En medio de la polémica por la adhesión formal de Chile al Escudo de las Américas, el documento conjunto suscrito por los países participantes en esta iniciativa impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump revela alcances económicos y estratégicos que estuvieron ausentes en la explicación inicial que ofreció el Gobierno de José Antonio Kast.
«Chile ha decidido adherir a la iniciativa internacional Escudo de las Américas, marco de coordinación voluntaria entre gobiernos americanos que permitirá combatir con mayor eficacia el crimen organizado transnacional«, indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores a través de un comunicado para informar la medida.
En el texto, la cartera planteó que con la participación en este grupo de coordinación, Chile obtendrá beneficios operacionales inmediatos «como el acceso a información contra el crimen organizado, sistemas de análisis inteligente de datos, capacitación de fuerzas de seguridad como Carabineros de Chile y la PDI, y una mejor coordinación interfronteriza con Argentina, Bolivia y Perú, y con otros países de la región».
Según el comunicado, cada Estado «actúa de conformidad con sus respectivas obligaciones legales internacionales y nacionales».
En declaraciones a la prensa, Kast catalogó al Escudo de las Américas como una instancia de “coordinación” y señaló que la adhesión por parte de Chile no constituye un tratado internacional.
“Aquí no hay un tratado que firmen los 15 países, sino que es compartir cierta información respecto del crimen organizado”, indicó.
Asimismo, negó que con este mecanismo se habilite el desarrollo de operaciones militares estadounidenses en territorio chileno.
«Aquí no estamos hablando de operaciones militares en contra del crimen organizado o del terrorismo (…) Aquí estamos hablando de coordinación, de información, de seguimiento de bandas de crimen organizado, no de operaciones militares. Nosotros en esto resguardamos siempre nuestra soberanía, nuestra institucionalidad”, explicó.
Los tres pilares del Escudo de las Américas
Sin embargo, al revisar el contenido del documento conjunto publicado en el sitio web del Departamento de Estado de EE.UU. se puede constatar que el Escudo de las Américas contempla tres pilares: económico, de seguridad y de coordinación multilateral.
«Nosotros, los Jefes de Estado y de Gobierno participantes en el Escudo de las Américas, declaramos conjuntamente nuestra intención de reforzar la resiliencia del hemisferio occidental a través de los tres pilares siguientes del Escudo de las Américas: el económico, el de seguridad y el de coordinación multilateral«, plantea el texto.
Asimismo, señala que los países que conforman este mecanismo declararon su intención de emprender una serie de acciones, de conformidad con sus respectivas obligaciones jurídicas internacionales y nacionales, entre las que figuran: «defender nuestras economías potenciando la cooperación económica; explorando mecanismos de control de inversiones; salvaguardando las cadenas de suministro de minerales críticos mediante un abastecimiento diversificado y fiable; y promoviendo normativas sobre proveedores de confianza para la infraestructura digital, aplicadas de forma no discriminatoria».
«Reconocemos que una seguridad duradera requiere desarrollo económico, empleos estables y oportunidades tangibles para la población, y que la soberanía económica se defiende con éxito cuando el capital que entra en nuestras naciones es transparente y verificable», indica el documento.
Otra de las acciones contempladas en la «coordinación en materia de sanciones, designaciones y medidas financieras contra terroristas y delincuentes; la ampliación de las fuerzas de seguridad civiles; y la prestación de asistencia humanitaria y de comunicación para defender la voluntad popular».
Como parte de los tres pilares, los Estados participantes en la iniciativa promovida por el inquilino de la Casa Blanca también se comprometen a «profundizar la cooperación en materia de inversión y asuntos económicos», lo que supone que el mecanismo no se limita a la coordinación voluntaria entre gobiernos americanos combatir el crimen organizado transnacional.
Ante este escenario, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, planteó que “lo que se ha firmado por estos 15 países es la intención de avanzar en la cooperación mutua para el combate del crimen organizado y el terrorismo en los aspectos de defensa de la soberanía, economía y, por supuesto, en temas de seguridad, pero siempre teniendo como enemigo o adversario al crimen organizado y el terrorismo”.
Alcances económicos y estratégicos ausentes de la explicación inicial del Gobierno
A la par de los cuestionamientos sobre el abandono de la autonomía de la política exterior y la posibilidad de ceder la soberanía en materia de seguridad y defensa, las críticas y alertas sobre la adhesión de Chile al Escudo de las Américas también se centran en los alcances de este mecanismo y la información que no ha compartido la administración de Kast.
El diputado Gonzalo Winter (FA) cuestionó la diferencia que existe entre la explicación inicial entregada desde La Moneda y el contenido del documento conjunto publicado por el Departamento de Estado de EE.UU.
“El Gobierno anunció que Chile se incorporaba al Escudo de las Américas diciendo que se trataba de una iniciativa de seguridad para combatir el crimen organizado. Hoy, Estados Unidos lo contradice”, condenó.
Planteó que según el documento, el mecanismo impulsado por Trump abarca “seguridad económica, revisión de inversiones, minerales críticos, infraestructura digital y coordinación multilateral”, lo cual a su juicio indica que “no estamos hablando solamente de crimen organizado, sino de una alianza que compromete intereses económicos y estratégicos de Chile”.
Para el parlamentario es necesario que Kast explique al país “por qué nos incorporó y cuáles son los compromisos que está asumiendo”.
“Evidentemente que no nos están diciendo toda la verdad, si es que en cada comunicado el Escudo de las Américas es una cosa distinta”, advirtió el legislador en declaraciones recogidas por Diario U. de Chile.
En la misma línea, el diputado Marcos Barraza (PC), acusó al mandatario de ultraderecha de actuar “con opacidad y por la política de los hechos consumados”.
Recordó que en primera instancia desde La Moneda señalaron que estaban observando la iniciativa, luego que nuestro país seguía “en calidad de observadores” y que tras la participación de Kast en una reunión del Escudo de las Américas convocada por Trump se anunció la adhesión “de manera abrupta, de manera inconsulta, sin informar al Congreso de Chile”.
Indicó que el documento publicado por Washington demuestra que el mecanismo también abarca materias económicas, como cadenas de suministro de materiales críticos, lo que a su juicio, excede el ámbito de la seguridad pública.
Ante este escenario, la diputada Lorena Pizarro (PC), anunció que ofició al ministro de Relaciones Exteriores por la adhesión de Chile al Escudo de las Américas.
«Hemos oficiado al Gobierno porque nos parece impresentable y gravísimo habernos sumado a este Escudo de las Américas, contraviniendo toda norma internacional y, por sobre todo, pasando por sobre el Congreso de Chile”, detalló, según consignó Diario U. de Chile.
«Hoy tenemos Operación Cóndor 2.0” (…) no podemos permitir que la represión se vuelva a instalar en nuestro continente”, alertó la parlamenrtarua.
El diputado Marcos Ilabaca (PS) condenó que “nuevamente el Gobierno de Estados Unidos” haya hecho público e antecedentes sobre contenidos de acuerdos que no han sido compartidos en la comunicación inicial de La Moneda.
