Lautaro Carmona, aborda las autocríticas tras el gobierno de Boric y los desafíos frente a Kast: “Se puede ser leal, pero no obsecuente”

En un Chile que vuelve a mirar el rumbo con vértigo, Lautaro Carmona, Secretario General del Partido Comunista de Chile, no esquiva las preguntas incómodas y aborda las autocríticas tras el gobierno de Boric y los desafíos frente a Kast: «se puede ser leal pero no obsecuente», señala

Lautaro Carmona, aborda las autocríticas tras el gobierno de Boric y los desafíos frente a Kast: “Se puede ser leal, pero no obsecuente”

En un Chile que vuelve a mirar el rumbo con vértigo, Lautaro Carmona, Secretario General del Partido Comunista de Chile, no esquiva las preguntas incómodas y aborda las autocríticas tras el gobierno de Boric y los desafíos frente a Kast: «se puede ser leal pero no obsecuente», señala.

Tras la Conferencia Nacional del Partido Comunista, Carmona llega a esta entrevista con una autocrítica que no se refugia en la minoría parlamentaria ni en la comodidad de la trinchera, reconociendo la desconexión con amplios sectores populares, la dificultad de comunicar un proyecto transformador y la necesidad de recuperar un vínculo directo con quienes votaron, pero también con quienes dejaron de creer.

Frente al avance de la ultraderecha y el gobierno de José Antonio Kast, Carmona plantea una disputa de sentido que no se libra solo en el Congreso, sino en la calle, en los sindicatos, en las juntas de vecinos y en la vida cotidiana. “Se puede ser leal, pero no obsecuente”, sentencia, para marcar una distancia política sin renunciar a la coalición.

Bajo la consigna “Organizar la fuerza, disputar el rumbo”, el Partido Comunista intenta convertir el balance en estrategia, recuperar iniciativa, priorizar la organización popular por sobre la inmediatez electoral y construir mayorías desde las demandas concretas de empleo, salarios, salud y seguridad. Esta es una conversación sobre errores, lealtades, soberanía y futuro. Una entrevista con Lautaro Carmona para entender cómo la izquierda transformadora piensa disputar el sentido común en un tiempo de criminalización de la protesta social, recortes presupuestarios y desprotección de lo que menos tienen.

Por Bruno Sommer Catalán


-Lautaro, el documento de la Conferencia Nacional del Partido Comunista es crítico con la experiencia en el gobierno de Boric. No se escuda solo en ser minoría parlamentaria. Se señala claramente que «gobernar no equivale sólo a ejercer el poder» y que sin un proyecto transformador se corre el riesgo de «administrar el Estado y el modelo existente». A la luz de la experiencia del Frente Amplio y del PC en La Moneda, ¿Cuál es el error estratégico más profundo que cometió la izquierda transformadora al asumir el gobierno, y cómo evita el PC repetir esa lógica en el futuro?

-Como Partido Comunista tenemos la obligación de realizar una evaluación rigurosa de nuestra participación en el gobierno del presidente Gabriel Boric, porque se trata de una experiencia en tareas de Estado de la que debemos extraer enseñanzas y conclusiones.

Una de nuestras principales autocríticas tiene que ver con la desconexión con sectores importantes de la población, las debilidades en la comunicación de nuestro proyecto y la falta de un vínculo más recurrente, diverso y directo con la ciudadanía. No basta con hablarles a quienes comparten nuestras ideas; también debemos llegar a quienes piensan distinto y comprender sus expectativas.

Tenemos que fortalecer nuestro partido de masas, mejorar nuestra política comunicacional y recuperar un vínculo más estrecho con el pueblo. Solo así podremos hacernos cargo de nuestras omisiones, corregir errores y sacar lecciones para los desafíos futuros.

–Ustedes señalan que la lealtad al gobierno no puede significar la renuncia a las posiciones propias del Partido. ¿Cómo se ejerce esa distinción en la práctica? ¿Hubo momentos concretos durante el gobierno de Boric en los que el PC sintió que debió marcar una distancia mayor y no lo hizo?

-Nosotros entendemos que pertenecer a una coalición implica un compromiso pleno con el proyecto común, pero eso no significa renunciar a nuestras propias posiciones. Se puede ser leal, pero no obsecuente.

Durante el gobierno del presidente Boric tuvimos diferencias importantes, particularmente en política exterior, como nuestra posición respecto de Cuba, y también en materias relacionadas con los derechos de la clase trabajadora. Esas diferencias las planteamos de manera abierta y responsable, sin provocar una crisis ni poner en cuestión nuestra pertenencia al gobierno. De hecho, permanecimos hasta el último día.

El Malestar, la Ultraderecha y la Disputa de Sentido

–El texto afirma que el voto por Kast provino de trabajadores que «votaron por castigo, miedo y desprotección», y que el malestar no se transforma automáticamente en conciencia política. Concretamente, ¿cómo planea el PC disputar ese sentido común? ¿Cómo se habla con ese trabajador que votó por la derecha sin caer en la soberbia de decirle que está equivocado?

-No podemos descalificar a quienes votaron por una opción distinta. Como Partido tenemos que asumir nuestra propia responsabilidad y reconocer que no fuimos capaces de llegar a una parte importante de la población. Durante mucho tiempo nuestra política estuvo concentrada en quienes participaban electoralmente, dejando de lado a quienes no.

