8 palestinos muertos en el 'Día de la Ira':

Palestina residente en Belén: La mayoría de marchas «se convierten en enfrentamientos con los soldados israelíes»

Manifestación ayer en Qalandya   Los palestinos residentes en la zona de Cisjordania (West Bank) manifiestan su rechazo a la ocupación israelí y a los ataques que están teniendo lugar en la Franja de Gaza con marchas que por lo general «acaban en enfrentamientos con los soldados israelíes»

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Manifestación ayer en Qalandya

 

Los palestinos residentes en la zona de Cisjordania (West Bank) manifiestan su rechazo a la ocupación israelí y a los ataques que están teniendo lugar en la Franja de Gaza con marchas que por lo general «acaban en enfrentamientos con los soldados israelíes».

Así lo cuenta Daniela, residente palestina en la ciudad de Belén: «La escalada de la situación va muy rápidamente, las manifestaciones en la mayoría de las ciudades en el West Bank se convierten en enfrentamientos con los soldados israelíes. En Hebrón, Nablus y Ramallah hubo mucho enfrentamientos, con muchas víctimas», señala.

«Ahora ( a las 10.00) hay otra protesta en Belen como la de ayer en Ramallah ,estos enfrentamientos son la forma de resistencia a lo que está sucediendo». Daniela señala que en la manifestación celebrada ayer en Qalandya se reunieron cerca de 20.000 personas, «incluyendo árabes de Jerusalén».

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Palestinos se manifiestan, ayer en Ramallah.

Ocho palestinos muertos en Cisjordania en el «Día de la Ira»

Ocho palestinos, todos civiles, murieron el viernes mientras participaban en dos manifestaciones diferentes, dentro del llamado Día de la Ira convocado por las principales facciones de Cisjordania en protesta por el asedio de Gaza. Con ellos son ocho los fallecidos en la zona —el otro gran enclave palestino, al este de Israel— en las cargas del Ejército y la policía de Israel en apenas tres días, tras 18 jornadas de durísima ofensiva israelí en las que las protestas habían sido puntuales, rápidas.

Se habían saldado con una decena de detenidos y un muerto, hace 10 días. La marcha de la noche del jueves al viernes en el puesto de control de Qalandia, donde se concentraron más de 20.000 personas y murieron dos jóvenes, fue la más importante convocada en suelo palestino desde 2005, cuando la segunda Intifada daba sus últimos coletazos. El fantasma de que cuaje una tercera oleada de protestas palestinas recorrió el viernes la sociedad israelí. Pero las autoridades aún no ven un contagio comparable a la situación registrada en 1987 y 2000.

Según confirman las autoridades palestinas, dos de los muertos se registraron en Huwara, un cruce de caminos situado al sur de Nablús y rodeado de asentamientos judíos. Los manifestantes, unos 200, se enfrentaron a piedras con un colono y éste sacó su arma y disparó en el pecho a un chico de 18 años, que falleció en el acto. Luego el colono se dio a la fuga. Un refuerzo de tropas israelíes se desplazó a la zona para controlar la situación pero acabó disparando a otro hombre de 22 años. Hubo tres heridos más por bala y decenas de personas resultaron intoxicadas por gases lacrimógenos. El portavoz de la policía, Micky Rosenfeld, dijo en Radio Israel que, antes de atacar, se habían hecho como advertencia disparos al aire, un extremo que niegan los testigos citados por la agencia palestina Maan. “Dispararon porque sus vidas estaban en peligro, pero el caso se está investigando”, añaden fuentes militares, que también estudian, dicen, el uso de munición real.

Las otras tres muertes tuvieron lugar cerca de Hebrón, en la villa de Beit Ummar, donde fueron tiroteados tres hombres de 30, 35 y 47 años. El último era un trabajador de la ONG Organización Internacional para la Defensa de los Niños, según confirmó el hospital de Hebrón en el que fue atendido. Diez personas siguen ingresadas en estado grave en Ramala, tras el choque entre jóvenes y uniformados israelíes de la noche anterior, de los que dos están en estado crítico. Es la misma situación en que se halla un veinteañero palestino herido en la cabeza por una bala recubierta de goma, cerca de la entrada a la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén.

El férreo control de Israel en los pasos que conectan Cisjordania con Jerusalén Este impidió que miles de palestinos accediesen el viernes a la ciudad en el último viernes del mes santo de Ramadán. A la explanada de las Mezquitas sólo se permitió la entrada de mujeres y hombres de más de 50 años. Los demás no pudieron cruzar los puestos de control, mientras que los residentes en Jerusalén Oriental sacaron sus alfombras a la calle y rezaron entre vallas de la policía y bajo toldos improvisados.

El Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), fortalecido en Cisjordania los últimos meses tras la muerte de varios de sus afiliados en protestas similares a las del viernes, emitió un comunicado en el que explicaba que estos altercados son “la extensión natural de la resistencia en Gaza”, por lo que se mantendrán mientras dure la ofensiva israelí.

Durante la jornada, el secretario de Estado de EE UU, John Kerry, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, se han reunido para proponer una propuesta de alto el fuego humanitario. El gabinete de seguridad del Gobierno israelí la ha rechazado sin que se hayan dado a conocer los detalles de la propuesta.

En tanto, los ataques sionistas aumentan al mismo ritmo de la catástrofe palestina. Civiles, niños y ancianos siguen siendo los más afectados. El conflicto no muestra una salida cercana. Socorristas anunciaron este sábado que ya aumentó a 1032 el número de palestinos asesinados en Gaza en el marco de la ofensiva que inició Israel hace menos de tres semanas y que se mantiene pese a la condena de la mayor parte de la Comunidad Internacional. A esto se le suman más de 5860 heridos. La agencia AFP reseñó que más de un centenar de cuerpos se descubrieron este sábado, durante la tregua humanitaria de 12 horas entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamas.

Con información de NoticiasPia

El Ciudadano

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