Mujeres y hombres marcharon por la no violencia, contra los prejuicios y por la igualdad

“Arroz con leche, no quiero pololear Con alguien que me quiera puro controlar

“Arroz con leche, no quiero pololear
Con alguien que me quiera puro controlar.
Que revise mi Facebook, mi celu y mi e-mail
Y cada vez que salga me cele otra vez.

Con este sí,
Con este no,
Con este nicagando me quedo yo”

Mujeres Jóvenes por la No Violencia

En diversos puntos del país, se conmemoró con pacíficas manifestaciones el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer (25 de noviembre). «¡Cuidado! El machismo mata», es parte del mensaje que quieren posicionar las organizaciones feministas por una mayor conciencia social, cultural y legal, que les permita una mejor calidad de vida.

La celebración del día por la no violencia contra las mujeres también estuvo presente en las ciudades de Arica, Iquique, Valparaíso, Quintero, Coltauco, Talca, Arauco, Temuco, Valdivia, Osorno y Castro. En todas las localidades tuvo acogida y las mujeres, entusiastas, se tomaron las calles.

En Santiago, la plaza Bulnes, más conocida como “Plaza Italia”, fue el punto neurálgico al que mujeres y hombres llegaron a la convocatoria hecha por la Red chilena contra la violencia doméstica y sexual. La eliminación de la violencia contra la mujer fue el primer motivo, no el único.

AMBIENTE FESTIVO

La cita era a las 20.30 horas, sin embargo y como pocas veces, antes de la hora pactada ya habían alrededor de 250 personas congregadas. La mayoría de ellas con carteles propios y pancartas amarillas que advertían de otros tipos de violencia, además de la física. Caras sonrientes, batucada lista… comenzó la conmemoración.

La marcha fue hasta la Plaza de la Ciudadanía, en Santiago, frente a La Moneda. Esta se desenvolvió sin problemas con el debido resguardo policial. Los pitos sonaron fuerte en la Alameda y los cánticos hicieron alegre y rápido el recorrido.

SOLTERONA, DUEÑA DE CASA, PUTA, BRUJA

Viviana Mallea, del Colectivo de Feministas Populares Resueltas, participa hace dos años del movimiento. A él concurren mujeres atraídas por los temas abordados, que generan reflexión acerca de la discrimación existente y la toma de conciencia de los derechos que tienen y deberían hacer valer las mujeres.

Mientras el Colectivo cantaba “arroz con leche” y otros hits creados por ellas, las feministas resueltas criticaban a la vez los apelativos que les dan los hombres. Putas, santas, brujas. Extremos de conducta bajo los cuales los hombres califican la conducta de las féminas. Una especie de encasillamiento conceptual del que ellas se quieren liberar.

Andrea Poblete, de la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer cuenta que fue discriminada durante su embarazo mientras era estudiante universitaria. “Cuando tomaba la micro los conductores me señalaban ‘deberías estar en tu casa esperando que tu guagua nazca en vez de estar estudiando’. Eso cala hondo cuando una quiere complementar el rol de mamá con otros ámbitos de desarrollo, como el trabajo, estudiar y organizarse”, asegura Andrea.

Poblete comenta que el movimiento al que pertenece tiene como fin avanzar hacia la reivindicación femenina como un espacio de reivindicación social para todos y todas. En este marco, alude a uno de los prejuicios sociales al que está expuesta la mujer: “Que tengas más de 30 años y ser soltera, si no cumples las expectativas sociales, eres cuestionada y eso no puede ser”, asevera.

LA PROTECCIÓN DEL ESTADO: PENDIENTE

Rosa Yáñez del Foro de Salud y Derechos Reproductivos critica la efectividad que tiene el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) en la implementación de medidas para detener el maltrato a su género.”Hoy el Sernam habla de la familia y de las mujeres, pero no protege ni lleva los pasos como corresponde. La mujeres siguen muriendo en el país. Imagínate que ahora los hijos empezaron a tomar la justicia en sus manos porque han vivido una vida de violencia”, señala Yáñez.

En materia de salud existe el “protocolo de atención a víctimas de violencia sexual”, cuenta Rosa. Este manual debería estar en los consultorios de urgencia disponible para quien lo necesite y también en las farmacias para su venta sin receta. Hay una ley que ordena su distribución, que está aprobada y debe aplicarse, “pero hay mucha mala información y poca voluntad para que se cumplan los beneficios que a punta de marcha, de calle, han ganado las mujeres. Eso no puede ser”, indica la representante del Foro.

Daniela Cuevas es una joven que sufrió maltrato picológico en su relación de pareja y considera necesario que se termine de una vez. Y agrega que “las leyes que son para las mujeres, deberían ser votadas por las mujeres”.

Natalia Zambrano cuando niña fue violentada por su padre. Ella, como la gran mayoría, proclama alzar la voz y hacerse respetar. Ella llama la atención respecto a las medidas dictadas por la Justicia: “No hacen nada concreto cuando haces una denuncia, le dicen al tipo que tiene que alejarse unos metros y nada más. Eso no impide que él vaya y te pegue o mate. Por eso, parte de lo que pide aquí es no a la impunidad”, afirma con fuerza.

POR QUÉ FEMINICIDIO Y NO HOMICIDIO

La necesidad de cambiar el nombre del crimen contra las mujeres, nace del interés de las organizaciones feministas por hacer presente una realidad. “Así como existe la figura del parricida, era necesario estipular la violencia al interior de las parejas y con resultados fatales”, afirma la diputada María Antonieta Saá (en la foto). La parlamentaria aprovechó la ocasión para hacer presente las materias pendientes en materia legislativa, como la tipificación delictual de las agresiones entre parejas jóvenes.

Las víctimas de feminicidio el presente año suman 43, según cifras de la Red Chilena contra la violencia doméstica y sexual.

PÍLDORA DEL DÍA DESPUÉS

Respecto a la distribución de la píldora del día después (Postinor), Rosa Yáñez indica que hay municipios como Peñalolén en los que el Alcalde prohibe su repartición. Ella lo atribuye a motivos morales, que cohartan la libertad de quienes sufren violencia sexual.

En esta línea, Alejandro Guajardo, director ejecutivo de la Asociación de Protección de la Familia (Aprofa) explica la labor que tienen los centros de salud de su institución en Chile. En la entidad acogen a mujeres de sectores vulnerables en lo económico, social o con algún tipo de exclusión. Las víctimas son acompañadas y a través de matronas capacitadas Aprofa les brinda la atención necesaria.

Más de 100 hombres acompañaron la marcha con carteles que enfatizaban la necesidad de avanzar en materias de igualdad de género y otros temas como la discriminación a los inmigrantes, por ejemplo.

Aunque no existe “la” forma de llegar a la anhelada igualdad, como lo demuestran las distintas temáticas de las organizaciones, Natalia esboza una idea: “Lo importante es que haya dentro de la sociedad un choque de fuerzas (ideas), no de sexos, porque hay cosas más importantes que denigrar un sexo por trancas propias”.



Por David Abrigo B.

El Ciudadano

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