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Valparaíso sigue luchando para proteger su acceso al mar

Puerto de Valparaiso

La lucha de Valparaíso por detener un proyecto de ampliación portuaria que resultará nocivo para la prosperidad de la ciudad, continúa incansable mientras aún sea posible evitar que la empresa TCVAL elimine el acceso al mar del que disfruta esta ciudad.

En 2013 la Empresa Portuaria de Valparaíso -EPV- aprobó el deficiente proyecto presentado por la constructora española OHL para ampliar el puerto de la ciudad sin tener en cuenta las consecuencias que tal proyecto conllevaría para Valparaíso y para su población.

Con la privación del acceso al mar, Valparaíso perderá la condición de Patrimonio de la Humanidad que la Unesco le concedió, con la consiguiente pérdida de atracción turística que eso supondría.

Por ello, la ciudadanía de Valparaíso organizada en plataformas como ‘Mar para Valparaíso‘ continúa luchando para tratar de impedir que el proyecto de ampliación portuaria que fue aprobado sin consulta ciudadana se ponga en marcha. A continuación, la carta escrita por Tomás Elizalde, vocero de Mar para Valparaíso.

Terminal 2, Valparaíso

En pocos días se cumple el plazo para que la empresa TCVAL entregue su informe sobre la primera tanda de observaciones presentadas al proyecto de expansión portuaria por instituciones y ciudadanos de Valparaíso; la polémica por la construcción del Terminal 2 está más vigente que nunca y lejos de resolverse. La Bienal de Arquitectura que se celebra durante estos días en la ciudad, ha sido una instancia esperada para abordar el tema y generar un debate no exento de controversias, que ha puesto de manifiesto, un proyecto de deficiente diseño, carente de urbanismo y sensibilidad social, del que la academia no ha hecho caso omiso. Es más, cuatro escuelas de arquitectura, entre las que se cuenta la de la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile y de Valparaíso y la Universidad de Valparaíso, han realizado una muestra notable en el Palacio Subercaseaux, donde dan a conocer, a través de distintos proyectos, el Valparaíso que queremos y el Valparaíso que no queremos, dejando en evidencia que el proyecto Terminal 2 es la peor opción para el desarrollo y crecimiento de nuestra ciudad.

Sin embargo, la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV) se resiste a estas afirmaciones, a escuchar otras opiniones, a abrir un diálogo ciudadano para buscar salida a un conflicto que muestra la obsolescencia de las empresas públicas en cuanto al planteamiento de un diseño integrado con participación ciudadana. Lo que se juega es el futuro de Valparaíso por los próximos 30 años y esto no puede decidirse a puertas cerradas. El Estado, garante de EPV, quién ha guardado un silencio sepulcral respecto al tema, debe decidir entre un contrato -con una empresa privada: OHL- y un convenio –con la UNESCO- , y es tal vez, ésta encrucijada, lo que lo mantiene distante de emitir opiniones públicas. Si este proyecto se llegase a realizar, es indefectible que la condición de Patrimonio de la Humanidad se perdería y con ella, las distintas vocaciones que la ciudad ha ido gestando estos últimos años.

Valparaíso necesita tocar el mar para seguir creciendo, para unirse, para mejorar la calidad de vida de sus habitantes; abrir el borde costero es imprescindible y el plan de EPV no lo contempla así, es más, lo atenta y en el punto más sensible: frente al casco histórico. La vocación marítima, la madre de todas las vocaciones de Valparaíso, debe reivindicarse y para ello el puerto tiene que crecer con la ciudad y no contra la ciudad.

Tomás Elizalde

Restaurador

Mar para Valparaíso

 

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