Busca en El Ciudadano

Miguel Ramírez candidato al CC: Santiago no es Chile, urge más poder a las regiones

El postulante al Consejo Constitucional por Valdivia, Región de Los Ríos, explica su postura frente a la industria forestal, el medioambiente y cómo abordaría en la Nueva Constitución las violaciones a los derechos humanos, por ejemplo, las ocurridas en dictadura.

Miguel Ramírez candidato al CC: Santiago no es Chile, urge más poder a las regiones

Autor: El Ciudadano
05/05/2023

“Debemos tener más democracia, necesitamos descentralizar, más poder a las regiones y las comunas para que sus propias comunidades decidan su futuro. Debemos promover también la inversión, con trabajo digno, y que se invierta de forma sustentable. Es necesario que la Educación sea un derecho y en la Nueva Constitución aseguraremos esa posibilidad”, explica el candidato al Consejo Constitucional por la Región de los Ríos, Miguel David Ramírez Carvajal. Él es ingeniero comercial de la Universidad de Concepción con estudios de postgrado en Economía Regional. Además, se ha especializado en Docencia Universitaria y en Gestión Regional y Medio Ambiente. Asimismo fue presidente del Sindicato de Docentes de la Universidad Austral de Chile, lideró la Cámara de Comercio Detallista de Valdivia y también la Federación del Comercio de la antigua Región de Los Lagos, según relata en su sitio web. También “fui uno de los fundadores del Comité Valdivia Nueva Región, organismo encargado de la creación de la Región de Los Ríos”, señala.

—¿Qué motiva su candidatura?

—Considero un deber como ciudadano participar en estas actividades que tienen que ver con lo social y lo político del país. Obedece a un quehacer de vida. Durante toda mi existencia he sido dirigente estudiantil, gremial, sindical. Incluso dentro de las cosas que he realizado en Valdivia está ser uno de los fundadores del Comité Nueva Región, cuyo organismo consiguió la creación de la Región de Los Ríos. La primera región en Chile establecida por la voluntad y la fuerza de sus habitantes. O sea no es una región que haya nacido desde arriba. Ahí viví una experiencia importante en descentralización. Si nosotros miramos la Provincia de Valdivia, que antes estaba en la Décima Región, vemos todos los avances que han significado el hecho ser una región. Hoy no depende de la Región de Los Lagos. La Constitución creo que es un espacio donde podemos profundizar la democracia que tenemos en Chile y este es un valor fundamental que se debe reflejar en el nuevo documento. Por ejemplo, consagrar el respeto a las minorías.

«Durante toda mi existencia he sido dirigente estudiantil, gremial, sindical. Incluso dentro de las cosas que he realizado en Valdivia está ser uno de los fundadores del Comité Nueva Región, cuyo organismo consiguió la creación de la Región de Los Ríos», dice Ramírez.

—Si estuviera en sus manos redactar la Nueva Constitución y en síntesis ¿Cuáles serían los puntales de su propuesta?

—Uno de los puntales es que sea un régimen democrático. Hay varios aspectos. Creo que la Nueva Constitución, en términos de la extensión de lo escrito, debe ser relativamente breve. Pero debe fijar los conocimientos fundamentales de los derechos humanos, respeto a las personas y al medioambiente. También, uno de los ejes también sería la forma en que legalmente se va a combatir la delincuencia, la violencia al interior del país.

Debe haber claramente un régimen que separe los tres poderes del Estado. Es fundamental que estén separados y sean independientes. Que conserve la independencia del Banco Central, que es relevante en lo económico, cuyo organismo está destinado a combatir los efectos inflacionarios que pueda haber mediante la generación del dinero. Es fundamental la independencia. También dar más funciones y poder a las regiones, esto es, porque Santiago no es Chile y por lo mismo trabajaré por enfatizar en la Nueva Constitución la descentralización del país.  

—Usted se refirió a los derechos humanos ¿Qué piensa sobre la democracia actual asociada a los derechos ambientales de las personas, los animales y la vegetación?

