En una nueva violación a las condiciones estipuladas en la renovación del alto el fuego acordado en abril, Israel intensificó este viernes sus ataques contra el sur y el este del Líbano, perpetrando una masacre en la gobernación de Nabatieh. La tregua, que nunca llegó a consolidarse plenamente, quedó hecha pedazos, una vez más, con el bombardeo de zonas densamente pobladas.
El corresponsal de Al Mayadeen en la zona confirmó que las fuerzas aéreas israelíes bombardearon directamente áreas residenciales en la ciudad de Al-Duweir, provocando el martirio de siete civiles.
Los ataques perpetrados al amanecer no se limitaron a un solo objetivo, sino que se extendieron contra múltiples localidades del sur libanés. Las brutales incursiones de la aviación enemiga contra las poblaciones de Harouf, Al-Sharqiyah y Kfar Jouz dejaron un saldo de mártires y heridos de diversa gravedad, según los reportes iniciales desde el terreno.
En un acto que evidencia la naturaleza selectiva de la agresión, un dron israelí persiguió y atacó una motocicleta que circulaba por la carretera de Deir Zahrani, quien perdió la vida durante el ataque. Esta modalidad, que combina el bombardeo masivo con ejecuciones quirúrgicas, revela la complejidad de una estrategia militar diseñada para sembrar el terror en todos los frentes posibles.
Según el medio citado, desde las primeras horas de la mañana, la aviación y la artillería del régimen sionista descargaron bombardeos sistemáticos contra pueblos del sur como Arab Salim, Kawthariyat al-Sayyad, Tulin, Kfar Tebnit, al-Aishiya, Balat, Sajd y Jebchit, mientras que simultáneamente se lanzaban ataques contra las localidades de Bani Hayyan, Sarifa, Qalawiya y Zabdin.
Agresión sionista se extiende hacia este del Líbano
De acuerdo con Al Mayadeen, la campaña de terror perpetrada por el ejército de ocupación no solo abarcó los límites del frente sur, sino que avanzó hacia el este del territorio libanés, abriendo un nuevo capítulo en la escalada bélica. Aeronaves del régimen de Benjamín Netanyahu lanzaron sus proyectiles contra el curso del río Litani en el área de la localidad de Zalaya, ubicada en la Bekaa occidental, causando un ola de destrucción sobre infraestructuras claves y territorios dedicados a la producción agrícola que constituyen el sustento económico de cientos de familias campesinas, que depende de sus cosechas.
Asimismo, la emblemática zona de Baalbek, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Oriente Próximo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984, sufrió reiteradas hostilidades desde el aire. Aviones no tripulados de la fuerza ocupante llevaron a cabo bombardeos directos sobre el sector de Tel Abyad, ubicado precisamente en la entrada norte de la ciudad, al mismo tiempo que otros proyectiles estremecieron el casco urbano y la población cercana de Dours.
Estos ataques coordinados evidencian la estrategia israelí de someter el territorio libanés a un asedio incesante, desoiciendo los reclamos diplomáticos y recrudeciendo de manera intencionada el número de damnificados entre la población civil.
El número de muertos por la agresión israelí contra el Líbano supera las 3.700 víctimas mortales y 11.00 heridos desde el inicio de la última escalada sionista. A partir del pasado 2 de marzo. el ejército israelí ha intensificado su agresión atacando pueblos, aldeas, ciudades e infraestructura civil libanesa.
