Tras la polémica desatada por las recientes declaraciones del embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, contra dos ministros del Gobierno de José Antonio Kast, el excanciller y exsenador José Miguel Insulza (PS) cuestionó la actuación y trayectoria del representante de Washington, señalando que «de diplomacia no sabe nada» y lanzó un severo cuestionamiento al proceder de la Cancillería, por no haberlo «llamado al orden».
El origen del conflicto se remonta a la imposición unilateral por parte de la administración del mandatario estadounidense Donald Trump de una sobretasa arancelaria del 12,5% a productos clave de la exportación chilena, como el salmón, las maderas y ciertos alimentos. Ante este este escenario, los ministros de Defensa, Fernando Barros, y de Agricultura, Jaime Campos, cuestionaron la medida. Barros la calificó como “muy injusta” y advirtió que «genera dudas en la cercanía y confiabilidad de la relación», mientras que para Campos la justificación de la Casa Blanca era una “chiva”.
La respuesta del embajador Judd no se hizo esperar y en lugar de un gesto conciliador, optó por una estrategia de confrontación directa, advirtiendo que el éxito de las negociaciones comerciales en curso entre Washington y Santiago se vería comprometido si «personas que no tienen nada que ver con ellas» continuaban haciendo declaraciones públicas.
El representante de la administración Trump participó en un cóctel organizado por la Cámara Chileno-Norteamericana de Comercio (Amcham Chile) en el Hotel Ritz de la capital para celebrar los 250 años de la independencia de Estados Unidos, y frente a unas 150 personas, entre las que se encontraban empresarios y autoridades de gobierno como la ministra de Energía, Ximena Rincón, y la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, y arremetió contra los secretarios de Estado.

“A lo menos en seis ocasiones Judd dijo que las negociaciones que lleva adelante la subsecretaria Estévez se perjudican cuando otros ministros hacen declaraciones sin tener idea de lo que hablan”, relataron testigos presenciales a La Tercera.
“Ustedes reclamen a sus autoridades para que no den declaraciones sobre la relación con Estados Unidos”, lanzó el embajador a los empresarios, según los presentes en el evento.
Posteriormente, en declaraciones a la prensa, el diplomático se refirió nuevamente a la posibilidad de que las administraciones de Kast y Trump puedan llegar a un acuerdo en materia arancelaria y reconoció la capacidad negociadora de la subsecretaria Paula Estévez. Sin, embargo, advirtió que no podría llegar a concretarse si siguen hablando otros ministros de Estado, en clara referencia a Barros y Campos.
“No habrá acuerdo si hay personas que hablan sobre estas negociaciones sin tener nada que ver con ellas“, enfatizó.
“De diplomacia no sabe nada”
Fue precisamente esta actitud la que encendió las alarmas de Insulza, quien, en una entrevista con Tele13 Radio, cuestionó duramente la actuación del embajador estadounidense. Según el excanciller, la designación de Judd responde a criterios de afinidad política y no a una carrera diplomática consolidada, señalando que su pasado como líder sindical de los guardias de fronteras y su cercanía con Trump lo convierten en un «predicador» más que en un profesional del diálogo internacional.
«Los países tienen embajadores de carrera y embajadores que no conocen la carrera. Y el embajador que nos tocó a nosotros es un amigo del señor Trump, tenía una amistad importante porque era el presidente de la organización laboral de los guardias de frontera», afirmó.
«Entonces, tenía una admiración por Trump y por eso Trump seguramente le ofreció una embajada, porque él fue predicador aquí en Chile, pero de diplomacia no sabe nada», sentenció Insulza, subrayando que la inexperiencia del embajador se refleja en su falta de tacto y en su desconocimiento de los códigos que rigen las relaciones entre Estados soberanos.
Para Insulza, el error de fondo no radica únicamente en la dureza de las palabras de Judd, sino en el contexto y la forma en que fueron pronunciadas.
El excanciller consideró de extrema gravedad que el representante norteamericano haya utilizado un acto organizado por Amcham Chile para conmemorar el 250 aniversario de la independencia de su país, como un escenario para lanzar un ataque político directo contra las autoridades chilenas.
«Lo que uno no hace es aprovechar una reunión ceremonial que hacía la Cámara de Comercio, creo, para homenajear los 250 años de independencia de Estados Unidos, y aprovecha de mandarse el discurso político atacando a los ministros. Eso no corresponde, no se debe hacer», planteó el ex senador a Radio T13.
Sin embargo, la crítica más punzante de Insulza no se dirigió únicamente hacia el representante de Washington, sino que apuntó con igual firmeza hacia La Moneda. El exsecretario de Estado expresó su desconcierto ante la ausencia de una respuesta formal y contundente por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores, que en su opinión debió haber convocado al embajador Judd para «llamarlo al orden».
Insulza indicó que, si bien no se trataba de aplicar una sanción, la tradición diplomática exige una citación para dejar en claro la molestia del país receptor ante intromisiones en sus asuntos internos.
«No digo que habría tenido ninguna sanción ni nada, pero en estos casos se cita al embajador y desgraciadamente eso no se hizo», subrayó.
El análisis del excanciller también se adentró en el contenido mismo de la disputa comercial y cuestionó la estrategia comunicacional del Ejecutivo, sugiriendo que la narrativa oficial se ha desviado hacia discusiones secundarias, como el2,5% relacionado con el trabajo forzoso, mientras se ignora el impacto real del 10% adicional que, según él, viola el espíritu del Tratado de Libre Comercio vigente entre ambas naciones. En este sentido, advirtió que apelar a la amistad o a la buena voluntad para solicitar «favores» es un enfoque equivocado, ya que las relaciones sólidas se construyen sobre la base del respeto a los acuerdos y no sobre concesiones unilaterales.
«Tampoco estoy muy de acuerdo con que digamos que como somos tan amigos ahora, hágannos este favor y no hagan estas cuestiones, que es lo que dijeron los dos ministros que hablaron. Yo creo que nuestra relación con Estados Unidos se ha mantenido siempre bien porque ellos no nos hacen grandes favores a nosotros y nosotros no le hacemos grandes favores a ellos», cerró.
