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Obedece a la proliferación de armas y municiones

Fenómeno de balas perdidas enluta a centenares de familias mexicana

Cifras reveladoras posicionan a México como el segundo país de América Latina con más casos de asesinatos y violencia a causa de las balas perdidas o “tiros alegres”. Situación que enluta a centenares de familias y se vuelve cotidiano en los reportes noticiosos de la región.

Según el último informe del Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (UNLIREC), publicado en el 2016, se registró 116 casos y 132 víctimas.

El organismo también apuntó en un reciente estudio, realizado en 27 países de la región sobre el fenómeno de “tiros alegres”, que aumentó 35 % en dos años (2014 y 2015) con respecto al conteo anterior (2009-2013).  

La especialista e investigadora en temas de seguridad, prevención y modelos victimológicos, Antia Mendoza, explicó que los casos de bala perdida en México obedece a la proliferación de armas y municiones, producto de la ausencia de una política pública nacional enfocada en su tránsito o entrada al país, principalmente desde Estados Unidos (EE.UU.).

Cartel ‘Todo lo que sube’ parte de una campaña sobre el mal uso de las armas de la Elisa Reyes Asociación contra los Disparos al Aire de Guatemala en 2012. / Paola Morales / RT

«A pesar de que México ha asignado varios instrumentos internacionales respecto a las armas, no se han llevado a la práctica, ni los hemos concretado en políticas públicas. No habría balas perdidas si no hubiera el nivel de portación que tenemos: hay un registro más alto de armas que de licencias para su uso«, subrayó la experta citada por RT.

Cifras de la Agencia Federal de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), indican que, entre 2011 y 2016, al menos 106.000 armas fabricadas en aquel país estuvieron vinculadas con actividades delictivas en la nación latinoamericana.

Al respecto, siete de cada 10 armas usadas por el crimen en México provienen de EE.UU., reseñó un trabajo especial publicado por RT.

“De esa cifra, 74.200  fueron compradas legalmente en territorio estadounidense, pero cada año cerca de 213.000 armas de fuego son transportadas ilegalmente hacia territorio mexicano”, publicó el medio internacional.

Falta rigidez en los controles

La carencia de regulación y control en la producción y venta de municiones en México son menos estrictos que los de las armas de fuego. “Las balas tienden a ser menos ‘marcadas’ y reguladas, lo que hace más difícil su rastreo”, refiere el reportaje.

La UNRILEC  señaló que en “América Latina y el Caribe, las armas y la oferta, disponibilidad y proliferación constantes de municiones a todos los actores potenciales de violencia provocan con más frecuencia homicidios en la región que en cualquier otra parte del mundo”.

Entre 2004 y 2009, el promedio anual del comercio internacional de municiones para armas pequeñas fue de al menos 1,8 billones de dólares, reportó.

En ese sentido, Mendoza, condenó que el Estado mexicano “ha fallado” en fomentar una cultura ciudadana de paz, que haga consciente a la sociedad sobre los riesgos que implica la portación de un arma.

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Para disminuir las cifras del fenómeno “balas perdidas” y la violencia, el Gobierno de Ciudad de México, puso en marcha, en enero de este año, el programa ‘Sí al desarme, sí a la paz’, que contempla el canje de armas por dinero, llegando incluso a entregar 833 dólares por arma (16.000 pesos).

También se han destinado aproximadamente un millón de dólares (20 millones de pesos) en presupuesto para cancelar a los ciudadanos por el arsenal que entreguen de manera voluntaria y anónima.

Entre el 21 de enero y el 11 de junio, el programa ha recuperado y destruido 3.204 armas de fuego en 13 alcaldías, de las 16 que conforman la capital, pero de manera permanente en Iztapalapa, donde es común que en las celebraciones patronales la gente realice disparos al aire.

Casos conmovedores

La investigación de Rt de “tiros libres”, reveló una serie de casos producto de este fenómeno. El más reciente que conmovió a la población mexicana fue la muerte de una bebé de siete meses, el pasado 19 de marzo.

Así mismo, el pasado 29 de abril la joven, Aidee Mendoza, estudiante del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),  fue asesinada por una bala perdida mientras tomaba una clase de matemáticas.

En el año 2012, el niño Hendrik Cuacuas, murió tras ser alcanzado por una bala perdida que entró por el techo de un cine en la delegación Iztapalapa.

Casi siete meses después, el 27 de mayo de 2013, una niña de ocho años falleció tras recibir un disparo en el costado izquierdo del tórax, cuando dos sujetos que viajaban en una motoneta dispararon contra un auto que los seguía

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