Maldad en ataque Neonazi a Centro Social Ocupado El Semillero


Por Director

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Política

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DECLARACION PÚBLICA CENTRO SOCIAL OCUPADO EL SEMILLERO


okupas
Hasta el día 22 de abril, el Centro Social Ocupado El Semillero se levantaba
como una construcción social autogestionado y libertaria, antagonista al
sistema imperante, lo cual se veía reflejado en los talleres libres
realizados durante los fines de semana, las instancias de educación como el
preuniversitario popular que ahí funcionaba y los foros de discusión sobre
temas de contingencia llevados a cabo una vez por semana. El factor
fundamental que diferenciaba a este centro comunitario del grueso de los
centros culturales ocupados era la incidencia social y la iniciativa a
generar cambios sociopolíticos profundos a través de la cultura, lo que fue
la intención que nos motivo a optar por la ocupación: El Semillero jamás fue
un lugar cerrado, siempre se apelo al uso de políticas transparentes en la
acción y decisión de actividades y resoluciones. Mediante las prácticas de
democracia directa, la autogestión y la libre información vimos como
gradualmente y de forma practica, se recuperaron espacios comunitarios,
antes perdidos por el miedo y la represión de las estructuras de poder,
ilustrados en la policía, el banco BCI, y ahora, en los skinhead neo-nazis.
No se consumen drogas ni alcohol en el lugar, puesto que durante el día
participan en las actividades gente de todas las edades. Todas estas
manifestaciones culturales se levantan como un nuevo aporte para la
construcción basada en la participación critica sobre nuestros actos. Esta
perspectiva de trabajo se plasmaba en las iniciativas concretas elaboradas
en El Semillero en el campo del medio-ambientalismo, la educación, la
cultura, la vivienda y las relaciones sociales con los vecinos.

Por lo mismo, el ataque ocurrido durante la madrugada del 22 de abril,
sostiene un trasfondo mayor a una simple riña entre jóvenes ‘okupas’ y un
grupo de cabezas rapadas. Nosotros no participamos ni nos interesa hacernos
parte de un conflicto irreal entre tribus urbanas que giran en torno al
fascismo o antifascismo, pues creemos que en las condiciones actuales ambas
son una reacción o resultado de las relaciones sociales mercantiles
imperantes: hijos bastardos de un sistema capitalista que solo reproduce
miseria.

En la madrugada del 22 de abril, un grupo de 25 skinheads neonazis concurrió
al Centro Social Ocupado El Semillero ubicado en María Arellano 296, con el
fin único de destrozar las dependencias de la casa y atentar contra los
activistas que se encontraban dentro realizando reparaciones en ese momento.
Los atacantes portaban armas de fuego, retráctiles de fierro, botellas de
vidrio, armas cortopunzantes, cadenas, lumas y una pala de uso militar.
Antes de entrar por el acceso de María Arellano se cuadraron fuera y
gritaron «Sieg Heil!».

En su ingreso al inmueble se produjeron varios enfrentamientos con algunos
activistas los que superados en número, debieron escapar por la salida a la
calle Baquedano. Dicho enfrentamiento dejo el saldo de un activista herido
de gravedad el que tuvo que ser intervenido en la Clínica Reñaca durante la
madrugada, al encontrarse con una fractura abierta en la parte superior del
cráneo. Al haber escapado todos de la casa, los nazis se dedicaron a
destrozar todo lo que encontraron a su paso, robando efectos personales
seguramente para identificar a los ocupantes, rompiendo las dependencias de
la casa y por ultimo golpeando a los cachorros que en lo fugaz del escape,
permanecieron en la casa al momento del ataque. El saldo dejado por este
hecho de violencia fue terminal para el trabajo en el centro cultural: un
compañero resulto con una fractura abierta en el cráneo que le produjo un
peligro de muerte y debió someterse a dos intervenciones médicas. Además, la
mayoría de los espacios utilizados.

Frente a los hechos de violencia producidos por grupos neonazis este 22 de
abril, condenamos los hechos de violencia injustificados realizados por
cualquier agrupación u organización capaz de atentar contra la integridad de
espacios colectivos e individualidades, especialmente ante las iniciativas
de cambio social que se engendran en instancias comunitarias como El
Semillero, las cuales se mantienen al margen de las riñas injustificadas
entre tribus urbanas. Asi mismo, denunciamos la negligencia de la
institucionalidad frente a las justificaciones para no dar un castigo mayor
a los atacantes, quienes salieron el mismo 22 a mediodía, al haber
considerado la jueza una detención ilegal.

Después de considerar este atentado político al centro comunitario, no se
puede poner en riesgo la integridad física de mas compañeros, lo que hace
que no se den las condiciones seguras para desempeñar un trabajo de manera
cabal. Además, según los relatos de los mismos vecinos y de los activistas
atacados, uno de los miembros de la vecindad parecería tener cierta relación
con los implicados en el ataque. Estas especulaciones se basan en la actitud
despectiva e irrisoria manifestada por el vecino luego del destrozo del
inmueble. Ante esto, El Semillero como ocupación material de la casa ubicada
en Maria Arellano 296, cerrara sus puertas; sin embargo, El Semillero, como
construcción de relaciones sociales comunitarias, seguirá existiendo. Como
reza una de las consignas que nos ha movido a la acción, «un espacio
liberado es un muro derribado», consideramos que esta experiencia de
ocupación, con las repercusiones y consecuencias que se han dado, ha
permitido derribar el muro de apatía e individualismo, lo que posibilita la
creación de nuevas instancias de organización a partir de este momento.

Si nos vamos de la casa no es por miedo a represalias contra los activistas
que manteníamos ocupada la casa, pues, como hemos considerado antes, las
intenciones y proyecto no juega dentro de los mismos parámetros ficticios
que mueven a los autodeminados nazis que llevaron a cabo la destrucción del
inmueble: nuestra lucha es contra las estructuras dominantes que posibilitan
estas formas de violencia, es decir el capitalismo, y nuestro esfuerzos
estarán puestos en la denuncia de este y las maneras en como actúa.
Con mas fuerza que nunca, El Semillero como proyecto cultural, construcción
social, colectiva y popular, debe levantarse como una propuesta concreta de
acción, decisión e información, basada en la democracia directa y la
participación critica de los agentes sociales en la construcción social. Los
Talleres Libres y la Universidad Libre 5ª continuarán su trabajo en
distintos lugares, los que confirmaremos a la brevedad. Sobre todas las
cosas, la invitación es a dejar el miedo y alzar la voz sobre la represión
institucional traducido en cualquiera de sus mecanismos, levantando nuevas
plataformas de información libre, propuestas concretas de educación,
prácticas de medio-ambientalismo contrahegemónico o lo que sea necesario en
barrios, comunidades y espacios de convergencia comunitaria.

Libres o muertos, jamás esclavos!


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