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Baja Temporada: Ahora Karla Rubilar parte en viaje al extranjero

karla rubilar

Desde el comando de la abanderada de la UDI comunicaron  el imprescindible compromiso de la diputada RN Karla Rubilar, quien viajó repentinamente a Australia y estará ausente durante varios días durante el resto de la campaña.

A pocos días ya para la segunda vuelta presidencial entre la candidata de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet y la abanderada de la UDI, Evelyn Matthei, la nueva integrante y vocera en el comando de la postulante oficialista, la diputada Karla Rubilar (RN), viajó a Australia entre 7 a 10 días para acompañar a la Asociación de Diabéticos y dictar charlas sobre políticas públicas en este ámbito, informó a la prensa el comando de la candidata de derecha.

Y si bien en la Alianza criticaron los viajes de los senadores electos Manuel José Ossandon y Andrés Allamand , ambos RN, y su total ausencia en la candidatura de Matthei, el compromiso internacional de la también parlamentaria RN por el distrito 17, Karla Rubilar, estaba informado desde el pasado mes de marzo.

Desde el comando de la derecha señalaron que estaban al tanto de este viaje, y que a pesar de que la diputada diera a conocer su ausencia obligada, la hija del general integrante de la Junta Militar, Fernando Matthei, y también ex ministra del Trabajo insistió en que la parlamentaria se sumará más tarde, a su equipo de trabajo.

Hace poco, el comando de la derecha había presentado “nuevos rostros” que se sumarían a la campaña presidencial, ante la estrepitosa votación obtenida en primera vuelta (25%). Como primera medida salió el ex ministro de Educación y ex editor del Mercurio, Joaquín Lavín, integrándose rostros jóvenes más (neo?) liberales. Entre ellos, Felipe Kast, hijo de unos de los fundadores de los Chicago Boys (Miguel Kast) y ex funcionario de Odepán durante la dictadura de Pinochet; también el diputado Ernesto Silva (UDI), hijo de otro jerarca de la dictadura de Pinochet en Odeplán, (Ernesto Silva Bafalluy),  fundador y rector de la Universidad del Desarrollo, y quien tuviera un destacado rol en el proceso de privatización de las empresas del estado. De hecho llegó a los directorios de Endesa España, AFP Cuprum y de la Asociación de AFPs.

Otro que fue incorporado como nuevo rostro a la campaña de derecha es el diputado UDI Gustavo Hasbún, quien fue jefe de campaña parlamentaria de Matthei en 1989 –pinochetista a ultranza y confeso-. Más tarde, en 1999, el mismo Hasbún fue jefe de campaña de Joaquín Lavín para las presidenciales de ese año  y donde Ernesto Silva Bafalluy ejercía como Tesorero. Gustavo Hasbún también fue alcalde de Estación Central, donde postuló a Rodrigo Delgado como continuador edilicio. Rodrigo Delgado Mocaquer, alcalde UDI, es otro de los nuevos rostros de la derecha y es un reconocido “delfín” de Gustavo Hasbún. Ambos egresaron del Colegio Árabe. Como vemos, la renovación y los cambios que se vociferan a los cuatro vientos aparentemente son cosméticos.

Porque aunque cambien rostros viejos por otros supuestos “rostros nuevos”, resulta impresentable para cualquier votante apoyar muchas veces, aunque lo hagan “implícitamente”, la discriminación pública a los homosexuales, es impresentable permitir el abuso a los consumidores por parte de las empresas que lo practican (como hábito), y es impresentable la indolencia, teñida de singulares explicaciones y evasivas, frente a la desastrosa desigualdad imperante en el país; resulta impresentable para los votantes la postura de mantener el estatu quo, y oponerse “per se” a cualquier modificación o cambio frente a la evolución de la sociedad y de los tiempos; profundizando más la inercia y el estancamiento, insistiendo en llamar “temas valóricos” a lo que en muchas partes son artículos constitucionales de derechos civiles ciudadanos, o negando el voto a los chilenos residentes en el exterior, defendiendo lo indefendible en materia de derechos humanos, manteniendo el binominal, atacando a nuestra raza indígena y su medio ambiente o criminalizando la idea de quienes aspiran a una Asamblea Constituyente, como si la carta que nos rige ahora gozara de alguna sana legalidad o de buena salud; oponiéndose tenazmente a una modificación tributaria más equitativa entre individuos y empresas; incluso apelando a la religiosidad más profunda, para resolver problemas propios del Estado, y que ya fueron zanjados a principios del 1800 en las naciones del mundo con la debida separación de poderes y la división de roles entre la iglesia y el Estado. Ahora bien, con todo, esto no explica totalmente la debacle. Porque podríamos seguir. Eso, sí algún día la derecha dura y ortodoxa aspira a estar nuevamente en el poder. Y por cierto que la Nueva Mayoría también es responsable de estar a la altura, y con un poderoso desafío, que no es menor. La de ser parte activa de la solución. Y no como muchos todavía piensan, como parte del problema.

     Quizá por ello no es casualidad que muchos parlamentarios recién electos, hayan optado por aprovechar la baja temporada de viajes hacia el extranjero. Porque quizá técnicamente ya estén en campaña, buscando los próximos votos de quienes residen fuera de nuestras fronteras, los mismos votos de quienes anhelan ejercer su derecho legítimo, los mismos votos que aquí imperiosamente hacen falta.

 

Por David Rubinstein.

El Ciudadano

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