Protestas en México: Alza del combustible enciende la indignación de una ciudadanía que ya tuvo suficiente

Las consecuencias del "gasolinazo" han incluido cierres y tomas de puestos fronterizos y de bombas de bencina de la compañía Pemex. Las protestas han tenido lugar en 28 estados y en algunos lugares han escalado hasta la violencia y el saqueo.

manifestantes en los carriles fronterizos

Las protestas contra el aumento del precio de la bencina han sido el escenario en al menos 28 estados de México. El gobierno mexicano impuso un alza a la gasolina el 1 de enero, provocando una serie de manifestaciones que, si bien eran pacíficas al comienzo, se están tornando algo más desesperadas. La medida es el corolario de un período que ha alimentado la indignación de los mexicanos con la situación política y la inseguridad social.

Las consecuencias del «gasolinazo» han incluido cierres y tomas de algunas bombas de bencina de la compañía Pemex, informa el medio Business Insider. En algunas ciudades las protestas han escalado hasta la violencia y el saqueo.

A estas alturas, el recuento de víctimas de la crisis habla de seis muertos, mientras la cifra de arrestos es de 1.500. En medio del caos, un policía resultó muerto en Ciudad de México, pero otros incluso se han unido a los asaltos de tiendas –cuatro policías fueron registrados cargando bienes a sus patrullas en medio del desorden de gente.

El nivel de saqueo que se vio durante la primera semana de enero ha disminuido en estos días, excepto en Tijuana, que tiene la frontera terrestre más grande y transitada de este lado del mundo (compartida con la ciudad estadounidense de San Diego). Allí el tráfico está bloqueado y los ciudadanos están confrontando a las autoridades. Desde que el gobierno tomó la medida, el estado de Baja California y Tijuana han visto los precios más altos de todo México.

saqueo mexico

El alza de la bencina es una decisión que tomó el gobierno con el fin de permitir la fluctuación de precios, en respuesta a la oferta y la demanda.

Desde al año nuevo y por cinco días consecutivos, los ciudadanos bloquearon las vías, ocuparon las estaciones de Pemex y cerraron un puesto fronterizo.

Las tomas han provocado una escasez de gasolina. De acuerdo al informe de Business Insider, el 6 de enero había 240 bencineras que se habían quedado secas. En Mexicali, en la frontera con Tijuana, una pequeña protesta liderada por taxistas dejó aislada a una distribuidora de Pemex, dejando a la ciudad sin combustible.

Los carteles de las personas que salen a protestar tienen frases como «No más gasolinazos», «Tijuana dice basta» y «Fuera Peña», haciendo alusión al presidente Enrique Peña Nieto.

«Peña Nieto no es mi presidente», dice Israel Castellón al medio de Dan Diego The Union-Tribune, un manifestante de 30 años y estudiante de derecho que protestaba en Tijuana. «Ha concretado reformas estúpidas que han dañado a los ciudadanos y beneficiado a los políticos o a las clases privilegiadas. Los que han salido dañados son los que tienen menos», agregó.

En Playas de Rosarito, municipio de Baja California, se bloquearon las instalaciones de Pemex y los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía fueron de menos a más: gas lacrimógeno, piedrazos y redadas marcaron los cinco días más intensos de las protestas en Rosarito. Como informa el medio de noticias mexicano, Animal Político, al menos 40 personas fueron arrestadas durante los días de mayor furia, y el sábado, un incidente que involucró un atropello con una camioneta, dejó a un grupo de ocho policías heridos, dos de ellos graves.

pacos mexicanos ciudad de mexico

El domingo las protestas seguían en Tijuana, donde el paso fronterizo San Ysidro-El Chaparral fue bloqueado nuevamente al mediodía, con manifestantes cargando pancartas y ocupando los carriles de inspección. La ciudad ha sido la más consistente en manifestar su descontento contra el gasolinazo. Esta semana las protestas han disminuido en intensidad, pero no han cesado, y solamente la mitad de las estaciones de gasolina han vuelto a estar operativas, de acuerdo a un reporte de El Sol de Tijuana.

Los precios de la gasolina se han inflado hasta un 20%, han terminado por combustionar los ánimos de una ciudadanía que ya estaba encendida y que se tenía guardada la frustración por el último escándalo de corrupción en la alta esfera política: un bono navideño de unos 11 mil dólares a cada senador (más de 7 millones de pesos chilenos), informa The Guardian. Esto, en medio de un período de Peña Nieto que no ha evitado el debilitamiento de la seguridad de los mexicanos. En los últimos dos años las tasas de homicidio han aumentado sostenidamente, en un contexto en que la pobreza aumentó del 44,3% al 46,2% entre 2008 y 2014, publica Business Insider.

El drástico aumento de los precios de la bencina no afecta a todos los mexicanos por igual, pero el sólo hecho de exponer a los ciudadanos a una nueva medida económica arbitraria ha resultado ser la gota que rebasó el vaso. Esto, sin contar que los cambios en el precio de los combustibles no pasan sin incidir en la economía global de un país.

manifestante arriba de auto con bandera

El Ciudadano

 

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