Juan Emilio Cheyre: “Considero ilegítimo tener pactos sin Estados Unidos y Canadá”

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Abordamos con preguntas a un militar al que se le atribuye la “modernización” de las Fuerzas Armadas. Indagamos en la mirada del ex Comandante en Jefe del Ejército de Chile (2002 – 2006) sobre temas como soberanía, aliados internacionales y los estratégicos recursos naturales que ostenta Chile, pero que son explotados en  beneficio de trasnacionales y grandes potencias.

El ex miembro del alto mando de las fuerzas armadas chilenas, Juan Emilio Cheyre, ofreció una charla en la Universidad Miguel de Cervantes en su actual calidad de director del Centro de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile (Ceiuc). En este contexto logramos nos concediera breves minutos y conseguimos entrevistarlo; doctor en ciencias políticas y sociología de la Universidad Complutense de Madrid, y premio Ciudad de Jerusalén, entregado por la Organización Sionista Mundial (OSM).

Cheyre concluye la última pregunta a su ponencia señalando: “el Ejército de Chile desde el año 2005 es el único de la zona que participa en la conferencia de ejércitos del Asia Pacífico. Nos demoramos tres años en hacernos socios de ese club. Somos el único país de América Latina que pertenece a dos clubes y participa de la conferencia del eje sudamericano”.

Es el momento para nuestras preguntas.

-¿Cuál es su impresión sobre los tratados de libre comercio que ha firmado Chile y cómo estos han afectado a nuestra soberanía?, pues lo que entendemos como libre comercio, para ellos significa tratados de libre explotación.

-Una visión tan frontal y descalificadora de los tratados no se ajusta a lo que ellos buscan. Es cierto que una parte tiene que ver con los commodities y generan una idea de que uno está perdiendo recursos naturales. Pero no es menos cierto que los tratados han sido muy exitosos en cuanto a intercambio comercial, mano de obra, ciencia y tecnología -hace un silencio y continúa- en cuanto a la relación con países lejanos, en cuanto a comprar elementos más baratos.

-Muchos productos hechos con nuestras materias primas y que no producimos aquí, los que luego terminamos comprando más caro.

-Y otros más baratos, como la ropa, pero con eso quiebran las empresas que hacían chalecos, confección de ropa o de zapatos, pero…

-Pero ahí cómo lo ve: ¿Más positivo o negativo?

-Es que el mundo no es de un tono y ahí es donde yo le digo que es de doble juego, no podemos tener todas las de ganar ni tener todas las de perder y en ese sentido los tratados tienen que ser equilibrados.

-¿Y cómo está la balanza?

-Se requiere un mayor encadenamiento productivo, es decir una mayor inversión de esos países con los que tenemos acuerdos de libre comercio, fundamentalmente en innovación, en ciencia y en tecnología para aumentar nuestra capacidad de producción nacional y no mandar solamente productos que a ellos les interese recibir en las condiciones de materia prima. La inversión extranjera tiene que balancearse, sobre todo desde Asia.

-Hay desequilibrio entonces…

Es que una cosa es firmar tratados, y otra ser socio y la implementación. Chile tiene tratados con un 85% de las economías del mundo. Somos socios de 4.500 millones de personas, es decir “pololeamos con ventaja”, utilizando un término no académico.

-¿Firmamos muy rápido sin leer la letra chica?

-Creo que sin duda debemos pasar a una tercera fase de los tratados, su implementación. A mí me gustaría que la mediana empresa, que sólo puede llegar a Perú o que no salta más allá de Argentina, llegue más lejos. Y eso hay que mejorarlo para que no se exporte solo un tipo de producto, sino muchos.

-Siempre van unos delante de otros.

-Hay gente que no tiene el conocimiento de esos mercados, la forma como se trabaja en esos mercados, pero hay una gran oportunidad.

-Llevándolo a un tema crucial, la viga maestra, el cobre, metal de donde las fuerza armadas se llevan un 10% de su venta. El Estado pierde cada vez más porcentaje. Se lo digo porque el cobre es respaldo, es economía real y en esta crisis del mercado financiero vimos que el Estado tuvo que poner a prueba su solvencia y rescatar a la banca privada ¿Debemos tener más Estado, recuperar nuestro cobre?

