«La cancillería chilena tiene que hacerse una revisión de cómo ha actuado en su relación Bolivia»

Esta ha sido una semana particularmente tensa en la relación de Chile con Bolivia. Esto tras los dichos del presidente Evo Morales, quién criticó la actuación del cónsul chileno en La Paz, Milenko Skoknic, llegando a señalar que podría evaluarse declararlo «persona non grata» por reunirse en diferentes departamentos bolivianos con dirigentes opositores.

Ante esto el canciller chileno, Heraldo Muñoz, reaccionó señalando que «todo tiene un  límite, nos vemos en La Haya» para luego retractarse y expresar que «en diplomacia nunca se deben cerrar las puertas». Incluso la presidenta Bachelet entró al debate declarando que los dichos de Morales no eran aceptables.

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Pero como podemos entender el actual escenario, considerando que hace un par de semanas estamos hablando de restablecer las relaciones diplomáticas a nivel de embajadores.

Para el analista político Guillermo Holzmann esto tiene relación con que  “Bolivia maneja tres estrategias. La judicial donde presenta un interesante caso en materia de derecho internacional, que está avalada por Carlos Mesa; la comunicacional que busca encontrar apoyo en los países de la región y del resto del orbe que puedan ejercer presión política sobre Chile para negociar una salida soberana al mar y también sobre los jueces del tribunal de La Haya; La tercera estrategia es la de buscar apoyo en los movimientos sociales de Chile y de la región en función de la demanda”.

“La posición Chile es permanente en el tiempo, que es ceñirse al sistema internacional. Ha sido coherente al pedir retomar relaciones diplomáticas, sin condiciones” agrega Holzmann.

Mientras que el periodista y analista internacional Pablo Jofré expresa que “hay dos escenarios en curso. Uno es el de la corte de justicia de La Haya y esta especie de guerrilla verbal que hay entre los dos gobiernos. Es un escenario complejo para llevar un dialogo, lo que aaleja cualquier posibilidad de establecer un dialogo franco y sin presiones”.

A la vez Jofré estima que “el gobierno chileno en vez de reaccionar con tranquilidad lo hace con declaraciones, con amenazas y luego se tiene que retractar, como pasó con el canciller Muñoz que primero dice “Nos vemos en La Haya” y luego tiene que decir “en diplomacía las puertas no se cierran””.

Holzmann difiere de la posición de Jofré y cree que el Canciller Muñoz representa una postura permanente del estado chileno. Y al mismo tiempo señala que “lo que hace el canciller Muñoz es resaltar un error de Bolivia, esto de nombrar al cónsul de Bolivia como persona no grata. En ese contexto es dejar en evidencia que Bolivia tiene una estrategia política y no tiene relación con la diplomacia”.

Al respecto, Jofre responde que “las respuestas del gobierno chileno tiene que ver con la estrategia política de la Cancillería, al pensar que todo está radicado en temas bilaterales, esto hace mucho tiempo dejo de ser bilateral cuando Bolivia, hábilmente, instaló el tema en el concierto latinoamericano y en el mundo. Chile sigue anquilosado en que este asunto se resuelve entre Chile y Bolivia, cuando hay que integrar a otros actores, como es Perú que es fundamental para llegar a cualquier acuerdo para que Bolivia tenga acceso soberano al mar. Este tema dejo hace rato de ser bilateral”.

Además, Jofré agrega que “Chile se queda muy atrás respecto de lo que hace Bolivia, es muy reactivo. Chile debiera ser más audaz. No basta con llamar a retomar las relaciones diplomáticas, hay que poner una meta… tratar todos los temas pendientes, como fueron los 13 puntos propuestos durante el primer gobierno de Bachelet que no se volvió a dar. Por lo que perfectamente Bolivia puede sentirse decepcionado, engañado incluso, porque aquellas propuestas de discutir todos los temas por decisiones del gobierno chileno”.

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Finalmente, Guillermo Holzmann recalca que la estrategia boliviana depende de manera importante de la situación interna pues “Morales aprovecha esta demanda para generar cohesión interna, con el fin de asegurar los votos que le permitan hacer una reforma constitucional que le permita la reelección permanente”.

A esto el analista Pablo Jofré señala que “Chile siempre expresó que la demanda boliviana a su “inestabilidad interna”, siendo que Bolivia lleva 12 años de crecimiento económico y varios años de tranquilidad, mientras hoy es Chile quién tiene problemas internos. Se han cambiado los papeles”.

“Chile está alejado del contexto latinoamericano, solo ha mirado a Perú, Colombia o México por su vinculación de negocios con Asia. Ha perdido aliados históricos, como Ecuador o Brasil, porque no ha entendido la dinámica de integración, volcada hacia el Alba, Unasur, el Banco del Sur que favorecen los intereses latinoamericanos. La cancillería chilena tiene que hacerse una revisión de cómo ha actuado en su relación Bolivia y como a actuado en el plano regional. Ejemplo de esto es que Bolivia ha aglutinado a sus ex presidentes en tornos a esta demanda mientras que en Chile los propios ex presidentes han criticado la postura de La Moneda, estamos muy alejado de tener una política de Estado” cierra Jofré.

 

 

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