La policía ya no hace su trabajo, de Ayotzinapa a Ferguson, Missouri

México y Estados Unidos viven momentos de tensión social caracterizados por la participación de cuerpos policíacos en diversos hechos, donde el Gobierno emplea a las fuerzas de seguridad en contra de los propios ciudadanos, quebrantando cualquier razón de ser de dichos elementos ‘del orden’

México y Estados Unidos viven momentos de tensión social caracterizados por la participación de cuerpos policíacos en diversos hechos, donde el Gobierno emplea a las fuerzas de seguridad en contra de los propios ciudadanos, quebrantando cualquier razón de ser de dichos elementos ‘del orden’.

Por un lado, México ha salido a las calles para protestar contra la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa el 26 de septiembre en Iguala Guerrero y la participación de elementos de seguridad del Estado en dicha actividad. Sin embargo, durante las protestas que se han extendido por toda la república y que han sido concebidas para ser pacíficas, ha habido focos violentos de manifestantes encapuchados que han motivado represión y detenciones arbitrarias por parte de la policía, dirigidas contra civiles pacíficos en aras de reventar las manifestaciones e infundir miedo entre los asistentes.

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Asistentes a las manifestaciones han denunciado la presencia de infiltrados en las marchas, quienes tras perpetrar actos vandálicos (la quema de la puerta del Palacio Nacional o ataques contra comercios y bancos) o agresiones contra cuerpos de seguridad, se retiran del área sin haber sido siquiera molestados. En cambio, civiles asistentes a las protestas que nada tenían que ver con los actos previos, son reprimidos, detenidos y hasta heridos.

Gracias a diversos videos grabados por periodistas y reporteros, quienes también han sufrido los ataques por parte de los infiltrados, se puede conocer mejor las tácticas empleadas por los policías a la hora de detener a los presuntos perpetradores de los hechos vandálicos e incluso, la presencia de funcionarios del GDF como infiltrados en las marchas.

Por otra parte, Ferguson, Missouri, ha sido escenario de diversas manifestaciones, protestas y disturbios que han querido llamar la atención en torno a la violencia racial persistente en los Estados Unidos. Lo anterior, después de que un oficial blanco matara a tiros a Michael Brown, sospechoso de haber cometido un robo en circunstancias poco esclarecidas.

Outrage In Missouri Town After Police Shooting Of 18-Yr-Old Man
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Las manifestaciones ciudadanas comenzaron con memoriales de flores y vigilias nocturnas pero pronto también se desarrollaron actos vandálicos y saqueos de comercios por parte de algunos manifestantes. La tensión de dicha situación gira en torno a que los miembros de la comunidad de Ferguson argumentan que el asesinato de Michael Brown a tiros por parte del oficial Darren Wilson se debió por cuestiones raciales y no porque el sospechoso representará un peligro para la vida del oficial blanco. Esta situación trajo de nuevo al debate público la constante discriminación racial en la Unión Americana, a pesar de las conquistas logradas tras el Movimiento por los derechos civiles de la década de los 60 y el supuesto logro de tener un presidente negro en la Casa Blanca.

Tras los primeros disturbios en Ferguson, las autoridades respondieron de manera poco ortodoxa, pues se buscó disolver las manifestaciones a través del toque de queda para menores de edad y la contención de las mismas a través de la presencia de fuerzas policíacas e incluso de la Guardia Nacional. Sí, en cuestión de horas, la Guardia Nacional había llegado a Ferguson, cercado la comunidad e impedido el paso a periodistas durante los primeros días, en una respuesta que se antoja mucho más rápida que ante cualquier desastre natural, como el huracán Katrina en Nueva Orleans. Si bien sí existieron enfrentamientos entre manifestantes y cuerpos de seguridad, la gran mayoría de las protestas se desarrollaba en paz. Las manifestaciones incrementaron después de que un jurado de los Estados Unidos absolviera al policía que mató a Brown de cualquier imputación en su contra.

En ambos casos, aunque con distintos motivos, la ciudadanía ha salido a las calles, haciendo uso del legítimo derecho a la manifestación, para protestar contra acciones provenientes desde cuerpos policíacos o pertenecientes al Estado. Por un lado, se quiere evidenciar la participación del Estado mexicano en la desaparición y presunta matanza de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, a la par que se quiere denunciar los operativos ilegales por parte de la policía y cuerpos de granaderos durante las manifestaciones en apoyo a los 43.

Mientras tanto, Ferguson ha salido a la calle para evidenciar que la discriminación por cuestiones de raza aún persiste en el país de las garantías y libertades y donde un oficial de policía, influenciado por prejuicios raciales, puede acabar con la vida de un joven de 18 años.

Lo que es innegable es que existen dos movimientos sociales, en dos países distintos con un origen común: el descontento y la indignación por la actuación de cuerpos de seguridad en hechos relevantes para la opinión pública nacional.

Tal parece que la policía ha dejado de hacer su trabajo, o quizás, ahora trabaja para alguien más, alguien distinto a la ciudadanía.

via CulturaColectiva.com

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