-En Chile el Estado no tuvo que salvar a nadie, y no nos desmadramos. Nosotros aprendimos de la crisis, mire gran Bretaña que sí tuvo que hacerlo, hoy todo es de la Reina, mire lo que hizo España. A Chile no le tocó.

-Pero la crisis todavía no termina.

-Sé que no estamos blindados, pero si usted quiere preguntarme por más Estado yo le diría mejor Estado.

-Y respecto al cobre del que hemos perdido tanta soberanía.

-Respecto al cobre -hace un silencio- …la soberanía es un concepto mucho menos absoluto que hoy se comparte, más que ello se amplía soberanía. Por ejemplo en derechos humanos, hoy usted tiene el TPI, el Tribunal Penal Internacional. Antes nosotros no aceptábamos que en caso de violaciones de derechos humanos hubieran tribunales internacionales y hoy día lo aceptamos. Ampliamos nuestra soberanía. Sé que no tiene nada que ver con economía, pero en la vía judicial existen hoy los tribunales de libre competencia, es decir, el conflicto, el antagonismo privado-Estado, lógicamente existe, pero yo no lo potenciaría por la vía de acrecentar las brechas, sino por la vía de la regulación.

A mí no me gusta un aparataje público controlador de todo, no me gusta un Estado mezclado en actividades que pueden hacer otros actores, no me gusta un Estado que arriesgue el dinero de todos los chilenos en actividades que conciten alto riesgo.

-Como los fondos de pensiones con los que jugó Velasco en el extranjero y donde todos los pensionados perdieron.

-No soy técnico en la materia, pero prefiero el mejor Estado, porque el más Estado lo pagamos todos y un Estado ineficiente, con mucha grasa, termina siendo más caro.

-¿Cuál es su opinión del llamado “País Virtual” que se ha tejido sobre nosotros?, donde una compañía trasnacional, Barrick Gold, redacta un tratado, busca ratificación de Chile con Frei y de Argentina con Menem, para explotar la cordillera de Los Andes con jurisdicciones especiales.

-No lo conozco… –hace una pausa como apelando a la  memoria- … No, no lo conozco.

-Es el llamado Tratado de Complementación Minera chileno argentino.

-Ah sí, sí lo he escuchado, lo he leído pero para poder opinar tendría que tener una opinión más formada.

-Y respecto a la privatización del mar, donde las salmoneras tras entrar en crisis lo hipotecan a la Banca, cosa que no se ha visto en ninguna parte del planeta ¿Cuál es su opinión?

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-Sé que los bancos dieron a las salmoneras a cambio de salvar su situación. El mar y los recursos naturales pueden ser del mundo pero alguien tiene que explotarlo. No puedo contestarle sobre el efecto de los bancos y la privatización, pero creo que lo clave es la regulación: En lo ambiental, en la inversión, en lo financiero, en las ganancias, en las condiciones de trabajo.

-¿Estamos reaccionando un poco tarde?

-Yo creo que sí, pero en cambio hemos reaccionado muy bien, como cuando se hace una Ley como la del Banco Central en la que se cuida a la Banca y eso es muy bueno.

-A propósito de Banco Central ¿Qué puede decir de las reservas de oro que tenía Chile en los ‘80 y ahora no tenemos casi nada? Sólo papeles.

-No tengo antecedentes para responderle.

-Considerando que la mayor explotación minera en Chile se realiza por privados, empresas de origen nacional o transnacional -sólo en el cobre alrededor del 70% de la producción total-, y que estas empresas pagan impuestos muy bajos, evadiendo con subterfugios. En relación a otros países que están negociando un royalty del 40%, como es el caso de Australia, ¿Se podría decir que Chile es un paraíso fiscal para las mineras?

-Tengo la impresión de que eh… -silencio- . No me gusta responder en lo que no estoy cierto… sobre todo que es tan firme el planteamiento.

-¿Cuál es su opinión de la Unasur, del trabajo político por la integración latinoamericana? En la que se ve poca voluntad de Chile, Perú y Colombia.

-Brasil tampoco la ha ratificado, pero lo que yo pienso es que en América Latina nos sobran tratados y que casi todos no han alcanzado su objetivo. La Unasur es la heredera de otros pactos que ya han existido como el Mercosur, como el Pacto Andino. Pero los tratados son débiles cuando usted mantiene en la mesa herramientas para un mismo fin y cuando no detecta por qué la herramienta anterior ha fallado e inventa otra que tampoco tiene fortaleza respecto a la institucionalidad con la cual la va a dotar.

