López Obrador mantiene posición de diálogo mientras «Grupo de Contacto» se alinea al plan golpista en Venezuela

Una parte de la comunidad internacional volvió a darle la espalda este jueves a la búsqueda de una solución pacífica, sin intervención extranjera, al conflicto político que vive Venezuela.

La primera reunión del llamado «Grupo de Contacto Internacional» sobre Venezuela, que se celebró en la ciudad uruguaya de Montevideo, era la oportunidad de oro para abrir las puertas a un diálogo entre las partes, pero se convirtió en «más de lo mismo», para decirlo en términos coloquiales.

La declaración final del encuentro la firmaron la Unión Europea (UE), Uruguay, Costa Rica, Ecuador, España, Italia, Portugal, Holanda, Suecia, Alemania, Francia y Reino Unido. Solo México y Bolivia no suscribieron el documento.

Los países que avalaron el texto final -a excepción de Italia- ya reconocieron al líder de la Asamblea Nacional (AN) en desacato, Juan Guaidó, como «presidente interino» de la nación sudamericana, un detalle que habla mucho de su parcialidad.

Tabaré Vázquez y Federica Mogherini presidieron el encuentro. Foto: @sabellosi.

No es de extrañar entonces que para ellos el centro de la «solución» pase por «establecer las garantías necesarias para un proceso electoral creíble en el menor tiempo posible». Esto significa el desconocimiento de las elecciones legítimas celebradas el pasado 20 de mayo de 2018, cuando resultó reelecto el presidente Nicolás Maduro.

Según el Grupo «para que Venezuela pueda superar la crisis es crucial restaurar la plena democracia, el estado de derecho, la separación de poderes y el respeto por el mandato constitucional de las instituciones del país, más particularmente de la Asamblea Nacional».

Otros de los acuerdos a los que llegaron en la reunión son enviar «una misión técnica» a Caracas para que contacte con las partes y convocar nuevamente a una reunión ministerial a comienzos de marzo para analizar el desarrollo del proceso, reseñó EFE. 

No podía faltar en la declaración final la tan en boga «ayuda humanitaria» que pretenden ingresar al país pasando por encima del Gobierno legítimamente electo.

«El GCI, a través de sus copresidentes de esta reunión, procederán con los contactos necesarios con los actores venezolanos relevantes así como con los socios regionales e internacionales con el objetivo de (…) permitir la entrega urgente de asistencia de acuerdo a los principios internacionales de ayuda humanitaria».

De todas las posiciones asumidas este jueves en el encuentro, sorprende la de Uruguay, pues hasta el miércoles presentó una declaración conjunta con México en la que proponían el Mecanismo de Montevideo, cuyo objetivo es «contribuir a que el pueblo venezolano y los actores involucrados puedan encontrar una solución a sus diferencias”.

La postura del presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, quien presidió el encuentro junto a la  alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, no termina de ser clara.

«La mayor disyuntiva que hoy tiene planteada Venezuela es entre la paz o la guerra. Por eso, nuestro insistente llamado a la serenidad a las partes involucradas y a la prudencia a la comunidad internacional. Estamos aquí para identificar puntos de encuentro y articular acciones que coadyuven al clima de serenidad, comunicación y acuerdo político que Venezuela necesita imperiosamente para resolver la grave crisis institucional, política, económica y social que hoy la afecta».

En ese Mecanismo de Montevideo, a diferencia del condicionamiento que hace el Grupo de Contacto Internacional a la realización de elecciones, plantean cuatro fases a ejecutar «durante un período razonable y previamente acordado por las partes«: diálogo inmediato, negociación, compromisos e implementación.

Proponen también la mediación de cuatro figuras reconocidas, si las partes involucradas en el conflicto lo aceptan: Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de la República de Costa Rica y actual secretaria general iberoamericana; los excancilleres de Uruguay, Enrique Iglesias; y de México, Bernardo Sepúlveda; y un alto representante de Caricom.

Tras su difusión, el Estado Plurinacional de Bolivia se adhirió plenamente a la propuesta impulsada por México y Uruguay, que aboga por el diálogo y el respeto a la soberanía y autodeterminación del pueblo venezolano, rechazando cualquier imposición externa.

 

Sin embargo, de ese Mecanismo poco se habló y terminó imponiéndose el deseo de las naciones europeas y las otras latinoamericanas que se han declarado en contra de Nicolás Maduro en reiteradas oportunidades.

Mientras tanto, los representantes de México y Bolivia siguen defendiendo que se adopte un mecanismo que facilite de forma inmediata el diálogo y promueva la no injerencia.

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