Importantes aniversarios de una relación modelo en la época de cambios globales

En el aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación, Moscú y Pekín destacaron la evolución de sus relaciones bilaterales, la cooperación estratégica y su visión sobre el escenario internacional, con menciones al papel de América Latina y los vínculos con Chile.

Importantes aniversarios de una relación modelo en la época de cambios globales

Por Niu Qingbao, Embajador de la República Popular China en Chile, y Vladimir G. Belinsky, Embajador de la Federación de Rusia en Chile.


Rusia y China son los mayores países vecinos entre sí, compartiendo una frontera terrestre de más de 4 mil kilómetros, por lo que un desarrollo y una profundización constante de las relaciones bilaterales constituyen una opción inevitable para ambas partes. 

El 16 de julio de 2001 los dos países suscribieron el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación, el que siguió los pasos abiertos en 1996 al acordar una relación de igualdad y confianza mutua, asociación privilegiada y cooperación estratégica orientada hacia el siglo XXI entre las dos naciones milenarias. 

Hoy en día, cuando tenemos el agrado de celebrar estos importantes aniversarios, constatamos que nuestros lazos han pasado la prueba del tiempo, no dependen de la coyuntura pasajera, están en su auge histórico, habiéndose convertido en un referente de un nuevo tipo de relaciones entre grandes países. En el período de transformaciones geopolíticas trascendentales luchamos juntos por un mundo multipolar más justo, equilibrado y próspero, así como por la paz, el desarrollo y una cooperación que beneficien a toda la humanidad. Instamos a los diversos países a dejar de lado las diferencias y unir esfuerzos frente a los desafíos comunes, lo cual también fue el mensaje que dieron al mundo ambos mandatarios en su reciente reunión en Pekín. 

Los dos Jefes de Estado mantienen un intenso e ininterrumpido diálogo de confianza sobre temas internacionales y bilaterales. Es de suma importancia el apoyo mutuo en los asuntos que representan los intereses estratégicos de ambos países. Siendo actores soberanos y responsables en el escenario internacional, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, defendemos la autoridad, el prestigio y el papel central de la ONU. Las relaciones entre Rusia y China se rigen por los principios de no alineamiento, no confrontación, no se dirigen contra terceros países y desempeñan un papel estabilizador para la seguridad y el desarrollo globales. Asimismo, defendemos firmemente el orden internacional basado en el derecho internacional, observamos estrictamente los propósitos y principios de la Carta de la ONU en su integridad e interconexión, salvaguardamos firmemente el orden internacional de la posguerra y promovemos una multipolaridad mundial equitativa y ordenada, junto con una globalización económica inclusiva y beneficiosa para todos. 

Además, estamos colaborando estrechamente en la Organización de la Cooperación de Shanghái, los BRICS y otros formatos que ya están dentro de los pilares de la nueva arquitectura de relaciones internacionales. Compartimos visiones similares que todos los países deben adoptar un enfoque común, integral, cooperativo y sostenible de seguridad, atender las legítimas preocupaciones de los demás respetando el principio de seguridad integral e indivisible, sin que la seguridad de uno se logre en detrimento de la de otros. 

Rechazamos manifestaciones hegemónicas y neocoloniales que sólo siembran conflictos. No reconocemos sanciones unilaterales que van en contra de los principios del derecho internacional. Estamos convencidos de que el proceso de perfeccionamiento del sistema de gobernanza global debe desarrollarse a través de una inclusiva y respetuosa negociación y gozar del consenso universal. 

El comercio bilateral ha superado a los 200 mil millones de dólares por tres años consecutivos. Va creciendo el intercambio de productos de alto valor agregado y de elevado rendimiento tecnológico y científico. También aumenta la cooperación industrial innovadora, lo que fortalece nuestra capacidad ante los desafíos globales. 

Un tremendo impulso a la colaboración en el ámbito humanitario y cultural le dio la valiosa iniciativa de la Parte China de abolir el régimen de visas que fue inmediatamente reciprocada por la Parte Rusa. Partimos de que todas las civilizaciones son iguales en cuanto a su valor humano y deben respetarse como tal sin discriminación. 

Observamos con satisfacción el perfil potente de América Latina como un polo importante del mundo multipolar contemporáneo. Siempre hemos apoyado los procesos de integración regional que permiten cobrar más influencia y voz propia en los asuntos globales. Compartimos plenamente el anhelo de las naciones latinoamericanas de preservar esta región como una zona de paz y estabilidad, libre de dictado e injerencias externas. 

Rusia y China somos vecinos naturales de Chile en la cuenca del Pacífico. La distancia no impide que sigamos estrechando los lazos enriqueciéndonos en todos los ámbitos. Dicha vecindad ofrece a todos nosotros grandes oportunidades de un trabajo común sobre la base de igualdad, respeto mutuo y fuera de marcos ideológicos. 

Ambos países seguirán fortaleciendo, cada uno a su manera, sus relaciones con Chile. Las relaciones sino-chilenas vienen llevando durante décadas la delantera de los vínculos de China con los países de América Latina y el Caribe. China está dispuesta a trabajar junto con Chile para promover de manera constante la Asociación Estratégica Integral entre ambos países a niveles aún más altos, en beneficio de ambos pueblos. Mientras Rusia, basándose en los lazos de amistad y el gran potencial en el ámbito bilateral que históricamente caracterizan su relación con Chile, mantiene la voluntad de seguir colaborando en todos los temas que representen interés recíproco

Nuestras misiones diplomáticas en Santiago están abiertas a todas las ideas e iniciativas que se encaminen a fortalecer la amistad y cooperación con Chile para el bien de nuestras naciones. 


Por Niu Qingbao, Embajador de la República Popular China en Chile, y Vladimir G. Belinsky, Embajador de la Federación de Rusia en Chile.

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