México entre la espada y la pared: El desafío de continuar sin el apoyo de Norteamérica

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Enrique Peña Nieto, presidente de México, y Donald Trump cuando era candidato a la presidencia de EE.UU. Foto: El País

La llegada de Trump a la Casa Blanca está significando una serie de cambios en las relaciones de los países de América del Norte, las que si no se tratan con la mayor diplomacia y estrategia económica podrían significar el comienzo de una intensa crisis; especialmente para México, que depende enormemente de sus acuerdos comerciales con Estados Unidos.

Ayer el gobierno estadounidense echó a andar una de sus más polémicas medidas internacionales al firmar una orden ejecutiva para construir el muro fronterizo que pretende hermetizar a EE.UU. de la inmigración mexicana. Hoy la atención cae sobre la intención de terminar con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, o NAFTA en inglés), que comprende a Estados Unidos, Canadá y México.

El acuerdo tripartito ha disminuido las restricciones aduaneras y permitido la agilización del comercio entre las naciones, pero la inversión de EE.UU. en industrias con sede en México es considerada por Trump como algo perjudicial para los ciudadanos de su país. El discurso populista del nuevo mandatario se centra, básicamente, en hacer creer a los estadounidenses que tendrán más trabajo y en fomentar la idea xenofóbica de que los inmigrantes son un parásito. Dar término a la colaboración con México cumple, al parecer, dos funciones esenciales: amenazar al gobierno mexicano para que financie el muro y devolver el beneficio de la industria automotriz principalmente a Estados Unidos.

Fuentes oficiales de Ottawa, Canadá, anunciaron ayer el término del NAFTA, dejando solo a México en la negociación comercial, informa La Jornada. Canadá tiene una relación amistosa con el país latinoamericano, pero sus intereses son prioritarios. Una segunda fuente del mismo país afirmó a Reuters que México está colgado por los pies de una ventana de un rascacielos. Está en una situación terrible. Nosotros no.

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Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau. Foto: Univision

Canadá también tiene una relación comercial muy cercana con EE.UU, con un 74% de sus exportaciones que dependen de ese mercado. La gran diferencia es que su economía está más diversificada y su mercado interno es mucho más sólido.

Esto ocurrió a pocos días de una visita programada a Washington del presidente mexicano Enrique Peña Nieto junto a algunos representantes de su gabinete. Ahora México está solo para negociar con el gigante del norte y decidir si acepta las condiciones que se le imponen o si se queda fuera de un acuerdo que comenzó hace 22 años.

Hace pocas horas, el diario El País informó que Peña Nieto ha cancelado la reunión con Trump. El mandatario estadounidense había advertido a México que si no estaba dispuesto a pagar por la construcción del muro, era mejor que Peña no viniera a su encuentro. Sean Spicer, vocero de la Casa Blanca, dijo a la prensa que el gobierno ha decidido que México pague por el muro con la imposición de una tasa del 20% a todas las importaciones desde el país, señalando que así «logras 10.000 millones al año y pagas fácilmente el muro con ese mecanismo».

La relación entre ambos países parece haber comenzado una era de antipatía, donde lo más probable es que sea México el más perjudicado. La situación es crítica y el país deberá actuar rápidamente, tomar medidas extraordinarias para enfrentar el nuevo estado de cosas. Como publica La Jornada, México no está preparado para los desafíos económicos que se avecinan; tampoco para recibir y dar el tipo de empleos y el nivel de vida que tienen los compatriotas que podrían volver al país luego de las deportaciones que Trump tiene en carpeta. «Sólo las fuerzas más negativas de la sociedad podrían incorporarlos a muchas actividades ilícitas, desbalanceando de plano la estructura del poder político y la seguridad en México», publica Napoleón Gómez Urrutia en el medio mexicano.

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El amparo en la unidad latinoamericana

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CELAC 2017

Pero si bien México depende mucho de Estados Unidos, es un país latinoamericano. Recientemente terminó la V Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que se reunió esta semana en Punta Cana, República Dominicana. Fue la ocasión para reafirmar el compromiso de los estados con la «integración latinoamericana por los numerosos intereses en común», informa TeleSur.

Con el gobierno de derecha recién estrenado en el norte, y que parece ser implacable en sus determinaciones, este podría ser el momento crucial para trabajar por una unidad latinoamericana que debería «cerrar filas» por el bienestar de la región, como publica el medio mexicano La Jornada en una columna de opinión. Los gobiernos latinoamericanos no debieran trabajar en soledad, sino amparados en objetivos comunes y en la colaboración.

En la cumbre de los estados latinoamericanos y del caribe, el presidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén, quien recibió la presidencia pro tempore de la CELAC, señaló que para consolidar la Comunidad es fundamental una visión estratégica que fortalezca los procesos de la región, proyectando avances y posicionándose globalmente. «Nuestro compromiso con la CELAC es integral, estamos dispuestos a poner todo el empeño en continuar este camino de integración y esperanza… Debemos concretar acciones que permitan a nuestra región avanzar hacia una agenda de prosperidad inclusiva», recalcó Sánchez Cerén.

Con respecto a la migración, la Comunidad de los 33 estados miembros de la CELAC expresó en un apartado, que «rechaza la criminalización de la migración irregular, así como todas las formas de racismo, xenofobia y discriminación contra los migrantes y que reconoce las contribuciones de los migrantes en los países de origen y destino y reiteramos nuestro compromiso para promover una migración ordenada, regular y segura».

El gobierno de Trump podrá imponerse con decisiones unilaterales y diálogos basados en la extorsión, especialmente cuando se trata de los países menos fortalecidos económicamente, pero como señaló el presidente cubano Raúl Castro, la unidad de América es más necesaria que nunca, confirmando la disposición de Cuba a negociar con Estados Unidos, siempre que no signifique transigir la soberanía e independencia.

México no está solo, después de todo. Como en el resto del continente, décadas de política económica neoliberal dura están entrando en una crisis que no se puede ignorar. Este puede ser el momento de diversificar las opciones de la economía en América, salir de la dependencia de Estados Unidos y fortalecer la industria y el mercado internos. Pero en conjunto con estos grandes desafíos, la integración a la que llama la CELAC podría ser, en parte, el respiro que necesita México y el resto de los países al sur de Estados Unidos.

El Ciudadano