La Unasur, hasta el momento, es una declaración de intenciones. Para que tenga éxito necesita institucionalidad, voluntad política de llevarla adelante y, algo muy importante, no tener una visión de confrontación con otros organismos relevantes. La Unasur yo no la veo para reemplazar a la OEA. La OEA es el único foro en América donde nos sentamos con Estados Unidos y con Canadá. Considero ilegítimo tener pactos sin Estados Unidos y Canadá.

-Pero ¿Sirve algo tener pactos con países que no adoptan las recomendaciones o consejos que se dan en esos espacios?

-Y de quién es culpa eso. Hay que tener ojo, porque Estados Unidos tiene una tendencia a respetar mucho más los acuerdos que en general no había tendido a respetar.

-Pero lo que no le gusta simplemente no lo adscribe.

-Cuando un organismo como la OEA es débil, es culpa de los estados miembros que no le dan las atribuciones para que se fortalezca, y es culpa del organismo que no se reinventa de acuerdo al siglo XXI.

-¿Usted es de la idea de no crear organizaciones sino de reformar las existentes?

-Hay cosas que se han reformado en la OEA, por ejemplo en seguridad. Las guerras clásicas -que el comunismo iba a llegar a la región-, eso ya no pasó ni va a pasar. En su oportunidad se definió reformular 24 temas, el narco terrorismo, la pobreza, las aduanas, la inequidad…

-¿Usted cree que el nuevo orden mundial del que se habla va a terminar con los problemas que enumera?

-Yo creo que el nuevo orden no termina con nada, lo que termina con esto es que trabajemos por un mundo mejor, con medidas concretas. Es fuente de inseguridad la pobreza, entonces no puede haber países como Haití u otros, no puede haber inequidad entre los que ganan mucho y poco porque eso genera convulsión social, no puede haber droga porque trae narcoterrorismo.

-A su juicio ¿Quién genera realmente ese tipo de problemas tan profundos?

-Al final lo generan los hombres y la falta de instituciones y consenso, y ahí le digo que lo que tenemos es un médico que identifica la enfermedad y no le aplica la receta. Entonces me preocupa que la Unasur sea sólo algo retórico, donde la receta esté bien pero parece no haber remedio.

Nos tenemos que ir ya …

-¿Podemos seguir conversando afuera?

-Sólo unos minutos.

Cheyre se da media vuelta haciendo un gesto de que hemos terminado y se va rumbo al ascensor, le seguimos y nos subimos junto a él para volver a prender la grabadora y hacerle las últimas preguntas de esta entrevista contra reloj.

-Antes que se vaya, si usted tuviese que decir con qué países del mundo estamos más alineados. ¿Con cuáles diría?

-Con todos los que compartimos valores y principios, Chile no puede -y no es buenodecir algo así… es lo mismo que le pasa los niños que dicen mi mejor amigo es éste y después los otros se enojan… -sonríe-.

-Pero si yo le preguntara qué país tiene puestas más antenas en Chile.

Se ríe en tono bajo– ¿pero de qué tipo de antenas?

-De infrasonido, hidroacústicas ¿Qué país tiene más?

Largo silencio… llegamos al piso uno, se abre el ascensor y vuelve a reír.

-Yo creo que nuestros vecinos; compartimos mucho con ellos.

-Y sobre nuestra Patagonia, le pregunto porque soy cercano a esas zonas.

-A mí también me preocupa y mucho.

-Se lo digo por la Antártida y el agua, el recurso estratégico del siglo XXI, la Patagonia, Unitas, El Comando Sur. ¿Qué me dice de ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos como El Araucano?

-¿Cuál es El Araucano? -dice con una sonrisa sarcástica y encogiéndose de hombros-.

-Usted debe saber más que yo, si fue Comandante en Jefe del Ejército de Chile.

-Creo que la Antártida, como acuerdo, tiene que seguir congelada, pero Chile tiene que dejar de ser un archipiélago geopolítico, tenemos que tener conectividad total, pues aún hay zonas que no se han incorporado a nuestro territorio.

Cheyre desaparece y nosotros caminamos hacia fuera de la Universidad, hace frío y nos quedamos con preguntas por realizar… será para otra oportunidad.

Por Bruno Sommer y Sebastián Larraín

El Ciudadano N°84