Organizaciones solicitan civismo y sensibilidad ante el asedio a personas autistas en España

Individuos con Trastorno del Espectro Autista al igual que médicos o enfermeros tienen autorizado salir a la vía pública durante la cuarentena

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Un hombre en su balcón en Barcelona, España, durante el confinamiento. 21 de marzo de 2020. Foto Pau Barrena AFP

Los niños y niñas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), con autorización para pasear no están exentos de agresiones.

José Manuel tiene un hijo de 9 años, que no tiene manera de comunicarse con los demás. «Es hiperactivo y sufre mucho de ansiedad en su día a día, pudiendo llegar a autolesionarse en momentos muy concretos. Decir que está que se sube por las paredes es quedarse muy corto», explica en un vídeo. 

Con un justificante médico y siguiendo las indicaciones sanitarias y del Gobierno, José Manuel decidió salir con su hijo a la calle y fueron a una pistas de baloncesto abandonadas.

«Al llegar a las pistas varios vecinos nos han increpado desde sus ventanas, y han llamado a la Policía. Me da igual que llamen a la Policía, pero gritar y lanzar insultos a un padre y a un niño de nueve años con discapacidad intelectual …», lamenta. 

¿Salir con una identificación?

A la historia de José Manuel y su hijo se juntan otros muchos casos de familias con niños autistas que han sido víctimas de ataques. En un intento de evitar esta situación, algunos padres han lanzado polémicas iniciativas como proponer que los niños salgan a la calles con chalecos reflectantes o con un brazalete azul para ser identificados. 

La Confederación de Autismo de España recuerda a los ciudadanos que salir a la calle para las personas con TEA es una excepción de «causa mayor» y piden «no tener la necesidad de utilizar identificativos para ejercer los derechos que les son inherentes y reconocidos».

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Autismo España considera que ninguna persona tiene la obligación de «recurrir a identificativos que pueden llegar incluso a ser estigmatizantes para ejercer sus derechos», y advierte que algunas personas podrían aprovecharse de ello para salir a la calle.

La Asociación Plena Inclusión, que representa a 140.000 personas con discapacidad intelectual, también rechaza esta medida y pide «civismo y sensibilidad».

«Estas situaciones tienen repercusiones directas en la salud, tanto física como psicológica de las personas, con o sin discapacidad, que lo tienen que soportar (…). A veces, los gritos pueden suponer una sobrecarga sensorial que desencadene respuestas de miedo, dolor, agravamiento de determinadas conductas, etc», destaca en una nota enviada al Defensor del Pueblo.

Malestar en las redes

El hecho de que algunas familias se hayan visto obligadas a recurrir a estas iniciativas ha provocado gran malestar en las redes sociales.

«Yo no voy a marcarme porque la sociedad no nos respete. ¡Iros a la mierda! Si no eres normativo, tienes que vivir disculpándote, explicándote, adaptándote. Muchas veces los disruptivos sois vosotros», denuncia Lorena, una mujer autista.

«No entiendo. Los que antes tardabais un segundo en daros cuenta de que nuestros hijos tienen discapacidad y mirarnos con pena, ¿ahora necesitáis un pañuelo azul para daros cuenta?», se pregunta una madre.

En otros tuits, los internautas muestran su desagrado ante esta alternativa. «Gestapo» o «enfermos» son algunos de los calificativos con los que definen a estos incómodos chivatos. 

Cortesía de RT

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