¿Quién restringe menos? Reporteros Sin Fronteras presentaron el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2020

La organización hace la medición partiendo de las respuestas de expertos de todo el mundo a las preguntas de un cuestionario, así como del número de actos de violencia contra periodistas ocurrido durante el período que se examina
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La organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF) dio a conocer este martes el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2020 y la lista la abre Noruega (con un índice de libertad de 7,84), seguida por otros cuatro países que se consideran más abiertos a la prensa: Finlandia (7,93), Dinamarca (8,13), Suecia (9,25) y los Países Bajos (9,96).

El Reino Unido (22,93) bajó dos puestos respecto al año pasado, hasta el número 35, entre otros motivos, por la situación de Assange, incluida la “sentencia desproporcionada de 50 semanas de prisión” dictada en Londres, difunde Sputnik.

El caso de Assange también se menciona por los autores del informe en referencia a la situación en Estados Unidos (línea 45), donde, en general, durante el año tuvieron lugar “arrestos, ataques, difamación y hostigamiento de periodistas”.

Ucrania ocupa el puesto 96 en la lista, con 32,52 puntos, y los autores del documento denuncian el “clima tóxico generado por la guerra informativa con Rusia”, la restricción del acceso de los periodistas a la información, las amenazas que reciben y el alarmante proyecto de ley sobre la libertad de prensa.

Según RSF, la elección de Vladímir Zelenski como jefe de Estado “aún no ha reducido las amenazas y los ataques a los periodistas”. Se menciona que el periodista Vadim Komarov murió después de un ataque en mayo de 2019, pero no se dice nada sobre las decenas de agresiones ocurridas contra el personal de los medios de comunicación.

La Unión Nacional de Periodistas ucraniana, en particular, informó de 75 ataques contra empleados de medios en 2019.

Tampoco se hace referencia al hecho de que en Ucrania no fueron castigados todos los responsables de los asesinatos de los periodistas Oles Buzina, en 2015, y de Pável Sheremet, en 2016.

No se habla de Ígor Guzhva, editor del medio Strana.ua, detenido el 22 de junio de 2017 por presunta extorsión, ni de Vasili Muravitski, detenido el 1 de agosto de ese mismo año y acusado de alta traición y otros crímenes.

Uno de los casos más sonados, pero ignorados por RSF, es el del periodista Kiril Vishinski, que pasó más de 450 días en prisión por publicar notas sobre el referéndum de autodeterminación de Crimea; el Gobierno del entonces presidente Petró Poroshenko lo acusaba de alta traición y de apoyo a las milicias de Donbás.

Finalmente Vishinski fue puesto en libertad el pasado 28 de agosto.

Los autores tampoco mencionaron que en Ucrania están prohibidas las transmisiones de las principales cadenas de televisión de Rusia.

Rusia, como hace un año, ocupa el puesto 149 en la clasificación (48,92), ya que se acusa de un supuesto “control” de los medios y la declaración de algunos medios como agentes extranjeros.

El RSF cataloga a Crimea y al Cáucaso de “agujeros negros” de información, así como denuncia el caso de Iván Golunov, que dio origen a un proceso penal por falsificación de pruebas contra los expolicías que lo habían detenido.

China está en la línea 177 (78,48), pues, según los autores del informe, “el presidente chino Xi Jinping impuso con éxito un modelo de sociedad basado en el control de la información y la supervisión de los ciudadanos”.

Además de China y Corea del Norte, en los últimos puestos aparecen Yibuti (76,73), Eritrea (83,50) y Turkmenistán (85,44).

El informe de RSF se publica anualmente desde 2002 e incluye a 180 países.

La libertad de prensa se mide partiendo de las respuestas de expertos de todo el mundo a las preguntas de un cuestionario, así como del número de actos de violencia contra periodistas ocurrido durante el período que se examina.

Fuente: Sputnik

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