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Comando de Roxana Miranda ante resultado de elecciones: “Nunca más la política en Chile va a ser igual después de lo que hicimos nosotros”

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Por primera vez Chile llega al sufragio con nueve candidatos. Nunca el abanico de elecciones había sido tan grande incluyendo entre ellos una candidata popular. Roxana Miranda la única de las tres mujeres que quedó fuera de la segunda vuelta llama al pueblo “a los pisoteados, los nunca, los nadie, a que no se acerquen a los centros de votación a marcar por esta gente de la Nueva Pillería.”

Hoy el día amaneció más nublado, todo se combina entre fondos grises y temperaturas abochornadas. Cuesta vestirse un día después del sufragio nacional. Las calles ya no avistan tantos colores, más bien las banderas se reparten entre aquellos que se racionan desde hace años nuestras avenidas. Las predicciones del ex mandatario Ricardo Lagos no se cumplieron, a las ocho de la tarde ya se sabía que Chile no tenía mandataria electa, sino veintisiete días de segunda vuelta.

Desde ahora comienza otra partida para dos de los nueve candidatos, dos de las tres mujeres en elecciones presidenciales pasan a segunda vuelta, Michelle Bachelet (Nueva Mayoría) y Evelyn Mathei (Alianza), con 46,67 y 25,01 por ciento respectivamente. Del comando de Bachelet a primera hora de la mañana ya salían las camionetas con banderas y pancartas, mientras voceros del comando de su contrincante, la candidata de la Alianza, coordinaban una reunión para el diseño de una nueva estrategia de segunda vuelta.

La calculadora no puede salir todavía de la cartera de ninguna de las dos mujeres en disputa política. Es curioso, quizás entienden que quien nunca la tuvo no llegó donde están ellas. El Partido Igualdad con Roxana Miranda, la tercera mujer que quedó fuera del carro, también comienza jornadas de trabajo, esta vez no en competencia de elecciones sino en lo que han estado siempre, las organizaciones sociales.

Comando de Roxana Miranda

A eso de las siete de la tarde, Roxana Miranda, candidata presidencial del Partido Igualdad, comienza su retirada hacia General Jofré 382, donde la espera su comando. Las mesas escrutadas anuncian su posición de séptima con un uno coma y algo que, al cerrar la noche se sellará en un 1,27 en cifras del Servel. “La pobladora no va a marcar decían, qué va a marcar la costurera; bueno la costurera tiene hoy día más de un uno por ciento. Lo nuestro es un proyecto de unidad de clase que está cuajando, un proyecto país que va de a poco”, afirma Miranda apurada para llegar junto a los pobladores.
Por la casa de General Jofré corren panes y tazas de café. La marraqueta cruje y las cucharas se van perdiendo entre las manos y las revueltas de quienes esperan a Roxana Miranda. De vez en cuando uno que otro niño se encarama en una silla o echa carrera por el pasillo, pero en su mayoría todos se mueven en un estado de convivencia y tranquilidad que calman a cualquiera que viene de la adrenalina electoral.

El estado apaciguado se vence en el minuto en que aparece la candidata del pueblo, aquella que llama a los trabajadores al poder. Entonces las sonrisas tibias de hace un rato cambian a líneas de expresión marcadas, arrugas intensas que enmarcan la felicidad de quienes la aplauden con orgullo, y Roxana se conmueve sin soltar una lágrima. “¡Se siente, se escucha, arriba los que luchan!”, grita el comando que la rodea. Miranda se sienta y como siempre parte con el primer golpe, “es nuestro deber aterrizar la política”, refiriéndose así a las cifras que invaden los televisores casi a modo de cadena nacional.

La dirigenta apunta a la escasa legitimidad con que el poder gobernará el país, 20 por ciento de representación. De los 13 millones de votantes en Chile, sólo dos millones seiscientos aproximadamente votaron por la Nueva Pillería como le dice Roxana a la Nueva Mayoría, y un millón y algo por la Derecha Popular, que no queda fuera de su sarcasmo. “¿Qué Constitución pueden hacer estas personas? Nada más que una Constitución completamente deslegitimada”, sentencia Miranda.

No es ajena a nadie la comprensión de que algo más que un uno por ciento no es una victoria para nadie. Roxana habla de los grandes perdedores de siempre, los pobladores, los Mapuche, las organizaciones sociales, los pescadores, los trabajadores, en fin. Al final para este Partido sólo se levanta un vencedor, y es el conglomerado empresarial. Entre Bachelet y Mathei la diferencia no es mucha, dice la candidata del Partido Igualdad, por eso que la postura de la segunda vuelta es clara: “ser coherentes y consecuentes. Nosotros dijimos, ¡no vamos a votar ni en primera, ni en segunda, ni curados por Bachelet! ¡No vamos a votar ni en primera, ni en segunda, ni curados por Evelyn Mathei! Lo dijimos y lo vamos a cumplir”. Los aplausos se multiplican al contacto al término de esta frase.