El desafío es recuperar ese vínculo, estar más presentes en la vida cotidiana de las personas y conversar directamente con el pueblo. El ejercicio del gobierno no puede alejarnos de nuestra base social ni disminuir nuestra capacidad de escuchar y comprender sus demandas. La política debe hacerse para todo el pueblo, vote o no vote.

–El documento es enfático en que la seguridad «es una demanda popular que no abandonamos» y que hay que disputarla con una propuesta democrática e integral. ¿Cómo se diferencia esa propuesta de la «mano dura» de la derecha en el discurso cotidiano y en las poblaciones, donde la militarización a veces se percibe como una solución inmediata?

-La diferencia está en que proponemos una política de seguridad democrática, con policías profesionales y fortalecidas, no la militarización. Esto implica respetar irrestrictamente los derechos humanos, no criminalizar la movilización social e incorporar a municipios, organizaciones sociales y comunidades en la prevención del delito. La seguridad debe garantizar una convivencia tranquila para todos y combatir el crimen organizado en todos los sectores sociales, no solo en los más vulnerables.

Estrategia Política: «Trabajo de Masas» vs. Elecciones

–La consigna central es «Organizar la fuerza, disputar el rumbo», y se prioriza el trabajo de masas por sobre lo institucional. En un sistema político que premia las coaliciones electorales y la inmediatez de los cargos, ¿cómo se materializa en la práctica esta subordinación de lo electoral a lo orgánico? ¿No corre el PC el riesgo de aislarse políticamente si prioriza la calle por sobre los acuerdos electorales?

-No existe contradicción entre el trabajo territorial y la participación electoral. Nuestra apuesta es fortalecer la organización y participación popular para que las elecciones sean una expresión de ese trabajo previo. La representación política debe construirse desde el compromiso concreto con las necesidades de la comunidad, con o sin cargos públicos. 

–El documento plantea un «viraje táctico real» y la necesidad de «recuperar la iniciativa política y social». Viendo la política chilena actual, ¿cuál es el primer paso concreto y verificable que dará el PC en los próximos meses para demostrar que esta Conferencia no es solo un nuevo diagnóstico, sino un plan de acción real?

-El primer paso será llevar las propuestas del PC a los espacios donde participa y se organiza la ciudadanía, como sindicatos, juntas de vecinos y comunidades. La prioridad estará en abordar demandas concretas como empleo, salarios, salud y seguridad, con propuestas distintas a las del gobierno. Este trabajo también debe compartirse y articularse con las demás fuerzas políticas que forman parte de la oposición.

Programa, Economía y Modelo de Desarrollo

-El Partido propone un nuevo modelo de desarrollo hacia el socialismo, con propiedad pública en energía, minería, transporte y alimentos, y un Estado que intervenga los mercados. Sabiendo el rechazo que genera en sectores moderados la palabra «nacionalización» o «socialismo», ¿cómo van a construir hegemonía para que esta propuesta sea mayoritaria? ¿Confían en que la crisis económica hará que la gente mire con buenos ojos estas medidas?

La construcción de mayorías debe partir de las necesidades concretas de la población y de su experiencia cotidiana. No se trata de adelantar etapas, sino de avanzar primero en profundizar la democracia, la justicia social y las transformaciones al modelo actual. A partir de esa experiencia, el PC debe desarrollar una pedagogía política que permita explicar su proyecto y generar una mayor cercanía con la ciudadanía.

–En el apartado de demandas urgentes, proponen un plan de empleo y un presupuesto reactivador muy detallado. Sin embargo, el gobierno actual no tiene intención de aprobarlo. ¿Cuál es la estrategia del PC para forzar la movilización social en torno al presupuesto, considerando que la ciudadanía hoy parece más preocupada por la seguridad y el costo de vida que por la política fiscal?

La estrategia es vincular el presupuesto con las necesidades cotidianas de la población, como el empleo, los salarios, la salud y el costo de vida. El PC plantea un presupuesto reactivador con inversión pública que fortalezca la construcción, las pymes, las cooperativas y la economía local. La idea es demostrar que existen alternativas concretas para mejorar los ingresos y activar la economía, más allá de la respuesta que entregue el gobierno. 

Internacionalismo y Soberanía

El texto denuncia que el gobierno de Kast ha sumido a Chile en la subordinación a EE.UU. y menciona el «Escudo de las Américas» y la Antártica. En un mundo multipolar, ¿cómo define el PC la soberanía nacional hoy? ¿Va más allá de la defensa de los recursos naturales e incluye una postura clara frente a los tratados de libre comercio o la dependencia tecnológica (inteligencia artificial)? ¿Como Chile asegura ser un país multipolar y no caer prisionero de un bloque?

La soberanía nacional se basa en la autodeterminación, la integración y el respeto entre los países, sin subordinación a una potencia o bloque. Chile debe mantener relaciones comerciales y de cooperación con distintas naciones, aprovechando las complementariedades para impulsar su propio desarrollo. Los tratados comerciales pueden ser herramientas válidas, siempre que no limiten la autonomía ni los intereses estratégicos del país. 

Por Bruno Sommer

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