Óptica WikiLeaks (V): La huella de sangre y abusos de EE. UU. contra civiles en Irak

El pretexto más funesto de la historia lo usó Estados Unidos para perseguir sus ambiciones cuando en 2003, tras el atentado a las Torres Gemelas en 2001, puso en marcha la invasión en Irak «alarmado» por la supuesta existencia de armas químicas.

Junto a sus aliados, disparó todo su arsenal para destruir el Gobierno de Sadam Husein. Lo logró, pero se llevó consigo miles de vidas de inocentes y sumió la región en una escalada de conflictos, gracias a la propagación de grupos armados ilegales.

Siete años después de que comenzó la operación armada en Bagdad, el portal WikiLeaks reveló el secreto a voces: las tropas estadounidenses no tenían reparos en matar civiles, violarlos o torturarlos.

La filtración, considerada una de las más grandes de la historia, la lanzó el portal fundado por Julian Assange el 22 de octubre de 2010. Eran, en total, 391.832 informes (The Iraq War Logs) en los que se documentaba la guerra y la ocupación desde el 1 de enero de 2004 hasta el 31 de diciembre de 2009, exceptuando los meses de mayo de 2004 y marzo de 2009.

De los malos tratos contra los civiles se revelaron múltiples evidencias. Foto: Web.

Los documentos recogían la información que enviaban los soldados estadounidenses desde el campo de batalla con detalles de lo que veían o escuchaban sobre el terreno en Irak.

Solo en esos informes se registraban al menos 109.032 muertes en la nación, de las cuales 66.081 eran de civiles, 23.984 de «enemigos» (aquellos etiquetados como insurgentes); 15.196 de la «nación anfitriona» (fuerzas del gobierno iraquí) y 3.771 «amigos» (fuerzas de coalición).

El recuento era trágico porque se demostró que la mayoría de los decesos (más de 60 %) no era de «terroristas» ni de «insurgentes» sino de civiles, lo que significa que fueron 31 personas que nada tenían que ver con el conflicto las que murieron a diario durante el período de seis años.

Los mismos soldados relataron en los informes sus atropellos. Foto: Web.

También quedaron registradas los casos de soldados estadounidenses que mataron a civiles en puestos de control y la manera en que las tropas de la Casa Blanca ampararon  abusos, torturas, violaciones y ejecuciones sumarias cometidas por las fuerzas iraquíes aliadas, a las que supervisaban y adiestraban, reseñó el portal Actualidad RT. 

Tras la conmoción por los descubrimientos, todo quedó claro porque cada informe iba acompañado por la siguiente leyenda:  «Events that may elicit political, media or international reaction [Hechos que quizá provoquen reacciones políticas, de los medios de comunicación o internacionales]».

Pero los hechos siguieron saliendo a la luz y en 2016 se revelaron también una serie de fotografías relacionadas con casos de abuso por parte de militares de Estados Unidos en Irak, las cuales entregó el Pentágono como respuesta a una petición hecha por el Sindicato de las Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU, por sus siglas en inglés), basada en el principio de libertad de la información.

Eran 200 imágenes en las que se veían golpes, cortes y heridas en los brazos y piernas de los prisioneros de la cárcel de Abu Ghraib, en Irak.

Desde cualquier enfoque por el que se mire este conflicto, Washington es sencillamente culpable de gran parte de los números rojos por la ambición de tomar el control del petróleo iraquí.

Óptica WikiLeaks (IV): Los manuales de los oscuros tratos en la cárcel de Guantánamo

Óptica WikiLeaks (III): Los correos que desnudaron la doble moral de Hillary Clinton

 

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