Política

Ernesto Silva y los Penta-involucrados deben inhabilitarse de sus cargos en el Congreso

Tras la salida de Ernesto Silva de la presidencia de la UDI, lo que queda pendiente es que el gremialista asuma su responsabilidad en el caso Penta, pues su renuncia del partido no es tan significativa como encarar una investigación, una sanción penal y se inhabilite de votar en el Congreso.
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Ernesto Silva UDI

Los primeros días de enero se supo de la vinculación del entonces presidente de la UDI, Ernesto Silva con el caso Penta a partir de que se dio a conocer un correo electrónico donde uno de los controladores del holding y tío político de Silva, Carlos Eugenio Lavín le solicitaba información sobre la ley de Isapres, que entonces se legislaba en el Congreso.

“Ernesto: te transcribo el artículo de ley 198 que define lo que es el IPC de la Salud. ‘Para efectos de la modificación de precios del Plan Garantizado de Salud’. Según te entendí, los DC estarían llevando esta idea del reajuste máximo según IPC de la Salud, para el Plan Garantizado y para el Complemento. Si entendí bien esto, sería de la máxima gravedad. Para saber eso te estaba llamando y de acuerdo a eso ver si se nos ocurre algo, Saludos CEL” . Silva contestó el mismo día diciendo: “Hola Carlos Eugenio. Es sólo para el plan garantizado. Saludos cordiales, Ernesto”.

Por esos días, desde el Congreso habrían confirmado la importancia de Silva en la tramitación de La Ley de Isapres, el diario electrónico señaló que “Silva fue clave, porque fue el que más insistió en que se mantuvieran los tramos. Larroulet, entonces ministro de la Segpres, hoy de regreso en la Universidad del Desarrollo, jugó un papel muy importante, ya que defendía los puntos de vista de Silva desde La Moneda”. Además se informó que Silva tenía hasta 2012 un paquete de 12.100 acciones en Banmédica, isapre que incrementó en 2014 en un 60% sus utilidades.

Tras conocerse esta información y considerando cómo fueron cayendo los Penta-involucrados la directiva de la UDI mantuvo una postura bastante cara de palo  y no se tomaron sanciones para ninguno de los involucrados. A pesar del descontento popular, del descrédito al partido gremialista y las bajas en las encuestas, el partido «popular» no inhabilitó a sus militantes involucrados en Penta y siguieron esquivando la polémica pues además, con el destape del caso Caval la atención estuvo puesta en el hijo de la Presidenta, su esposa y el gobierno. Sin embargo,la polémica resucitó a partir de la formalización de los controladores del holding que dio nombre al escándalo y otros políticos, como Pablo Wagner (ex ministro de Piñera), Carlos Bombal (ex UDI) además de la crisis política que se ha manifestado en el descontento popular.

Además de su vinculación en la tramitación de la ley de Isapres, Silva también es socio de Díaz, Moulian, Silva y Wagner Gestores Limitada, empresa impulsada con el ex subsecretario Pablo Wagner quién está en prisión preventiva en estos días. Su padre Ernesto Silva Bafalluy era dueño de las empresas Nyrvana y Sydarta, que además figuran con dos forward con  CB Consultoría y Proyectos, investigados en el caso. Su padre además fue uno de los receptores de dineros irregulares traspasados desde SQM a la campaña de Joaquín Lavín, según consigna La Tercera. También en la carpeta de investigación del caso, figura un correo entre Iván Alvarezy Marcos Castro, quien cometería irregulares en el Servicio de Impuestos Internos.

En medio de esta crisis y descrédito transversal a la clase política, Ernesto Silva renunció a la presidencia de la directiva de la UDI. La determinación que en cierta parte responde a un blanqueo de imagen, fue recibida -como era de esperar- casi que como un acto heroico en los militantes de la UDI y por otros, quienes insistieron en que Silva renunciara, el acto de dar un paso al lado era necesario. El día de su renuncia, Silva destacó la formación de un consejo asesor presidencial que regulará la relación de la política y los negocios, al presentar su renuncia señaló que «Presento en este acto mi renuncia a la presidencia de la UDI. (…) Tomo convencido esta decisión, pensando en lo mejor para la UDI y en lo mejor para Chile».

Sin embargo, la salida de Ernesto Silva de la directiva de la UDI provocó diversas reacciones entre las cuales destacaron las que aseguraban que su salida del partido gremialista no lo exculpa de sus culpa legal, en ese contexto el senador y actual vicepresidente del Senado, Alejandro Navarro señaló que “la renuncia de Ernesto Silva es porfiada y tardía, ya que pudo haberse ahorrado este bochorno, partiendo por no asistir a la ceremonia de la Comisión Asesora Presidencial” y agregó “lo dijimos, la UDI está inhabilitada ética y moralmente para pronunciarse sobre financiamiento electoral mientras Ernesto Silva este en la presidencia, por lo que su renuncia era inminente”. Además, subrayó que “la renuncia no lo exime de su responsabilidad penal, por lo que ahora Silva deberá enfrentar a la justicia”.

Justamente en ello queremos hacer hincapié en la responsabilidad ética y por sobretodo penal de Silva. La ciudadanía -precisamente en este momento de crisis- exige que los políticos paguen sus infracciones, ilegalidades e irregularidades que la justicia determine. Además, de que por una cuestión ética en respuesta al país y se inhabiliten de participar de legislaciones.

 

 


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