Es importante que haya inversión en el país, pero no puede ser a cualquier costo. La inversión tiene que respetar el trabajo, como dice la OIT, el trabajo decente. La Constitución debe reconocer que las personas no nacen para trabajar, sino que deben trabajar para vivir. En ese sentido, la Constitución tiene que reconocer ese derecho.

Por otro lado, la inversión no puede ser a cualquier costo, sino que tiene que ser sustentable, una inversión que considere el futuro del país. O sea, no podemos destruir el país para tener ganancia en corto plazo. Las utilidades tenemos que pensarlas a largo plazo. Tenemos que pensar este país a lo menos a 50 años. Eso implica el respeto al medioambiente. Vemos la catástrofe medioambiental que hoy vivimos por no respetar el medioambiente.

«Tenemos que pensar este país a lo menos a 50 años. Eso implica el respeto al medioambiente. Vemos la catástrofe medioambiental que hoy vivimos por no respetar el medioambiente», explica Ramírez.

—Entonces usted no comparte la idea del gran empresariado quienes practican el que contamina paga

No. La vida no se puede pagar. El medioambiente significa vida. Quienes tenemos algunos años y conocimos Chile antes de la catástrofe ambiental que han provocado algunas industrias, podemos darnos cuenta cómo el medioambiente se ha ido destruyendo. Creo que hay que sacrificar las utilidades en pos de una mejor calidad de vida para la población.

—¿Cuál es su postura sobre la industria forestal?

—Sin ser un gran conocedor de la industria, estoy en contra de la plantación indiscriminada de pino y eucaliptos, los monocultivos, porque causa erosión en la tierra y propicia la escasez de agua, por ejemplo, y también otros problemas ecológicos y sociales. Soy partidario de la conservación del bosque nativo. Igual hay que reconocer que la industria forestal juega un rol importante en la economía, el papel, la madera, por ejemplo. Pero esa industria debe ser mirada desde el punto de vista racional, no desde el económico. En eso nos hemos confundido, porque hemos puesto en el centro del modelo el signo peso y no al ser humano. Necesitamos papel, madera, claro que sí. Pero también necesitamos la vida. Hay que conversar para que cada uno dé su punto de vista, pensando precisamente en el ser humanos y no en lo económico.  Quizás tenemos que aprender a dialogar y no a pelear. La gran respuesta está en el diálogo racional como amantes de la diversidad. Reconocer que la sociedad es diversa y amarnos como diversos y construir el país lo mejor que podamos mirando al futuro.

—Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro…

—Por supuesto. Nosotros nos hemos construido como país en base a nuestra historia, a la memoria. Somos producto de ella.

—En ese sentido y a grandes rasgos, pues se trata de un tópico de alta complejidad ¿Cuál sería el camino en la redacción de la Nueva Constitución para abordar violaciones a los DD.HH. que ocurrieron en dictadura?

—Hay que conversar la fórmula. Las posturas son distintas, pues depende de las experiencias de vida. Cada uno de nosotros actúa con su propia anteojera (como la de los caballos). Cuando conversamos con otros, lógicamente, tenemos visiones distintas. Cuando somos capaces oír a otro/as, esa acción ayuda a ampliar nuestra visión. Por ello tenemos que conversar los temas delicados ya que no los vemos de igual forma como los DD.HH.. Sí debemos saber que tenemos que respetar al otro y otra en su integridad. En su pensamiento político que por alguna razón lo tiene. En su pensamiento religioso y en su concepción de familia, por ejemplo. Todos esos derechos tenemos que respetarlos. Hay derechos importantes como el derecho a la propiedad de algunos bienes, pero al mismo tiempo hay otros que deben ser de la sociedad en su conjunto. Por ejemplo, el agua. Esta no puede ser privada. Eso es privatizar la vida y eso no puede ser, porque supone que la vida de alguien depende de quienes son los dueños tal recurso vital.

Sigue leyendo


Comenta

Síguenos y suscríbete a nuestras publicaciones

Relacionados