Ignacio Walker y su eventual candidatura a la presidencia de la República

Foto: Radio U. de Chile
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El ahora ex presidente de la Democracia Cristiana dejó su cargo y entregó la posta al cuestionado senador Jorge Pizarro, debido a la conexión que tiene una sociedad constituida por dos de sus hijos y unas boletas emitidas a la azotada Soquimich, lo que ha aumentado la tensión en el partido, especialmente considerando la negativa del diputado Fuad Chahín en asumir la vicepresidencia del partido y con esto desmarcarse de una directiva que se conecta con posibles involucrados con el Caso Penta y su arista SQM.

Esta suerte de proto candidatura empezará a cristalizarse por Walker durante el mes de mayo, tiempo en donde desarrollará una gira de agradecimiento por distintas regiones de nuestro país. La idea es que además de encontrarse con los militantes falangistas, el ex presidente de esa colectividad pretende concretar reuniones con distintos sectores independientes, gremiales, sociales y de la ciudadanía en general.

Producto de esta agenda programada para el mes de mayo y los meses que se suceden en donde se contemplan entre múltiples actividades, la visita a Sao Paulo a exponer sobre relaciones exteriores, tras una invitación del ex presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, se figura la posible asunción de Walker como carta presidencial de ese partido.

Esta estrategia comunicacional, llena de citas con distintos actores de la vida social y política nacional, son la antesala a una posible precandidatura a la presidencia, más todavía considerando el hecho de Walker se instalará como presidente de la comisión de Educación del Senado, cargo que lo ayudaría a posicionarse como un presidenciable activo e involucrado en temas de trascendencia para la población.

La necesidad de la Democracia Cristiana de instalar un liderazgo fuerte y con ello, acceder a la presidencia del país, son un postal que se vive hace ya muchos años en esa colectividad, considerando la ausencia de figuras importantes que hayan logrado resonancia en el escenario político nacional, por lo tanto, los esfuerzos que pretende desplegar el senador Walker se entienden como un intento de reposicionar a su partido y de paso alcanzar el sillón presidencial, sin embargo, la crisis y profunda deslegitimación que vive nuestra clase política pone en exposición, quizás, dos elementos que deberá considerar el parlamentario de la falange en este proceso que quiere llevar a cabo: el primero, apunta trabajar con su partido completamente alejado de conexiones con el mundo de los negocios y de los intereses económicos particulares, y el segundo, lograr sintonizar con las demandas de una nueva ciudadanía que muchas veces pretende una sociedad alejada de los sesgos que impone el conservadurismo y la restringida mirada que se da desde la religión.

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