“Estamos despertando de un sueño profundo que fue el capitalismo”

A muchos de los candidatos se les pregunta respecto al cansancio de estas candidaturas, preguntárselo a Roxana es complicado porque mucho de lo que hace hoy lo ha venido haciendo desde hace años. “El cansancio físico se pasa durmiendo, yo ahora tengo otro, vengo de ver mucha triste realidad en nuestro país”, dice con una mueca que cierra su boca dibujando un pesar.

Cecilia Farías, quien lleva más de siete años al lado de Roxana en la lucha habitacional, cuenta que la derrota no ha sido algo que se sienta a nivel de comando porque estaban conscientes. La lucha para ellos sigue y siempre ha estado, aunque que reconoce que el trabajo duro, especialmente en Roxana Miranda, ya se nota a esta altura de la campaña.

Y es que se le ve cansada, quizás un poco más serena por lo mismo. Sus ojos ovalados parecieran lagrimear con mayor esfuerzo y deben permanecer un poco más juntos tal vez tentados a cerrarse. Si es esa la cara de cansancio de Roxana Miranda, también podría ser la de una extraña felicidad, de esas con gustos amargos y sentimientos encontrados, pero felicidad al fin y al cabo. La ex candidata, ya a estas horas, reconoce estar contenta de lo que se ha conseguido: “estamos despertando de un sueño profundo que fue el capitalismo, y en ese despertar aparecimos nosotros, los torreja, los nunca, los nadie, los sin dientes que llegamos a la arena política. Nunca más la política en Chile va a ser igual después de lo que hicimos nosotros. Cómo no nos vamos a sentir contentos si nunca más la política va a poder hacer de sus fechorías porque siempre va a haber gente consciente deteniéndolos”.

Para Roxana la campaña presidencial llega hasta aquí, mas el trabajo que viene realizando con las organizaciones sociales, como pobladora y parte de la comunidad de deudores habitacionales, continúa. Sobre el proyecto revolucionario de unidad de clase, la lucha también es clara, es eso lo único que tenemos, dice la líder del Partido Igualdad, “Vamos a salir a las calles, vamos a hacer asambleas, nos vamos a juntar y nos vamos a mirar a las caras nuevamente a decirnos: somos los mismos, incentivemos la participación de la gente (…) Somos un pueblo valiente, de historias de luchas, 500 años llevan mis hermanos mapuche peleando las tierras. Cuatro años qué nos van a ser, quizás perdamos compañeros, quizás nos encarcelen, pero ¿cuántos líderes en el mundo pasan primero por la cárcel antes de ser Presidente?”.

Quizás el golpe más duro de la jornada de enfrentamiento de los presidenciables fue la toma de la sede del comando de la Nueva Mayoría por parte de integrantes de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), quienes emplazaron a la candidata y ex Presidenta Michelle Bachelet con el siguiente lienzo “El cambio no es en La Moneda sino en las grandes Alamedas”. La intención de los veinte jóvenes era simbolizar la lucha y organización que se espera para el 2014. El descontento con la ex mandataria, viene desde el año 2006 con la revolución pingüina en su gobierno y de la cual surgió la actual Ley General de Educación. Ante la situación Roxana Miranda ratificó todo su apoyo hacia la ACES, “Yo celebro la acción y lo que más destaco es la coherencia y consecuencia que los jóvenes secundarios han tenido, han dicho que no quieren nada con Bachelet y lo siguen cumpliendo, me parece espectacular su claridad política. Michelle Bachelet y la Nueva Mayoría le hacen mucho daño a las organizaciones sociales.”

Roxana termina y la gente se pronuncia al unísono: “¿Si este no es el pueblo, el pueblo dónde está? ¡El pueblo está en la calle pidiendo igualdad!, ¡igualdad, igualdad! ¡Aquí está la dignidad!, ¡igualdad, igualdad!”. Las personas aplauden al cabo y se ven felices, sin embargo en la habitación se ha concentrado no sólo gente sino también un calor que invita a todos a salir de la casa. Afuera siguen las reparticiones de abrazos y risas que levantan los ánimos agotados del comando. Roxana sonríe tranquila, cuesta que aquí aparezca el rostro enrabiado que muchas veces se le vio en los debates televisivos. Se ve contenta cuando llega un buen grupo de compañeras y en un abrazo invitan a la dirigente a entrar y conversar tranquilas. Entre risas y pasos más calmados el resto va haciendo lo mismo hasta cerrar la puerta de General Jofré 382.

Por Por María Jesús Ibáñez

El Ciudadano / Clarín

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