursos humanos .
La reasignación de 52 millones: Europa y Oriente Medio financian el rearme latinoamericano
El 15 de septiembre de 2026, el Departamento de Estado notificó al Congreso su intención de reasignar 52 millones de dólares en fondos del programa de Financiamiento Militar Extranjero (FMF) que estaban destinados originalmente a Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak . Los recursos serán redirigidos hacia Panamá, Perú, Ecuador y Colombia, países cuyos gobiernos mantienen una postura alineada con la Administración Trump .
La notificación se produjo apenas días después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, regresara de una gira por Colombia, Ecuador y Perú, donde prometió apoyo adicional en un contexto de creciente priorización del hemisferio occidental en la política exterior estadounidense .
El Departamento de Estado justificó la medida señalando que los fondos servirán para combatir el “narcoterrorismo” en la zona de influencia de Washington y garantizar la seguridad del Canal de Panamá. Asimismo, subrayó que la reasignación busca disminuir la dependencia de estos socios latinoamericanos respecto a “adversarios” de Estados Unidos en materia de defensa .
Los cuatro países receptores han aceptado unirse al marco operativo del “Escudo de las Américas” (también denominado Coalición de las Américas Contra los Carteles, A3C), una alianza militar impulsada por Trump para combatir el crimen organizado que, en principio, contempla la potencial ejecución de operaciones militares conjuntas en los territorios de estos países . A la iniciativa se han adherido también Argentina, Chile, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guyana, Honduras, Paraguay y Trinidad y Tobago .
Esta reasignación se inscribe en una estrategia más amplia. A finales de julio de 2026, el subsecretario de Defensa, Elbridge Colby, instó públicamente a los países latinoamericanos a incrementar su gasto en defensa, calificando de “absurdo” que algunos destinen menos del 1% de su PIB a defensa nacional . La Administración Trump busca replicar en la región la presión ejercida sobre los aliados de la OTAN para elevar el gasto militar, en un contexto de actualización declarada de la Doctrina Monroe .
El Ciudadano
