Estudio internacional revela que casi la mitad de los jóvenes renunciaría a un empleo tóxico, incluso con buen salario y contrato estable
La manera de entender el trabajo está cambiando radicalmente y la llamada “Generación Z” encabeza esa transformación. Para millones de jóvenes entre 18 y 29 años, tener un empleo ya no significa únicamente estabilidad económica: hoy también exigen bienestar emocional, equilibrio personal, horarios flexibles y coherencia con sus valores.
Así lo reveló el estudio internacional Young People’s Values, Hopes and Expectations — Work and Civic Engagement, que encuestó a más de 9 mil jóvenes de países como Argentina, Brasil, México, Estados Unidos, España y Reino Unido.
Los resultados muestran un quiebre con las generaciones anteriores y explican por qué cada vez más jóvenes deciden abandonar trabajos que consideran tóxicos, aun cuando ofrecen buenos salarios.
Casi la mitad dejaría un trabajo por un mal ambiente laboral
Aunque el sueldo sigue siendo importante, dejó de ser la única prioridad. El 29% de los encuestados afirmó que el salario es el aspecto más relevante de un empleo, pero otros factores aparecen con fuerza creciente: el 14% prioriza la realización personal y el 13% el buen ambiente laboral.
El dato más revelador del estudio es que el 48% de los jóvenes renunciaría a un trabajo si el entorno laboral fuera tenso o dañino para su salud mental, incluso teniendo contrato indefinido y estabilidad económica.
Además:
- El 25% dejaría su empleo si no comparte los valores de la empresa.
- El 23% renunciaría por dificultades para equilibrar vida laboral y personal.
- El 22% lo haría ante la falta de crecimiento profesional.
La salud mental cambia las reglas del mundo laboral
Para la psicóloga Isabel Puga, académica del Centro de Salud de la Universidad de Santiago de Chile, este fenómeno refleja un cambio cultural profundo.
“Estamos ante un cambio de paradigma donde la calidad de vida ha desplazado a la mera acumulación material. Para esta generación, el trabajo no es solo un medio de supervivencia, sino un espacio de desarrollo personal”, explicó a Diario Usach.
La especialista sostiene que muchos jóvenes crecieron con mayor conciencia sobre salud mental, burnout, ansiedad y bienestar emocional, temas que antes eran invisibilizados en el mundo laboral.
“Tienen un lenguaje emocional más rico y pueden detectar señales de alerta que generaciones anteriores normalizaban”, indicó.
Flexibilidad laboral: prioridad para la Generación Z
El estudio también confirmó que la flexibilidad laboral se convirtió en un elemento central para atraer talento joven.
- El 60% valora horarios flexibles.
- El 58% considera fundamental el equilibrio entre trabajo y vida personal.
Sin embargo, el teletrabajo tampoco aparece como solución perfecta. El 44% teme el aislamiento social de trabajar desde casa y el 39% cree que dificulta la comunicación entre equipos.
Según Puga, la Generación Z ya no construye su identidad únicamente a partir del empleo, sino que entiende el trabajo como una herramienta para financiar proyectos personales y mejorar su calidad de vida.
“El trabajo compite con otros proyectos de vida más diversos. Antes estaba asociado principalmente a la sobrevivencia; hoy se relaciona con la autorrealización”, afirmó.
Empresas deberán adaptarse a las nuevas generaciones
El estudio concluye que las empresas enfrentan un desafío urgente si quieren atraer y retener talento joven. Las estructuras rígidas, el control permanente y los ambientes laborales hostiles pierden cada vez más legitimidad frente a generaciones que priorizan bienestar y propósito.
“La retención de talento hoy no se logra solamente con bonos o estabilidad económica, sino con cultura organizacional, respeto por el tiempo personal y espacios seguros para la expresión emocional”, concluyó la académica.
